Salud: derecho de todos, privilegio de pocos

Por Cristina Fernández Pereda

Si queremos afrontar los retos para la salud mundial , es necesario reforzar los sistemas de salud. Sin este requisito, no se podrá alcanzar el objetivo de igualar las condiciones sanitarias de todo el mundo.

Las enseñanzas derivadas del pasado, incluidas las aptitudes y estrategias desarrolladas en la lucha contra la poliomelitis y el SRAS, se pueden aplicar en el tratamiento contra el VIH/SIDA y en la lucha para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Los objetivos consisten en extender un contexto favorable a la salud y una atención de calidad para todo el mundo, igualdad en materia de salud como parte de un desarrollo orientado hacia la justicia social y participación de las comunidades en sus programas sanitarios.

El progreso hacia estas metas no será sostenible si no se cumplen las pautas establecidas en salud. En particular, la “meta tres millones”, consistente en llevar hasta tres millones de personas en países en desarrollo la polioterapia antirretroviral contra el VIH/SIDA para finales de 2005. Estos objetivos deben respaldar un amplio desarrollo horizontal de la capacidad de los sistemas de salud.

Pese a las reformas sanitarias llevadas a cabo en las últimas décadas, el progreso no es suficiente en el desarrollo de sistemas de salud que promuevan mejoras sanitarias colectivas. Pero están surgiendo nuevas oportunidades. La salud es una prioridad en el desarrollo internacional y los países empobrecidos empiezan a contar con fondos para actividades sanitarias.

El sistema de salud abarca todas las organizaciones, las instituciones y los recursos de los que emanan las iniciativas para mejorar la salud. Un sistema de atención sanitaria son las instituciones, las personas y los recursos implicados en la atención al individuo. La relación entre las funciones de la salud pública y las de atención a los pacientes es uno de los rasgos más importantes de la atención primaria.

Los valores y prácticas de la atención primaria, adaptados a la situación actual, pueden convertirse en la base de la mejora de los sistemas de salud. La crisis mundial de personal sanitario, la falta de pruebas científicas idóneas y oportunas, la falta de recursos financieros y las dificultades para aplicar políticas de salud igualitarias son los grandes retos de los sistemas sanitarios en la actualidad.

En los años noventa, la OMS evaluó los sistemas de salud y su desarrollo. La Organización convirtió en prioridad la atención primaria en condiciones de igualdad y el suministro de instrumentos analíticos que conviertan tal empeño en pruebas científicas adecuadas para países en desarrollo. En los países ricos llamó la atención el gasto desmesurado en algunos sistemas sanitarios.

Iniciativas como el Observatorio Europeo de la OMS sobre Sistemas de Atención Sanitaria aportan datos importantes sobre su funcionamiento y las causas de sus errores. Pero aún quedan interrogantes por resolver. El Observatorio difunde los cambios en los sistemas europeos, las reformas, analiza sus resultados y por qué funcionaron en determinados contextos o no. Además, el Observatorio vela porque las experiencias del sistema europeo puedan extenderse más allá de las fronteras.

La OMS sólo puede ofrecer líneas de investigación, ayudar a los países a encontrar la mejor opción para adecuar su sistema sanitario a las demandas de la población. Sobre todo en los países empodrecidos del Sur.

El derecho a la salud se ha convertido en un privilegio en algunas partes del mundo. Los sistemas de salud basados en la atención primaria pueden ser el primer paso para llevar la salud en condiciones de igualdad a todas las personas.

(English version)

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