Una de las cosas que se me habían olvidado después de más de un año en Estados Unidos es mi propio concepto del tiempo. Aquí todo se mide en minutos. En España, medimos en cuartos de hora.
El año pasado, cuando estaba en clase, me pitaban los oídos cada vez que un profesor decía que podíamos tomarnos un descanso de siete (¿por qué no cinco?) o trece (¿por qué no quince?) minutos.
Y estas semanas en Madrid, después de haberme acostumbrado a que todo esté medido al milímetro, me comía la ansiedad cuando la hora de quedar era entre las “siete o siete y media”, “pásate sobre las dos” o “a partir de las seis, cuando quieras”…
Si algún americano vuelve a preguntarme por el secreto para vivir mejor, más tranquilo y, sobre todo, más años, le recomendaré que mida el tiempo en cuartos de hora.
Photo by CFPereda
Reloj en el Boulevard de San Sebastián




No Comments