Por CRISTINA F. PEREDA
Para los españoles aún queda tiempo, pero el apagón analógico en Estados Unidos es inminente. El día 17 de febrero será obligatorio para todas las televisiones, y uno de sus objetivos será liberar espacio para otras señales. Aunque algunos canales ya emiten determinados programas en alta definición, a partir del mes que viene —y si la iniciativa a favor de su retraso no prospera— la señal analógica no llegará a las casas.
Según datos de Nielsen, en Estados Unidos hasta seis millones de hogares todavía cuentan con un televisor analógico, lo que supone que un 6 por ciento de los hogares (PDF) pueden quedarse sin señal el 17 de febrero.
En EEUU existen varias opciones para ver la televisión: acceder mediante antenas parabólicas (sobre todo para ver cadenas extranjeras), antenas tradicionales o mediante suscripción a servicios por cable equivalentes a nuestra televisión digital. Los estadounidenses que no cuenten con ninguna de estas tres sólo podrán ver algunos canales locales, los mismos que desaparecerán el mes que viene si el televidente todavía no ha comprado e instalado un conversor de señal. Para los que todavía no lo han hecho, los cupones de ayuda del Gobierno van a llegar tarde: el programa se ha quedado sin dinero.
La preocupación en Estados Unidos llevó a Barack Obama, antes de su investidura, a pedir al congreso que posponga el apagón analógico. “Millones de consumidores podrían verse forzados a invertir su propio dinero para sortear esta transición forzada”, dijo el actual presidente en su carta al Congreso. “Este clima económico no es el correcto para que los consumidores tengan que rascarse el bolsillo por un error de cálculo del Gobierno”.
Ante la falta de información, organizaciones de consumidores, cadenas de televisión y servicios de cable se han unido a la propuesta: millones de pantallas en negro suponen millones de dólares en perdidas por publicidad. Y el sector no está como para asumir riesgos. El próximo lunes, el Senado decidirá si la fecha original se mantiene, pese a quien pese, o si la transición se retrasa unos meses
Un problema especial para las minorías
La falta de recursos y de información del Gobierno afecta especialmente a los hispanos. Este grupo, que supone un tercio de los usuarios de antenas, es el menos preparado para la transición digital.
Erica Swanson, jefa de operaciones del Consejo de Liderazgo para los Derechos Civiles, describía la falta de información como un problema de derechos civiles durante un evento con periodistas organizado por New America Media la pasada semana en Detroit. Según ella, “afecta a inmigrantes, familias con ingresos mínimos y personas de la tercera edad. Es un problema de acceso a la información que necesitan, como el tiempo, el tráfico o noticias de su comunidad local”.
Según denuncian algunas organizaciones no gubernamentales implicadas en el proceso, la barrera tecnológica o del idioma está creando tantos problemas como la falta de dinero para pagar el descodificador
Una de las razones por las que estas comunidades no saben o tienen la información incorrecta sobre la transición es porque el Gobierno no ha invertido ni un dólar en anunciar ni explicar el proceso en medios de comunicación minoritarios pero utilizados por inmigrantes.
Según denuncian algunas organizaciones no gubernamentales implicadas en el proceso, la barrera tecnológica o del idioma está creando tantos problemas como la falta de dinero para pagar el descodificador. La solicitud para las subvenciones del Gobierno está disponible en internet, así como las guías para explicar la transición en 23 idiomas. Pero descargar un documento en formato PDF es una tarea impensable para muchos ciudadanos. Así que de ellos están recurriendo a los más jóvenes, mucho más familiarizados con la tecnología, para entender qué necesitan para que el día 17 de febrero no se les quede la tele sin señal. Pero también hay quien quiere aprovechar la situación para ganar unos dólares extra.
Cecilia Ijar, de la agencia Latino Press en Detroit, explicaba en esa misma cita en Detroit que algunos hispanos sólo utilizan la televisión, junto con la antena parabólica, para ver canales de Latinoamérica. Como la señal llega de fuera de Estados Unidos, no les afecta el paso al modo digital. Sin embargo, en algunas tiendas les están diciendo que sí necesitan el conversor.
La ciudad de Wilmington, en Carolina del Norte, realizó el pasado 9 de septiembre el apagón analógico. Las autoridades han intentado así aprender lo que puede ocurrir cuando el apagón sea a nivel nacional. Y la lección es que muchos ciudadanos no estaban preparados: no se habían enterado, les falló el conversor o lo habían instalado mal.
En el caso de España, también se está empezando a experimentar la transición. Por ejemplo, en Soria. Pero la televisión digital terrestre llegará según el Plan Nacional de Transición a la TDT, que acabará el 3 de abril de 2010, fecha del apagón español. Según un estudio publicado el pasado mes de noviembre por el Instituto de Negocios IESE, un 60% de los expertos encuestados consideran que estamos “poco o nada” preparados. Pronto lo veremos.
Articulo para Soitu.es




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