La primera sensación en Miami fue la de aterrizar en un resort de vacaciones gigante e interminable en el que todas las casas parecen el lugar de descanso, no de residencia. Después llegaron las preguntas de ¿dónde está todo el mundo? porque no hay nadie caminando por la calle, sólo coches. Entonces me contaron que en Miami hay ahora hasta 60.000 apartamentos vacíos, sobre todo en las torres o rascacielos junto a la playa, víctimas de la especulación inmobiliaria, la avaricia por pensar que todo lo que se contruye también se acaba vendiendo, y del negocio de las hipotecas y los que jugaron a duplicar los intereses… al final, un paseo por la noche es una colección de ventanas apagadas y torres fantasma.





Me gusta como escribes, y aunque a veces no te dejo comentarios, esta vez no te libras!!
^_^