Pasos perdidos hasta el agua

Domingo en el supermercado. La mañana es de los que tienen prisa. Incluso el fin de semana. Si no llegan tarde al brunch, les pesa el estómago. Tortitas, huevos y bacon. Se agotan los carros. A veces. Demasiada gente para una compra tranquila. Otras el verano ha alejado a tantos del mercado y la cocina que falta el calor humano para protegerse del frío de los congeladores. Los pasillos siguen vacíos para la anciana de todos los domingos. Los años enredados en un moño. Aprovecha para pasearse, refrescarse. Quizás sin ventilador en casa. Después de media hora su carro que empuja como un andador sigue vacío.

La tarde, apenas unas horas después, es para los pobres. Los solteros. Los que no tenían ganas de encontrarse a nadie. Un cojo con bastón y cara morada entra con su chica borracha. Se gritan el uno al otro. Ella apenas habla. En inglés, mumbles. El hablar del borracho. Desperdició el último trago sobre su ropa. Hace cola sin haber buscado nada. Él le trae unos batidos. Y tú, a qué esperas. La cajera le dice que sin nada que comprar, no hay nada que pagar. Arrastran la discusión a la calle. Vinimos por la derecha o por la izquierda.

No hay playa en DC. Son pasos perdidos hasta el agua.

Una playa en DC?

¿Una playa en DC? -- cfpereda

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