El primer impulso, aunque triste, después de soitu, es seguir escribiendo aquí. Al fin y al cabo es donde empecé.
El segundo impulso es la rabia, el enfado por la condena de un proyecto valiente. Porque se han callado muchas voces.
Y el tercero es que quedan muchas historias por contar, así que seguiremos contándolas aquí.
Hasta la próxima.





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