Después de varios días organizando mi nueva vida de periodista independiente, freelance, bloguera o como queramos llamarla, veo que dejé de lado las fotos que solía poner por aquí. Este árbol, escondido entre otros que brillaban en su huída al otoño, gritaba por un rayo de sol que le hiciera brillar.
Aventurarse a escribir en internet, construir tu marca sin que te conozca nadie y volver a soñar con que, un día, alguien te pague por la pieza en la que trabajas y el tiempo que tardaste en prepararla, es como perderse en un bosque y chillar esperando a que alguien te rescate entre los árboles.
Pero hay que intentarlo, y si consigues que tus hojas casi rojas resalten entre olas de verde, amarillo y marrón, quizás lo consigas.





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