A partir de la reflexión de Dan Gillmor en su blog Mediactive.
“El fin de internet” es el título del libro de Jonathan Zittrain que ha inspirado a Gillmor, experto en medios digitales y periodismo ciudadano, a explicarnos por qué internet está cambiando. Todo está relacionado con los últimos eventos tecnológicos: Nexus One, el teléfono de Google, su ordenador con sistema operativo propio, el Kindle de Amazon o el esperado tablet que llegará en unas semanas de la mano de Apple.
El primer aviso fue la retirada del título 1984 de Orwell de la biblioteca de Amazon y la potestad de ésta empresa para borrarlo de los dispositivos de los clientes que ya habían pagado por este libro. El segundo es la pelea que mantienen en la sombra los desarrolladores de aplicaciones para iPhone contra Apple. La principal acusación es la censura de Apple de determinadas aplicaciones, muchas veces sin explicar a sus autores por qué no pueden vender el programa que ya han creado. El silencio alrededor de todo esto es tal que un artículo del New York Times sobre las maravillas del mercado de aplicaciones de Apple (Gráfico de GigaOm) se ganó una oleada de mensajes en foros y redes sociales por haber obviado lo imprescindible, que Apple no es una compañía perfecta.
Para Gillmor, estos hechos nos alertan del camino que puede tomar la red. No será cuestión de censuras impuestas por los gobiernos ni el precio de la conexión. Tampoco será el control en manos de las empresas que nos garantizan el acceso, gracias a la recopilación de datos que les proporcionamos como clientes. La barrera la impone el dispositivo que utilizamos para acceder a la red. Amazon puede borrar tus archivos, Apple decide qué programas puedes instalar en su teléfono, LG decide que sólo en sus televisores podrás hacer llamadas por video conferencia con Skype…
¿Qué es lo que tenemos? Pregunta Gillmor. Puede que pronto dejemos de ser dueños de internet. Seremos dueños de un teléfono u ordenador que nos deje acceder a la red, pero si el fabricante quiere condicionar cómo lo hacemos, será el dueño de nuestra navegación desde el momento de nuestra compra.
El iPhone ya sólo nos deja navegar a través de Safari, recuerda Gillmor.
“No se trata sólo de tu derecho a leer y utilizar los medios de comunicación como quieras. También es el modo en que podrás publicar tus creaciones en un futuro”, escribe Gillmor. “Si crees en la libertad de expresión, deberías estar preocupado por las tendencias que vemos llegar”.
En Estados Unidos, las compañías proveedoras del acceso a internet empiezan a mostrarse cómplices con esta situación. Hace unas semanas hablábamos del impacto que puede tener en la neutralidad de la red la compra de la cadena NBC por parte de Comcast. Obama sorprendió con su apoyo a una ley que garantizará dicha neutralidad, pero la batalla entre lobbies y congresistas es una de muchas que se libran en silencio, lejos de la atención de los medios. Sólo despertarán cuando llegue el resultado. Mientras, seguimos dedicando minutos y párrafos a la llegada de nuevos juguetes, cómplices de los rumores lanzados por las mismas empresas y sin ganas de explicar el cambio.
Nos obsesionamos con Google, y puede que la amenaza venga por otro sitio.





Muy interesante Cristina. Yo ando siguiéndole la pista a cacharros como el Boxee Box y me encuentro que sólo deja acceder a ciertas redes sociales.
¡Qué acojono y qué miedo! No, si al final Richard Stallman tendrá razón… Me tranquiliza pensar que siempre tendremos a mano un Linux, o un hacker bondadoso que nos hará más libre el gadget de turno. ¡Siempre habrá alternativas! Ya hemos visto en otros ámbitos lo difícil que es ponerle ‘puertas’ a Internet.
En el caso de Amazon borrando el libro famoso, la cosa terminó muy mal para la compañía. Les montaron un buen pollo, perdieron un juicio en el que tuvieron que indemnizar a un joven con 150.000 USD, se comprometieron a que no se repetiría la cosa, y Jeff Bezos reconoció la acción como “estúpida, desconsiderada, y dolorosamente irrespetuosa”.
Respecto al Boxee Box que comenta Ramón, se trata simplemente de un barebone que corre el software BOXEE, que a su vez es open-source basado en el GPL XBMC (XBox Media Center). Yo utilizo ambos, y del mismo modo que existen infinidad de plugins para XBMC, veremos aparecer los correspondientes complementos para Boxee en las redes sociales oportunas. Debemos estar vigilantes, pero no acojonados