El pasado 17 de febrero un periodista del New York Times se vio obligado a dimitir tras ser acusado de plagio. Zachary Kouwe trabajaba para la sección de negocios del Times y colaboraba en el blog DealBook. Entre los errores que cometió estuvo el de no atribuir algunas informaciones a las fuentes originales aunque según el mismo Kouwe, nunca ocurrió de forma intencionada.
Esta es también la defensa que hizo el Times en su disculpa a los lectores, alegando que Kouwe había acumulado información en los archivos del ordenador y que, a la hora de publicar la noticia, no distinguió entre el contenido que él mismo había creado anteriormente y la documentación aportada por otros.

"Si no puedes imaginar a nadie poniendo un link a lo que vas a escribir, no lo escribas". Jeff Jarvis. Foto: Will Lion on Flickr
Sin embargo, estos días la polémica ha ido un poco más allá. Periodistas como Matthew Ingram de GigaOm argumentan que los errores de Kouwe podían haberse evitado con algo muy sencillo: añadir un link. Glynnis MacNicol, de Mediaite.com se pregunta si “el New York Times piensa que está por encima del valor de los links”. La consecuencia ha sido una interesante conversación en Twitter (via @niemanlab) entre Felix Salmon, periodista de Reuters y autor del artículo “Blogueros con fobia a los links en el New York Times y el Wall Street Journal” y Patrick LaForge, editor del NYTimes.
Según declaraciones del mismo Kouwe al New York Observer, “dada la velocidad del trabajo, miraba a varios teletipos y los copiaba en nuestro sistema de edición; después contrastaba esos datos con mi propio trabajo para asegurarme que eran correctos. No es como una pieza de investigación. Es algo que viene de una nota de prensa, un informe de beneficios, un documento legal”.
Tanto Matthew Ingram como Felix Salmon están de acuerdo en que “la velocidad del trabajo” apuntada por Kouwe no debe terminar con el estandar de veracidad y atribución de la información, algo que un simple link hubiera solucionado. Pero Salmon añade:
“Las grandes publicaciones, cuando contratan a gente para que escriba sus blogs, normalmente contratan a gente sin experiencia escribiendo un blog -algo que es tan equivocado como peligroso. Algunos periodistas son buenos blogueros, la mayoría no. Así que en vez de asumir que has encontrado a uno que es la excepción, ¿por qué no hacer que esa experiencia previa sea un requisito para el puesto?”
En la conversación mantenida a través de Twitter, Salmon le pregunta al editor del NYTimes si el error de Kouwe fue, en parte, negarse a poner links a las fuentes originales. Para LaForge, los blogs consisten en moderar todo lo que pasa en tiempo real, frente a artículos o noticias, que son “más selectivos y reflexivos”. “Esto puede significar más o menos links. Depende”, contestó Patrick LaForge.
La política de links del New York Times especifica que sólo se publicarán cuando sean “relevantes a la noticia publicada [como debería serlo la fuente original] o porque la compañía u organización mencionada tiene un acuerdo con el medio para que aparezca un hipervínculo con su nombre. Si es relevante a la información, entonces la decisión es de los editores”.
Como muestra el caso de Kouwe, los editores no siempre miden con la misma vara los blogs que las noticias.
El ejemplo de DealBook contrasta con el trabajo de otros blogs del New York Times, como The Lede, que modera contenido de noticias internacionales basándose en la agregación de links y contenido de otros medios. En casos como las revueltas en Irán o los terremotos de Chile y Haití, el trabajo de Robert Mackey es una referencia. Y el valor de The Lede radica en eso, en que es un punto de partida en el que informarse, obtener el contexto de la noticia y profundizar gracias a los links.
Ya hace tiempo que los diarios digitales aprendieron que su versión online debe ser algo más que el volcado de las noticias del periódico combinado con algunas notas de agencia para cubrir la última hora. Las redes sociales les han obligado a entender que compartir y recomendar es parte de la experiencia de los usuarios con el medio. Lo más justo sería que los medios y los periodistas convirtieran el hecho de compartir en algo esencial de su trabajo: desde dentro de la noticia.




Muy interesante este post. Este tema me preocupa bastante, y me ha dejado bastante ‘chocado’ leer algunas cosas…
1. Recuerdo el mencionado caso de plagio en el NYT, y lo he repasado googleando un poco. Según parece los plagios del Wall Street Journal (y Reuters) no se limitan a un sólo artículo, sino a varios. En algún caso las publicaciones del artículo de Kouwe y del de la ‘fuente’ tienen sólo un par de horas de diferencia, según leo en La Vanguardia (lamentablemente no he podido acceder a ningún ‘cuerpo del delito’; imagino que el NYT se apresuró a eliminar cualquier rastro). Por tanto me parece inconcebible que se argumente como excusa una posible ‘pérdida de rastro’ en un ‘mar de información’. Y me parece más inadmisible aún que sea el propio NYT quien incurra en semejante burda e incomprensible falacia como explicación o excusa de la, a todas luces, incompetencia de un miembro de su equipo. En cualquier caso: cualquier periodista, bloguero, opinador o informante internetero que escriba en un medio público debería ser lo suficientemente organizado, profesional o simplemente avispado, como para llevar un registro de cuáles son exactamente todas y cada una de las piezas de información que utiliza. En otros campos lo hacemos; ¿por qué entonces no lo hacen periodistas que, en principio, pasan unos cuantos años en la universidad aprendiendo fundamentalmente cómo ha de ser manejada la información? A mí que me lo expliquen.
2. El señor LaForge opina que los blogs han de tener una función más próxima al seguimiento puntual y en tiempo real de los sucesos, mientras que deja a los artículos la función más reflexiva y la posibilidad de analizar en profundidad la información. No entiendo nada, y bueno es saberlo para tenerlo en cuenta a la hora de leer a partir de ahora los blogs del NYT. ¿Qué tendrá que ver el canal o el formato con el contenido? Me parece limitar mucho la función de un blog. Pero visto que para él un blog ha de ser algo ‘inmediato’, casi entiendo la actuación del señor Kouwe al copypastear el primer párrafo interesante que le encontrara en internet. ¡Qué agobio! En el NYT pretenden de él que haga crónicas elaboradas en directo, ¡no artículos! (aunque les llamemos posts). Seguramente era peedir demasiado a las capacidades del pobre Mr. Kouwe.
3. Estoy hasta las narices de lo mal que se enlaza en los medios. Te cito: “La política de links del New York Times especifica que sólo se publicarán cuando sean “relevantes a la noticia publicada [como debería serlo la fuente original] o porque la compañía u organización mencionada tiene un acuerdo con el medio para que aparezca un hipervínculo con su nombre”. Si el NYT publica una información, supongo que para ellos tendrá una cierta relevancia. Si utilizan una cierta fuente de internet para completar su propia información, supongo que será porque la fuente tiene una cierta relevancia para lo que se comenta. ¿Por qué no enlazar entonces? Pues por el gintaneo que hay en internet con SEO, pagerank, y mezquindades similares. Por el simple precio que tiene un enlace en internet. Y muchas veces porque l@s escribient@s de turno no quieren que se note demasiado hasta qué punto las líneas que han escrito carecen totalmente de originalidad.
Este es un problema que encuentra muy a menudo y me resulta francamente molesto. Cito dos ejemplos:
3.a Estoy suscrito a un servicio llamado Notiweb que, diariamente, envía a mi correo un pequeño ‘digest’ o resumen de las noticias sobre I+D que aparecen en los medios. Pues bien, notiweb se limita a citar la fuente y enlazar como mucho la home del medio. Si quiero consultar la fuente original (por ejemplo, para ver imágenes que ellos no incluyen), me obligan a tirar de Google y pasar un rato buscando la noticia primigenia. Conclusión, en dos palabras: mal hecho; me molesta.
3.b Pero es que el problema es generalizado. Cito sin más un ejemplo de hoy mismo (los encuentro por decenas cada día). Tomemos la misma noticia publicada hoy (por citar tres casos) en elmundo.es, adn.es y europa press sobre el descubrimiento de un cráter gigante, oculto hasta ahora en el Congo. En los tres casos se cita, de manera textual, no enlazada, a BBC News como origen de la noticia, y al servicio TerraMetrics como fuente de la imagen. Pero en ningún caso se enlaza a la fuente original que todos ellos han ‘fusilado’ traduciéndola convenientemente, y aderezándola con más o menos gracia. En ese lugar, además, se puede apreciar la bonita marca sobre la foto que indica que los derechos de copia de la imagen que acompaña a la noticia pertenecen a TerraMetrics (texto que aparece oportunamente recortado en las tres notas en español).¡Ah! Pero eso sí… que a ellos no les copien.
Todo esto en el fondo me divierte. Me hace comprobar lo torpemente que se están adaptando los medios de domunicación a tecnologías, prácticas, usos y maneras que en otros ámbitos llevamos mucho tiempo empleando sin tanta reflexión, sin tanto congreso y sin tanto aspaviento. Mientras que otros nos hemos ido adaptando paulatinamente a las nuevas tecnologías, a las nuevas herramientas, y a los nuevos modos de manipular la información, hay otros que aún no se han puesto las pilas… Algunos están descubriendo el Tweeter ahora, y resulta que los Retweets ya los inventaron hace mucho tiempo en sus propias columnas. Camuflados, eso sí. Pero claro, antes, sin Google, la cosa colaba mejor.
Conclusión. Lo que se lleva en internet no es simplemente decir “Me lo dijo Pérez, que estuvo en Mallorca y vino encantado de todas las cosas que vio por allí. Hay que decir bien claro: “Me lo dijo Pérez, y como me ha interesado, aquí te lo dejo para que veas cómo lo cuenta él”. Un poco más de honradez y generosidad, por favor.
Vaya coñazo de comentario, lo siento.
Hola Luis, de coñazo nada, muchísimas gracias por tu aportación.
La excusa de la rapidez que exigen los blogs es de lo más burda. Debería ser todo lo contrario: tienes prisa por informar, compartes lo que consideras importante aunque se te hayan adelantado, lo contrastas, pones un link a la fuente original y te pones con tu propio trabajo. Si quieres añadir información después, también puedes. Éste es el razonamiento que a mí me parece más lógico y la práctica que creo que sigue la mayoría de gente con un blog.
Lo que a mí me ha chocado más y creo que ha quedado escondido en toda esta polémica es la afirmación del New York Times, de forma totalmente abierta, que algunos de los links a empresas y a organizaciones quedan establecidos por “acuerdo” con la compañía. Ahora resulta que los links sí que sirven para generar tráfico y promocionar a otros, pero sólo cuando hay dinero de por medio.
Cuando Jeff Jarvis sale con la economía de los links muchos se echan las manos a la cabeza, pero resulta que los medios ya saben lo que es. La historia de siempre, como lo descubrió otro, hay que destrozarlo antes que darle la razón.
Gracias otra vez.