La fábrica de contenido Demand Media se cuela en USA Today
Contenido por demanda. Ése es el planteamiento de Demand Media. El secreto de su éxito hasta ahora radica en micropagos (de tres a quince dólares) a los creadores de contenidos, un puñado de editores que comprueban todo el material -en forma de textos o vídeos- y la publicidad que acompaña a cada artículo. ¿Sobre qué? Sobre cualquier cosa que puedas imaginar. Cómo quitar una mancha de pis de gato de la alfombra, cómo instalar la cubierta en la piscina de tu jardín o las ventajas de utilizar un disco duro externo para tu ordenador.
El énfasis en la demanda es la clave de su éxito y también el centro de todas las críticas contra Demand Media. Su creador y presidente, Richard Rosenblatt, insiste en que sólo publican lo que los usuarios de internet demandan. El sistema confía en un algoritmo para adelantar los temas que mejor van a funcionar. Y en el factor humano. Los escritores de Demand Media proponen temas, como un periodista a un editor, que después son valorados y aprobados o rechazados.
Hasta ahora se habían mantenido al margen del mundo del periodismo. Hace dos semanas USAToday anunció que publicaría los artículos relacionados con consejos de viajes en su sección de internet “Travel Tips“. Los mejores destinos, hoteles donde no quedarse o el mejor repelente de mosquitos para tu próxima escapada. Demand Media interpreta esta alianza como “una prueba del talento y las capacidades de nuestra comunidad [de escritores]“.
La alianza con el diario norteamericano ha terminado de borrar la frontera que los medios quisieron dibujar entre el trabajo de los periodistas y el material creado por sus lectores. El medio norteamericano fue uno de los primeros en confiar en el periodismo ciudadano. Pero esto es distinto. USAToday ha dado un giro hacia el periodismo como servicio público y quiere que sean los ciudadanos, lectores y usuarios los que aporten ese servicio a través de los consejos de Demand Media. Como reconocimiento, todos los artículos van firmados y acompañados por un párrafo con información sobre el autor original.
Es esta ruptura de fronteras lo que ha despertado más protestas contra Demand Media.
Daniel Roth, de la revista Wired, sólo ve consecuencias negativas para la red. “Para apreciar el impacto de Demand Media en internet, imagine una clase donde un niño levanta la mano después de cada pregunta del profesor y grita la respuesta. Puede que no sea el más listo o incluso que no sepa la respuesta, pero hace muy difícil escuchar a nadie más”.
Los títulos de cada pieza de Demand Media suenan a entrada de búsqueda en Google. La empresa hace un gran esfuerzo por colocar su material entre los primeros resultados de búsqueda. Aunque no es difícil. Una persona que quiera saber cómo instalar la cubierta en su piscina pondrá en Google “como instalar la cubierta en una piscina”. Demand Media sólo tiene que responder a esa pregunta. Y hacerlo bien. Los artículos no son perfectos ni objetivos ni están sujetos a la condición de veracidad que se supone a un artículo periodístico. Demand Media no es periodismo, son consejos firmados por particulares.
“La pregunta para mí es por qué alguien querría leer este contenido, o por qué USAToday pondría su marca en él”, escribe Jason Fry.
Fry encuentra problemas en las tres piezas que aparecen en este momento como “selección del editor” en la portada de Travel Tips. Como usuaria de Demand Media (ayer mismo aprendí a crear un sonido de la alarma personalizado para iPhone gracias a Demand Media) debo decir que sus cómodas respuestas a cualquier pregunta que empiece por “cómo hacer…” son eso, cómodas, rápidas y muy útiles. Como creadora de contenido para ellos hace ya dos años, la historia es otra. Por aquel entonces todavía pagaban 15 dólares por cada pieza que podía escribir en menos de una hora. Mi idea era devolver el favor de tantos voluntarios internautas que comparten lo que saben en la red. Porque me han sacado de más de un apuro. Era dinero rápido por un esfuerzo mínimo. Al fin y al cabo, estás compartiendo algo que ya sabes y no requiere de mucha elaboración. Pero Demand Media hizo los pagos aún más “micro” y cinco dólares ya no merecían la pena.
Coincido con Fry en que estos cinco dólares, más que hacer que muchos dejen de escribir, harán que otros escriban menos o peor. Y ahí está el riesgo del sistema, tanto para Demand Media como para USAToday.
Comparar el contenido de Demand Media con el periodismo es un error, pero eso no significa que la compañía no deba invertir en más editores y profesionales que comprueben la viabilidad de muchos de los consejos. Por eso la revista Time lo describió como “la máquina de artículos más grande, lista y aterradora de internet”.
El miedo, sin embargo, llega para muchos de mano del modelo de negocio. El profesor de la Universidad de Nueva York Jay Rosen, -quien ha calificado a Demand Media de ‘diabólica’- plantea una interesante pregunta. Demand Media basa el interés de los artículos en su demanda. Un artículo es relevante, y merece la pena pagar a un escritor por el contenido, si los lectores lo van a consultar. El beneficio para la empresa está en los anuncios que podrá colocar junto al texto o vídeo. Rosen pregunta quién dice si es relevante o no. Y va más allá. ¿Quién controla los artículos que son relevantes para el lector pero no son rentables para Demand Media?
En la respuesta puede estar el futuro de la llamada “granja de contenido”.








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