Primer Pulitzer al periodismo online sin ánimo de lucro

El olor a muerte era asfixiante en el momento que un miembro del equipo de rescate abrió las puertas de la capilla del hospital. En el interior, más de una docena de cuerpos inmóviles en camillas y en el suelo. (…) Los trabajadores retiraron 45 cuerpos del Memorial, más que de ningún otro hospital similar en la ciudad anegada.

Así arranca el artículo de investigación de la organización ProPublica que el martes hizo historia al ganar un Premio Pulitzer. Es el primer medio online, en este caso una organización sin ánimo de lucro, que lo consigue.

Sheri Fink, médico y periodista, trabajaba como voluntaria cuando el Huracán Katrina tocó tierra el 29 de Agosto de 2005 en Nueva Orleans. Meses después, la detención de una doctora y dos enfermeras por el asesinato en segundo grado de cuatro pacientes del hospital, y un polémico protocolo de evacuación de pacientes, inspiraron a Fink varias preguntas.

“Mi primer instinto fue preguntar qué pasó en ese hospital. Algo muy serio tenía que haber ocurrido para que los profesionales sanitarios se vieran empujados a tomar esas decisiones”, explica Fink. “Quería contar la situación por la que pasaron los médicos realmente durante esas horas”.

Fink fue más allá de las circunstancias: falta de agua y electricidad, 2.000 personas en el hospital entre pacientes y refugiados, ausencia de refuerzos para médicos y enfermeras que trabajaron durante días, con temperaturas de 35 grados, en un hospital magullado por el huracán. Se centró en una de las unidades médicas del hospital. Habían creado un protocolo basado en la “triada” o clasificación de pacientes en tres categorías: la primera para aquellos pacientes que podían abandonar el hospital por su propio pie, pacientes un poco más graves o dependientes de ayuda que necesitarían barcos y helicópteros, y por último los más graves, en unidades de cuidados intensivos o terminales.

El trabajo de Fink quiso averiguar por qué los pacientes más graves o terminales fueron los últimos en la lista de evacuación. Por qué se interpretó que las órdenes de no reanimación de algunos pacientes les convirtieron en los últimos en ser evacuados, constándole la vida a más de uno. Por qué se les inyectaron dosis mortales de morfina y otros medicamentos cuando ya llegaba el rescate. Su artículo de más de 13.000 palabras recibía esta semana el premio más prestigioso del periodismo estadounidense por buscar respuestas a esas preguntas. Más allá del Pulitzer, servirá para la creación de protocolos médicos en emergencias.

Ahora es evidente que había más médicos implicados en la decisión de inyectar a pacientes, de los que se creía en un principio”, escribe Fink en “Deadly Choices at the Memorial“. “Cuando se contrastan los nombres de los informes de toxicología con la documentación de los días tras Katrina, se descubre que hasta 17 pacientes fueron inyectados morfina o un sedante, o los dos, después de que los esperados equipos de rescate empezaran a evacuar el hospital. Un número de pacientes estaban muy graves y podían no haber sobrevivido la evacuación. Varios no estaban ni siquiera cerca de la muerte cuando se les inyectó, de acuerdo con los profesionales que les trataron y una revisión de sus informes médicos.

La reportera de ProPublica trabajó como voluntaria en Nueva Orleans en los días posteriores al Huracán Katrina. Antes había cubierto zonas de guerra y otras catástrofes en cinco continentes. Testigo directo de las consecuencias de una catástrofe natural con la falta de previsión y preparación de las autoridades, Fink explica que le impactó ver tantos parecidos con otros escenarios de guerra que ha cubierto como periodista.

“Fue terrible ver cómo se desarrollaba un desastre tan horroroso, de una forma tan dramática, en casa, así que me gustó tener la oportunidad de centrarme mi propio país”. Uno de sus libros, Hospital de Guerra cubre los dilemas éticos afrontados por médicos bosnios durante tres años de asedio. “Me llamó la atención la cantidad de coincidencias entre los dos escenarios”, afirma.

En 2007, Fink era una periodista independiente empeñada en terminar esta historia y decidió invertir unos cuatro meses en investigar por su cuenta. Cuando propuso por primera vez la pieza al New York Times -el artículo fue publicado por su revista dominical el pasado 30 de agosto-, el diario norteamericano no se unió al proyecto. “En aquel momento me dijeron que siguiera adelante, me animaron mucho, pero no estaban listos para comprometerse”.

Quedaban muchos meses de investigación, declaraciones de médicos que no querían hablar y desenterrar numerosos documentos e informes médicos.

“Sentía que la historia sería publicada antes o después, en un sitio o en otro”, explica Fink. Una beca en la Fundación Kaiser y un contrato con ProPublica fueron el respaldo imprescindible para dos años y medio de trabajo de investigación. Se imaginó el reportaje en una revista o en un periódico dispuesto a publicarlo en forma de series. Quizás también en internet. Su experiencia en medios impresos y en la radio le ayudaron a mantener las opciones abiertas a la hora de escribir y desarrollar uno de los artículos más importantes que se han publicado sobre el desastre natural en Nueva Orleans. “El acuerdo con el New York Times acabó siendo clave. Desde su colaboración editorial hasta la presentación de todo el material que teníamos han ayudado a que el artículo tuviera la repercusión que ha tenido”, afirma Fink.

Tanto el diario norteamericano como ProPublica se vieron sorprendidos por la cantidad de lectores que siguieron la noticia en su edición digital a pesar de su extensión. “Me abrió los ojos a otra forma de periodismo de investigación, con muchos más elementos. Si pensamos en internet como cualquier otra plataforma, parece que hay esperanza”, explica Fink después de lamentar el trago que pasan los medios estos días. Los lectores de su trabajo son seguidores habituales de esos medios, pero también médicos, profesionales y expertos en protocolos de actuación en casos como Katrina. Y la información desvelada por ProPublica se ha convertido en caso de estudio en varias escuelas de medicina.

Los casos descritos en el trabajo de Fink siguen siendo centro de las noticias. Hace apenas dos semanas un juez de Nueva Orleans determinó que la muerte de uno de los pacientes del Memorial era “inclasificable”. El veredicto sigue llevando lectores a la web de ProPublica, demostrando la necesidad de un debate más amplio que perfeccione las recomendaciones, explica Fink. En algunos casos, nuevos protocolos recomiendan que las órdenes de no reanimación de un paciente no se interpreten como menor prioridad a la hora de evacuación, uno de las prácticas reveladas por el artículo y defendidas por la doctora Anna Pou en Nueva Orleans. Este trabajo de ProPublica no termina con el Pulitzer.

Artículo para Periodismo Humano.

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