Twitter y la última hora: errores aprendidos en Tucson

El sábado pasado se produjo un tiroteo en Tucson durante un evento de la congresista demócrata Gabrielle Giffords. Me enteré en Twitter. La cadena de radio NPR citaba en un mensaje a la información de una radio local. No tardaron los mensajes de otras publicaciones, en su mayoría con links a Arizona Central, la web del diario local. La primera información confirmaba que Giffords estaba entre los heridos. NPR también fue el primero en informar de la muerte de Giffords por un disparo en la cabeza, información que cité en la red social de El País, Eskup. Minutos después, CNN confirmaba la muerte de Giffords. NPR citaba a la oficina del Sheriff y a un congresista local que además confirmaban la versión de dos testigos del tiroteo consultados por la emisora.

Pero a los pocos minutos CNN citaba a una fuente del Hospital Universitario de Arizona diciendo que Giffords seguía con vida y estaba en el quirófano. Esta información contradecía a NPR. La emisora, que ya informaba activamente en las redes sociales y en su propia página online, publicó inmediatamente una corrección. Como New York Times, CNN, Associated Press o Reuters, NPR publicaba que a pesar de las primeras informaciones, Giffords seguía con vida. Aquí hay una relación de cómo evolucionaron los mensajes.

Publiqué esta rectificación en Eskup y Twitter, pero surgía una duda: borrar o no el mensaje original que contenía información incorrecta.

Es un debate cada vez más intenso entre los periodistas que utilizan Twitter y que aprovechan las posibilidades de esta red social durante noticias de última hora. NPR, a través de su defensora del lector, un editor y el responsable de redes sociales, ha explicado cómo se cometió ese error y las medidas tomadas inmediatamente después. En el chat de twitter sobre periodismo, esta semana se trató precisamente el tema y estas son algunas de las conclusiones y recomendaciones:

Consideré borrar el tweet incorrecto por un momento, pero llegué a la conclusión que no tenía sentido y además era inapropiado. No tenía sentido porque ya había sido reenviado cientos de veces así que no había forma de retener eso. Inapropiado porque es una cuestión de archivo que hayamos informado incorrectamente su muerte, así que borrar el tweet sería visto como encubrir nuestro error. (…) Cuando gestionas las redes sociales para un medio, tienes que trabajar con la confianza de que la información que ya has publicado en otras plataformas es correcta. Si hubiera puesto en duda nuestra información en Twitter, sería como decir que no confío en nuestros propios reporteros.
Andy Carvin, responsable de redes sociales para NPR

Para Scott Rosenberg, NPR hizo lo correcto. Mantener el tweet original y publicar una corrección que haga referencia a la información errónea. En LostRemote, sin embargo, recogen las razones por las que publicaciones como CNN o PBS optaron por borrar todos los mensajes con información falsa.

Un argumento a favor [de borrar] es para detener o ralentizar el reenvío de mensajes. Pero esto es difícil, si no imposible. Y es tentador aunque poco práctico pedir a un equipo de personas que se dediquen exclusivamente a controlar esos tweets. Durante horas después de que se informara que Giffords estaba viva, la gente seguía leyendo el tweet diciendo que estaba muerta, reenviándolo a sus amigos sin ver la actualización.

Personalmente, considero que lo correcto es mantener el mensaje original porque es parte de la información y no debe encubrirse un error sino corregirlo, haciendo referencia siempre que sea posible a la información errónea, como contexto. ¿Podemos hacer algo más? Como indica Columbia Journalism review, las correcciones cuentan además con la dificultad de que no son tan reenviadas por los usuarios como otras informaciones, por lo que es todavía más difícil saber si han surtido efecto. CJR recomienda esforzarse en que esas correcciones lleguen al mayor número de usuarios posible, insistiendo en ellas.

Y antes del error, utilizar siempre las mismas reglas si vamos a informar en una red social que si lo hiciéramos para otra plataforma. Cuando se trata del fallecimiento de una persona, nunca dar por confirmado el dato hasta sin tener una fuente del hospital o de la familia que lo confirmen. Pero como insiste Carvin, sería otra equivocación culpar a Twitter o las redes sociales del error. Fue un error periodístico cuya influencia sí fue ampliada por las redes, como lo fue la difusión de toda la información que llegaba desde Tucson.

Related Posts with Thumbnails

No Comments

Leave a Reply

Your email is never shared.Required fields are marked *