Archive for the ‘Cultura’ Category

Si la noticia de Tiger Woods la contáramos las mujeres

Monday, December 14th, 2009

Recuerdo conversaciones en Soitu, ante el lanzamiento de Utoi, sobre la necesidad o no de crear un hilo de conversación en el que sólo escribieran mujeres. Éramos mayoría en la redacción y había suficientes firmas para mantener el tema activo con reacciones de todo tipo ante la actualidad. No se trataba de hablar de “cosas de mujeres” ni pintar las noticias de rosa, simplemente queríamos registrar una voz como otra cualquiera. Entre las dudas, una pregunta importante. ¿De verdad hace falta separar una voz para las mujeres? En Soitu nadie presumió de esa mayoría femenina y quizás la fórmula era seguir así, anclados en la modestia.

Cartel para baños

Cartel para baños - niallkennedy en Flickr

Slate lanzó hace seis meses su blog Factor XX como una publicación independiente. Seis meses que ha tardado en reincorporarlo al dominio slate.com como una sección más. Blogher, la comunidad de blogs liderada por Lisa Stone, es la cuarta más grande de Estados Unidos.

Las mujeres no necesitamos una plataforma como Blogher, la sección de Slate ni el hilo de conversación en Utoi que no fue. Podemos decir lo que pensamos y como lo pensamos. Pero digámoslo más veces para que nadie diga nada por nosotras. Llevo dos semanas negándome a escribir sobre el ídolo caído del golf pero…

¿A nadie más le chirría leer que “Tiger Woods no limitaba sus hazañas al césped de los mejores campos del mundo”? Casi he perdido la esperanza de que alguna locutora se niegue a enseñar las tetas para contarme las noticias, pero alguna editora debería negarse a sacar textos que poco a poco nos condenan al pensamiento rancio que todavía hace de las mujeres un trofeo. Que dé sentido a colgar a una tía en bolas en la última página del diario deportivo.

¿Para quién? ¿Para el lector o el periodista?

Un verano de prácticas en una radio de Madrid, pasé por la sección de deportes. Me encontré a cuatro reporteros embobados con la última rubia que una cadena de televisión había plantado en la banda para decirnos que el árbitro añadirá dos minutos de tiempo extra. No le diría a la rubia que rechazase el puesto, como Vanesa Saez no dejó de ser la chica del tiempo a pesar de los chistes gastados de “Los Manolos”. Le diría al jefe de la rubia que sus empleados no están ahí para vacilar a nadie en directo. Pero quizás esté ocupado contando las incorregibles patadas al lenguaje disfrazadas de metáforas.

Años después, resulta que Woods es tan humano como el que se distrajo con la rubia que canta los cambios. Para comprenderlo, Carlos Arribas reclama (en su pieza de El País de ayer) que “en alguna obra perdida de Freud habrá un estudio sobre el carácter fálico del palo de golf, sobre la fácil analogía sexual del deporte que consiste en embocar una bola en un agujerito. Si no lo hay, debería haberlo”.

Un artículo después, John Carlin le aconseja a Woods, que no hubiera elegido ese papel de chico perfecto, que hubiera mantenido su integridad como lo hizo Ronaldinho, que así “se hubiera evitado la colosal vergüenza que sufre hoy”. ¿Vergüenza de qué? ¿De ser humano? ¿De haberse equivocado?

O vergüenza de no habernos hecho entender que el ídolo lo creamos nosotros, y no él.

No nos avergonzamos por encumbrar figuras que derrumbamos al instante en que nos damos cuenta que son tan frágiles como nosotros. Consumimos con el mismo hambre los triunfos y las derrotas. Y a cada paso, olvidamos el anterior. Catapultamos a Woods mientras quemábamos las polémicas de Kobe Bryant. Contamos que Nadal se hunde tras la lesión mientras citamos a Murray envidiando dichoso bajón. Reíamos las fiestas de Ronaldinho para después hundirle arrastrado por un michelín que ya quisiera el cincuentón medio español. Olvidamos que quizás eso de que le gustaba más un balón que las mujeres no era tan verdad.

El deporte, como la vida, está lleno de mentiras. Y para cínicos, nosotros. Estados Unidos, esa sociedad puritana que condena las expresiones de afecto en público y el deseo sexual con la misma intensidad con la que produce películas pornográficas, devora historias de infidelidades. Es más fácil hundir a Woods por adúltero que por dopaje. Seamos honestos. Clinton engañó como lo hizo Edwards o el menos conocido gobernador de Carolina del Sur. Todos los periodistas preguntaron antes o después por qué sus mujeres estaban a su lado en el momento de admitir la infidelidad públicamente. Muchas periodistas preguntaron a la engañada ojerosa, ¿por qué no le dejaste?

Si la mujer se queda, porque se queda. Y si se va, porque se va. Nunca contamos que si triunfa una mujer independientemente de su marido ya no escuchamos que “detrás de una buena mujer hay un gran hombre”, saltan las sospechas del “qué habrá hecho para llegar ahí” y, como se le ocurra reivindicar su fuerza y nombre, entonces no es lo suficientemente dulce (recuerden que la única vez que han visto llorar a Hillary Clinton fue antes de las primarias de New Hampshire, y las ganó). Por no hablar de los ejemplos, que nos sobran, con especulaciones sobre si una profesional, empresaria o política de prestigio es lesbiana porque “no se le conoce pareja”. ¿De verdad? Pensé que no estábamos para especulaciones.

Pero salto de periódico y leo que “los hombres públicos deben y pueden hacer lo que quieran” -hasta aquí estamos de acuerdo-, “incluso equivocarse, ejercer de cabrones o chulear a sus parejas”. Vale. Ser capullos lo hemos sido todos y todas. En un digital resulta que las amantes de Woods son leonas (no podían quedarse en tigresas) y la mujer, “engañada, furiosa y atacada de los nervios” llamó a una de ellas “como una leona que protege a su tigre (…) ha sacado las garras y ha llamado a la supuesta amante de su marido”.

¿En qué quedamos, mujeres leonas o a las que se puede chulear?

Yo sólo me pregunto si esto lo escribiría igual una mujer. Si no nos faltan voces, y firmas, para compensar esto un poco. En España el 80 por ciento de los periodistas son mujeres. La cifra da para equilibrar el mensaje más de lo que está. Pero aquí seguimos.


A mi madre, que estaba de cumpleaños.

El dilema de los antropólogos americanos con Irak y Afganistán

Sunday, December 13th, 2009

Bill Gentile comenzó la clase mostrando su documental “Afganistán: La Guerra Olvidada”. Era hace dos años y Estados Unidos todavía no había dado un giro de Irak hacia el este, centrándose en la guerra que arrancó en 2003. La obra muestra los estragos que pasan los soldados americanos en un territorio donde el desconocimiento del idioma y la cultura puede ser tan tramposo como una mina en la carretera.


Extracto del documental de Bill Gentile en la cadena pública estadounidense PBS.

Cuando terminó el vídeo, un compañero pakistaní que había aterrizado en Nueva York una semana antes del 11 de Septiembre de 2001, levantó la mano para comentar una escena en el que un soldado intentaba enterarse de si Al Qaeda había hecho acto de presencia en un poblado al que intentaban entrar. “Ese intérprete no estaba traduciendo correctamente, no estaba diciendo la verdad, el americano no se enteraba de nada”.

El ejército necesita algo más que la diplomacia de los caramelos con las poblaciones afgana e iraquí.

Al Pentágono le faltan soldados y expertos que hablen los dialectos de Irak y Afganistán. Los soldados ignoran las peculiaridades culturales y étnicas de un país en el que cumplen con rondas de 12 a 18 meses. En la base viven rodeados de videojuegos, McDonalds, iPods y marcas “de casa”. Mientras el gobierno busca cómo reclutar suficiente personal desde Estados Unidos, la dependencia de intérpretes ha empujado más de un contingente a un callejón sin salida. Hay libros enteros dedicados a la falta de preparación de las tropas y sus consecuencias, como éste de la corresponsal para la cadena ABC Martha Raddatz, sobre la emboscada que atrapó al ya icono Casey Sheenan y otros 7 soldados en Sadr City.

El largo camino a casa, de Martha Raddatz

El largo camino a casa, de Martha Raddatz

A falta de intérpretes y conocimiento sobre la cultura local, el ejército norteamericano confía en la ayuda de antropólogos dentro de Irak y Afganistán. Los expertos sociales les explican las peculiaridades de la cultura, esos detalles que de no conocerse pueden arruinar una negociación, y que tanto necesitan los soldados cuando intentan saber si un poblado cuenta con insurgentes de Al Qaeda o no. Pero, según informa hoy la revista Time, la Asociación Americana de Antropología (AAA) ha levantado la voz con un informe (PDF) para condenar que se utilice el trabajo de los antropólogos en estas dos guerras.

De acuerdo con la publicación norteamericana, no es un proyecto nuevo. La práctica viene desde hace varias décadas. Pero cada vez que un proyecto ha salido a la luz, el Pentágono se ha visto obligado a cancelarlo. El trabajo de los antropólogos consiste en estudiar las poblaciones locales de las que el ejército conoce poco más que su situación en el mapa y facilitar el diálogo con ellas. Pero los responsables de la AAA no tienen claro si la información compartida por los más de 500 especialistas que trabajan con el ejército es utilizada en favor de la paz o de la guerra. Es difícil saber si el ejército la utiliza para colaborar mejor con los civiles o localizar mejor sus objetivos.

Hay antropólogos a los que no gusta perder el control de toda la información que obtienen con su trabajo. Otros prefieren que el ejército no trabaje a ciegas, que es como lleva navegando por Afganistán desde la invasión. La AAA, según Time, no está en contra de ayudar al Pentágono para mejorar el conocimiento de otras culturas e idiomas entre sus filas, pero la línea entre apoyar al ejército para que se defienda mejor y colaborar en un objetivo militar cada vez es más borrosa.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

Wednesday, December 2nd, 2009

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia. 

Acción de Gracias (por todo lo que EEUU hizo mal)

Thursday, November 26th, 2009

Encontré en Facebook un link a este Poema de William S. Burroughs en Acción de Gracias de 1968.
Con un poco de ironía, hay que agradecer unos cuantos errores a Estados Unidos:

William S. Burroughs
For John Dillinger
In hope he is still alive
Thanks for the wild turkey and the Passenger Pigeons, destined to be shit out through wholesome American guts
thanks for a Continent to despoil and poison
thanks for Indians to provide a modicum of challenge and danger
thanks for vast herds of bison to kill and skin, leaving the carcass to rot
thanks for bounties on wolves and coyotes
thanks for the AMERICAN DREAM to vulgarize and falsify until the bare lies shine through
thanks for the KKK, for nigger-killing lawmen feeling their notches, for decent church-going women with their mean, pinched, bitter, evil faces
thanks for Kill a Queer for Christ stickers
thanks for laboratory AIDS
thanks for Prohibition and the War Against Drugs
thanks for a country where nobody is allowed to mind his own business
thanks for a nation of finks — yes,
thanks for all the memories all right, lets see your arms you always were a headache and you always were a bore
thanks for the last and greatest betrayal of the last and greatest of human dreams.

Taducción al español en Google:

Gracias por el pavo salvaje y las palomas viajeras, destinado a ser mierda saludables a través de las entrañas de América
Gracias por un continente para despojar y veneno
gracias por los indígenas para proporcionar un mínimo de desafío y el peligro
gracias por grandes manadas de bisontes para matar y la despellejar, abandonando el campo a la pudrirse
Gracias por recompensas por lobos y coyotes
gracias por el sueño americano a vulgarizar y falsificar hasta que brille la mentira desnuda
Gracias por el Ku Klux Klan, por sus hombres de la ley que matan al negro sensación muescas, por las señoras que van a la iglesia con sus rostros apretados, amargos, del mal
gracias por las etiquetas de “Mate a un Gay” en nombre de Cristo
gracias por el SIDA de laboratorio
gracias por la prohibición y la guerra contra las drogas
Gracias por un país donde nadie se le permite ocuparse de sus asuntos
Gracias por una nación de Finks – Sí,
gracias por todos los recuerdos de todos los derechos, permite ver los brazos, siempre fuiste un dolor de cabeza y siempre fuiste un aburrimiento
gracias por la última y mayor traición del último y más grande de los sueños humanos.

El placer de reencontrar

Tuesday, September 29th, 2009

Hace unas semanas mi hermana me envió esta canción, un reencuentro con frases que abandone. No las he olvidado, en cuanto las leí brillaron como se enciende la memoria al abrir un álbum antiguo. Siguen conmigo. Sólo se perdieron en la prisa de los días, las horas o el reloj, no lo sé.

Será “el tiempo que se nos va”

Y el placer de reencontrar.

Hay gente que lo llama volver a casa, regreso, tu tierra o tu lugar. También puede ser tu almohada, el cojín que llevas a todas partes, una mochila, un rato en el sillón o los anuncios de la tele en tu idioma. No es simplemente volver de viaje. Volver a casa cuando vives lejos no es un regreso cualquiera. Es un reencuentro.

Y nada mas llegar, olvidas que te fuiste.

Te abrazan los sabores, los colores, hasta el ruido de las calles y las caras de la gente. Siempre olvido lo pequeñita que es la gente en Madrid. Los coches se me hacen enanos acostumbrada ya a los mastodontes que manejan los americanos.

Buscas un vaso en la cocina con la misma soltura con la que abrías el armario todas las mañanas con los ojos a medio despertar.

Y no sé si porque es España, o porque es Madrid, o porque es mi casa, pero todo cobra una intensidad que pareces llenar días interminables que aquí se me escapan en minutos y siempre con ganas de hacer más. Por alguna extraña razón, cuanto más despacio haces las cosas, te da tiempo a hacer más.

Recordar esto es el mejor reencuentro. Y siempre llega al ver las mismas caras encontrarme entre la gente en Barajas.

Tela, cinta, otra vez a empezar.
Lápiz, tinta, y al paisaje a robar.
Y al placer de reencontrar
el limbo de un tiempo que se nos va.
Libro, nube, ese es mi descanso.
Árbol, fuente, cada vez que despierto.
Ser durmiente. En la espuma de un antojo camuflarse.
Para completa inocencia,
en las calderas del sueño divagar.
Que los días se van, río son.
Ahora quiero sentir, caminar.
Ahora quiero pintar, percibir
el color de esa flor que se marchitará.
Pinto, verdes parajes de belleza desolada,
vivo lo efímero y su valor.
Bebo, apuro desperdicios de mi vida,
me recojo en la templanza de la tregua que me da
la anestesia del recuerdo.
Que los días se van, río son,
ahora quiero sentir, caminar,
ahora quiero pintar, percibir
el verano fugaz que ya se nos va.
Lápiz, tinta, y al placer de reencontrar
.
El Ultimo de la Fila

 

 

Pasos perdidos hasta el agua

Monday, August 3rd, 2009

Domingo en el supermercado. La mañana es de los que tienen prisa. Incluso el fin de semana. Si no llegan tarde al brunch, les pesa el estómago. Tortitas, huevos y bacon. Se agotan los carros. A veces. Demasiada gente para una compra tranquila. Otras el verano ha alejado a tantos del mercado y la cocina que falta el calor humano para protegerse del frío de los congeladores. Los pasillos siguen vacíos para la anciana de todos los domingos. Los años enredados en un moño. Aprovecha para pasearse, refrescarse. Quizás sin ventilador en casa. Después de media hora su carro que empuja como un andador sigue vacío.

La tarde, apenas unas horas después, es para los pobres. Los solteros. Los que no tenían ganas de encontrarse a nadie. Un cojo con bastón y cara morada entra con su chica borracha. Se gritan el uno al otro. Ella apenas habla. En inglés, mumbles. El hablar del borracho. Desperdició el último trago sobre su ropa. Hace cola sin haber buscado nada. Él le trae unos batidos. Y tú, a qué esperas. La cajera le dice que sin nada que comprar, no hay nada que pagar. Arrastran la discusión a la calle. Vinimos por la derecha o por la izquierda.

No hay playa en DC. Son pasos perdidos hasta el agua.

Una playa en DC?

¿Una playa en DC? -- cfpereda

En mi pecho

Sunday, May 24th, 2009

Cuando la gente aprende que vives lejos de casa, de donde naciste, su primera reacción siempre es preguntarte qué echas más de menos y qué haces cuando añoras a tu familia, tu gente.

Nadie pregunta si echas de menos los colores de tu ciudad, la vida en las calles o lo que solías pensar caminando por ellas.

Hoy aterricé en este vídeo que no veía desde hace muchos muchos años. Es el único poema que puedo recitar de memoria y lo sé desde niña. Lo sigo recintando, lo sigo pensando, pero hoy esas palabras me sonaron extranjeras, como otras veces lo hicieron las que escucho aquí.

Wireless reading

Lectures on a plane

Nadie pregunta si echas de menos que todo tenga sentido. Que los mensajes que te envía la gente con su rostro, cómo mueve las manos o su forma de responder el teléfono nunca te extrañen. Que todo sea familiar.

El poema me recuerda una vez más que no hay mejor ni peor en esto de las normas culturales. Que nadie tiene el secreto para ser feliz. Que lo que funciona aquí, no funciona en España. Que un americano se sube por las paredes en España con nuestro ritmo relajado y a nosotros nos saca de quicio su obsesión por controlar el tiempo.

Cuando ya se me había olvidado esto, mi madre me recordó que aquí los vuelos salen a las 5.37, no 5.35. Que los descansos en la escuela a veces duran 13 minutos, ni diez ni quince. Trece.

Y entonces vuelves a escuchar una canción que era tuya y las palabras te suenan en otro idioma. Como si tuvieras que descifrarlas con el mismo cuidado que fueron escritas.

En mi pecho, corazón,
late libre, sin temor.
Déjame ser verso de amor,
la devoción de un amigo.
Mucho tiempo sombra fuí,
en mi mismo me perdí.
De tí aprendí a ser la mano que da
sin recibir,
generosa y leal.

¿Qué es la vida? absurdo trajín.
Dame alma, calor.
Ser tan limpios como la nieve que cae.
Todo tiene quien todo da.

Nada espero, nada sé,
nada tengo, sólo fe.
Y donde estemos, saber estar;
aunque sea ingenuo, no codiciar.
Nunca ceder ante la adversidad.
Quiero tener la alegría
del que está en paz.
Mis cadenas he de romper;
fuera penas, amargas como la hiel
El Último de la Fila

50 blogueros te cuentan el 'otro' G-20

Tuesday, March 31st, 2009
Por CRISTINA F. PEREDA

El G-20 no es sólo la excusa para el primer viaje del presidente Obama a Europa. El G-20 es también la primera cumbre internacional en la que 50 blogueros de todo el mundo van a trabajar codo a codo con periodistas ‘tradicionales’.

La organización en Londres decidió ofrecer acreditaciones para los autores de blogs que quisieran seguir la cumbre internacional. En respuesta a esta invitación, la web G-20 Voice convocó una votación en internet para elegir a las 50 personas que hablarán por los que no están representados. Vienen de todos lados y han llegado a Londres dispuestos a sacarles los colores a los líderes mundiales.

G-20 Voice

Los elegidos tendrán la misma acreditación que el resto de los periodistas, podrán seguir a los mandatarios, buscar entrevistas, atender a ruedas de prensa y hacer preguntas a los presidentes. Como si fueran corresponsales en Londres, reporteros especializados en economía o periodistas asignados a cubrir los movimientos del presidente de su país. Pero son autores de blogs, responsables de comunicación de organizaciones internacionales o periodistas ciudadanos que ya nos han contado noticias cuando los medios tradicionales no pudieron, como es el caso de Jotman, el internauta que contó las consecuencias del ciclón Nagris en Birmania.

“La posibilidad de estar en una rueda de prensa como el resto de periodistas tradicionales es importante, va a permitir que otras voces cubran estas reuniones,” nos cuenta Ignacio Escolar, ex-director de Público que acude invitado por la organización Intermón Oxfam. “Cuando tienes a un periodista siguiendo estas cumbres internacionales, al final pierde la capacidad de sorpresa, pero un bloguero puede aportar una visión distinta. Es como mandar a un periodista deportivo a una rueda de prensa política”.

Para los colaboradores de G-20 Voice esta medida no es más que el reconocimiento a la aportación que hacen muchos ciudadanos en Internet. “El gobierno británico ha aceptado por primera vez que los medios sociales son los únicos que pueden ayudar a que se cuente toda la historia”, argumenta el bloguero Dominique Nutt, también responsable de comunicación de Save the Children en Reino Unido.

“Mi trabajo consiste en conseguir que los medios de comunicación presten atención a problemas como la pobreza infantil, así que una cumbre con líderes mundiales es un buen lugar para conseguirlo, aunque sé que para ellos la noticia es otra”, explica Nutt, consciente de que los medios de comunicación se centrarán en dos noticias: la crisis económica y la presencia de Obama en Europa. “Nadie se va a olvidar de que el primer presidente afroamericano del país más poderoso está reunido en la sala de al lado”.

A pesar de la atención que pueda despertar el mandatario estadounidense, los blogueros quieren demostrar tanto a los periodistas tradicionales como a su audiencia que los medios alternativos pueden ser mucho más efectivos a la hora de contar todo lo que ocurra en el G-20.

Una de las críticas contra cumbres como la del G-20 en Londres, o su última edición en Washington, D.C., el pasado mes de noviembre, es que la pobreza, el hambre, el cambio climático y la ayuda a los países menos desarrollados nunca se incluyen en el programa. Los periodistas y corresponsales cubren las declaraciones de sus delegaciones nacionales y las “otras” noticias se quedan sin espacio.

Según Nutt, los blogueros pueden abordar mejor estas historias porque son “gente corriente escribiendo para gente corriente“. Y se han puesto a trabajar antes de que arranque el G-20 mañana. El chileno Daniel Kaufman se quejaba este lunes por las interpretaciones de los medios extranjeros durante la reunión de Líderes Progresistas en su país; Jotman, el bloguero que lideró la cobertura ciudadana del levantamiento militar en Birmania, escribía en su blog antes de la cumbre sobre por qué la Unión Europea puede acabar necesitando a Turquía y no al revés; Lloyd Davis ponía en duda desde su blog medidas globales como el apagón contra el cambio climático del sábado pasado, mientras que Simon Berry hablaba de los países no-G-20, y recordaba a medios y asistentes que todavía mueren cuatro niños cada minuto en África por deshidratación o diarrea.

Simon Berry, lider de la iniciativa Cola Life, nos cuenta que quiere llamar la atención sobre el hecho de que los países implicados en la cumbre representan a las mayores economías del mundo, pero dejan fuera a un tercio de la población. “Al contar cómo otros países y su población están pasando la crisis, quiero que la cobertura general de la cumbre quede equilibrada”, argumenta.

Berry se enfada al recordar el lema de la cumbre que arranca este jueves en Londres: ‘Estabilidad. Crecimiento. Trabajo.’ “Seguimos viviendo como si tuviéramos tres planetas en vez de uno. Los países desarrollados siguen hablando de crecimiento, pero éste no es posible si agotamos los recursos, así que me gustaría saber si este crecimiento del que hablan es el que ha habido los últimos 20 años, o están pensando en otro tipo”, explica Simon.

Internet y las redes sociales de Facebook y Twitter han ayudado a estos blogueros a llegar hasta el G-20. Durante y después de la cumbre, internet será el altavoz que utilicen para protestar por unos resultados que ya anticipan poco satisfactorios.

“Creo que una de las noticias será que los líderes mundiales se juntan para resolver una crisis económica que puede durar uno o dos años, y no para solucionar la pobreza que puede durar para siempre“, explica Nutt. “Este es el momento de mostrar un mayor compromiso con este problema, espero equivocarme, pero creo que nos decepcionarán otra vez”.

Articulo para Soitu.es

Washington D.C.: un metro adaptado a las prisas

Thursday, February 19th, 2009
Por CRISTINA F. PEREDA

Billetes más caros a mayor frecuencia de trenes, accesos rápidos desde la calle y prepago electrónico. Éstas son algunas de las medidas con las que cuenta el metro de Washington, un suburbano para no perder el tiempo.

Desde la calle, el viajero puede subirse a una de las eternas escaleras mecánicas o ascensores que llegan hasta los tornos. Después otra escalera mecánica conduce hasta el andén. Todo para que el usuario viaje con la ley del mínimo esfuerzo. Eso sí, mientras no se estropeen las escaleras, cosa que es bastante habitual. Y es que el metro de Washington está diseñado para que sus usuarios viajen de la manera más rápida, sin obstáculos que puedan hacerles perder el tiempo —algo que vale tanto como el dinero en esta ciudad—.

Las cinco líneas que comunican la capital con los estados de Maryland y Virginia fueron construidas a modo de tubos amplios que comparten los trenes en ambas direcciones. No hay largos pasillos entre los trenes, lo que reduce la necesidad de hacer transbordos. En los pocos casos en los que una estación comparte dos líneas, éstas se cruzan en dos pisos distintos comunicados por escaleras mecánicas. Una vez más, la comodidad y la rapidez priman en los recorridos de una línea a otra.

A la hora de comprar el billete, hay que tener en cuenta que no hay un precio fijo. Además del tipo de recorrido que hagas, la frecuencia de los trenes, el día de la semana y la hora del día, también influyen en la tarifa. En horas puntas, cuando hay una mayor frecuencia de trenes, es más caro.

Por ejemplo: entre diario, desde la apertura del metro hasta las 9:30 de la mañana y desde las 15:00 a las 19:00 horas, el precio del billete puede estar entre el 1,65 y los 4,50 dólares. Sin embargo, si coges ese mismo día el metro a una hora diferente, te cuesta algo menos: entre 1,35 y 2,32 dólares, según el recorrido.

Con esta variedad de tarifas, lo más práctico para los usuarios es utilizar unas tarjetas magnéticas de prepago individuales que se canjean a la entrada y salida de la estación. Aquí también importa la rapidez: el viajero no necesita sacar de su bolso o cartera la tarjeta, basta con pasarlo por los lectores electrónicos.

El “espacio vital” de los norteamericanos

Esta ciudad tiene fama de ser una de las más limpias de Estados Unidos y su sistema de metro hace honor a este calificativo. Desde los andenes hasta los vagones de metro, es casi imposible ver un papel en el suelo. Si te dejas en el asiento el periódico gratuito de la ciudad, el Express, es posible que el resto de pasajeros se te quede mirando. Los usuarios del suburbano de Washington viajan en silencio, escuchan música, leen, contestan e-mails en su Blackberry (algunas redes proporcionan acceso para móviles y wi-fi) o incluso repasan una presentación en el portátil de camino al trabajo.

Sólo la voz del conductor que anuncia cada parada interrumpe el silencioso trayecto. Eso sí, no alces mucho la voz en los vagones (algo que sólo hacen algunos jóvenes) ni comas durante el viaje, ya que pueden ser otras buenas razones por las que te llamen la atención. Y es que tanto la comida como la bebida están prohibidas en toda la red de metro, lo que ayuda a mantenerlo impecable y a que los roedores que pueblan otros metros, como el de Nueva York, no se sientan tentados a venir.

Los vagones y andenes de este subterráneo construido en 1976 se convierten en un buen escenario para comprender el concepto de “espacio personal” de los norteamericanos, algo de lo que consiguen disfrutar incluso en hora punta. Aunque los trenes vayan llenos, los pasajeros consiguen hacer malabares para entrar en un vagón sin tocar a nadie. Y es que Washington es una ciudad donde los norteamericanos cuidan mucho las formas y la educación. El problema surge cuando chocan con turistas o visitantes acostumbrados a poner la mano en el hombro de un pasajero para pedir paso, algo considerado como una ofensa personal por los locales. Ésta es una forma de reconocer a los turistas que visitan por primera vez el metro.

Lo que tampoco pasa desapercibido es la oscuridad que llena el metro de la capital estadounidense. Aquí sólo se alumbra lo imprescindible. Luces y sombras llenan los andenes de este mundo bajo tierra. Apenas unas pocas luces iluminan los carteles y avisos que muestran los minutos que faltan para la llegada del siguiente tren.

kr3at0r/ (Flickr)

Con todo, las prisas, la falta de contacto con el resto de los pasajeros y en general, la poca atención que la gente presta mientras viaja en metro, fueron objeto de un estudio en 2007. Un violinista se situó durante tres cuartos de hora en una de las entradas para interpretar obras famosas de música clásica. Más de 1.000 personas pasaron por delante de él sin percatarse de que el músico era el prestigioso violinista Joshua Bell (interprete de bandas sonoras como “El Violín Rojo”) tocando con un Stradivarius de 1710. La actuación formaba parte de un experimento del diario ‘Washington Post’, que grabó la escena para sorprendernos a todos después.

Articulo para soitu.es.

Estados Unidos no encuentra a todos sus hispanos

Thursday, February 12th, 2009
Por CRISTINA F. PEREDA

De los 308 millones de personas que se estima habrá en EEUU en el año 2010, la comunidad hispana representará el 15% de esta población. Este es el segundo grupo más grande después de los americanos nativos y no sólo ha conseguido que el español sea el segundo idioma más hablado del país, sino que en algunos estados está cerca de superar a los estadounidenses “blancos”.

milakent Joven manifestante por los inmigrantes de Seattle.

Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos ha perdido la pista a muchos de ellos desde que realizara el último censo en 2000. Se trata de uno de los grupos de más rápido crecimiento (se estima que superarán los 100 millones en 2050), pero también con más movilidad dentro del país. En los diez años que pasan entre un censo y otro puede haber cambiado la demografía de un estado. Y hay algo más: son una de las comunidades más reticentes a colaborar con las autoridades.

“Para los latinos el problema de la confianza es horroroso”, explicaba ayer en Washington William Ramos, director de la oficina local de NALEO, en un evento con oficiales del Censo. “Que llegue una persona y llame a tu puerta puede darte taquicardias. Tenemos que aliviar esos miedos asegurándonos de que participan en el proceso”.

La comunidad hispana sospecha casi siempre de una carta que llega con un sello del gobierno a su buzón. La primera intención —en caso de no tener la información adecuada— siempre es no contestarla. Pero el gobierno tiene preparadas a más de 100.000 personas para ir casa por casa a hacerles preguntas en persona.

Según Ramos, muchos de los hogares que visitarán los especialistas del gobierno cuentan con personas con diferentes estatus migratorios —pueden tener permiso de trabajo temporal pero no la nacionalidad, un miembro de la familia puede ser ilegal, mientras que otro ya tiene la nacionalidad y pasaporte…— “Cuando llega la carta y ven el formulario, pueden pensar: ‘¿A quién estoy poniendo en peligro?’ Tenemos que asegurarnos que saben que toda la información que envíen es confidencial”.

Una de las razones por las que Estados Unidos debe encontrar a todos y cada uno de los ciudadanos, especialmente en las comunidades de inmigrantes, es el reparto de fondos federales para ayudarles. Los datos de dónde están estas comunidades y su tamaño sirven para saber dónde enviar hasta 300.000 millones de dólares cada año que cubren gastos en casos de desastres naturales, emergencias, centros de salud, escuelas donde los niños necesitan refuerzos con el inglés, centros para mayores (que no hablan inglés) o simplemente para saber donde hacen falta traductores en las oficinas gubernamentales y hospitales.

Además la información del Censo sirve después para localizar a votantes, pero hay un problema. El Censo se realiza cada diez años, con dos procesos electorales de por medio. En el caso de los hispanos, hasta 50.000 de ellos cumplen la mayoría de edad cada año. Esto significa 200.000 votantes adicionales cada vez que hay elecciones que el Gobierno no tiene localizados.

Angelo Falcon, asesor del comité del Censo para la comunidad Hispana, explicó que algunas de las dificultades técnicas de censar a una población de más de 300 millones de personas pueden llevar a errores graves. En un estudio reciente sobre la prevalencia del virus del sida en la comunidad hispana, el programa informático no registró a los inmigrantes con origen puertorriqueño, con las tasas más altas de la comunidad latina. Como consecuencia, los resultados mostraron que había menos casos de sida de los existentes y se destinaron menos fondos a la lucha contra el virus en esta comunidad.

Para las organizaciones latinas de Estados Unidos, el censo no es sólo el instrumento para saber dónde están los ciudadanos o cuántos son. Cuando en el año 2000 se descubrió que la población latina había crecido hasta alcanzar los 13 millones, su impacto llegó más lejos de lo esperado. Las empresas quisieron saber dónde estaban para empezar a anunciarse en español o multiplicar la inversión en anuncios de productos que pudieran interesar a latinos. Por su parte, congresistas y legisladores tuvieron que empezar a escuchar las demandas de los nuevos electores.

Antes de encontrar a todos los miembros de minorías como la hispana en Estados Unidos, el gobierno tendrá que invertir en la traducción de los formularios, contratación de personal bilingüe y compra de anuncios en medios de comunicación minoritarios para convencer a todos de que deben participar en el censo. En total, el gobierno tendrá que censar a ciudadanos que utilizan hasta 59 idiomas diferentes del inglés.

Articulo para soitu.es