Archive for the ‘Salud’ Category

Un terremoto oportuno para la imagen de Estados Unidos

Monday, January 25th, 2010

Haití no es Nueva Orleáns después del Huracán Katrina. Haití no pertenece a Estados Unidos. Pero la respuesta norteamericana a las consecuencias del terremoto bien podría equipararse a la que daría el gobierno de Obama ante cualquier catástrofe dentro de su territorio. O la que muchos exigieron a Bush tras el paso del huracán en 2005. Desde la donación inmediata de 100 millones de dólares a las promesas casi diarias de que Estados Unidos no abandonará a Haití una vez terminadas las labores de rescate y emergencia, Obama parece mirar a Haití como un estado más. Y los medios americanos así lo contaron: “Haití, en todos los sentidos, se convirtió en el estado número 51 el martes a las 4.53h de la tarde con el terremoto”, publicaba la revista Time bajo el título El ejército americano en Haití: Una invasión compasiva.

Una semana antes de que la tierra sacudiera Haití, Hillary Clinton comparecía en Washington para hablar sobre USAID, la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. USAID es una agencia con el orgullo herido, atrapada entre la falta de fondos para ayudas y acusaciones de que las últimas respuestas en el tsunami de 2004 y los terremotos en China en 2008 no fueron suficientes. Una semana antes de la catástrofe, la Secretaria de Estado norteamericana anunciaba reformas en USAID para convertirla en un ejemplo a nivel internacional.

Pero el despliegue de ayuda no se ha visto con los mismos ojos dentro y fuera de Estados Unidos. Para los americanos, empujados por el lenguaje de los medios de comunicación, el ejército y los marines han dejado de imponer su imagen más dura para dedicarse a entregar agua y comida. Aunque vayan armados. En el extranjero, sobran las preguntas sobre por qué hacían falta 10.000 efectivos del ejército, un buque y la guardia costera mientras Haití clamaba por personal sanitario y medicamentos.

Algunos editoriales defendieron que el terremoto en Haití no pone tanto a prueba a Estados Unidos como a Obama. Es la oportunidad de cumplir otra de sus promesas: que no dejarán sólo a ningún país o pueblo necesitado. Y de rebote, la posibilidad de mejorar la imagen de Estados Unidos en el extranjero. Pero Obama respondió igual que Bush durante Katrina. Cuando el estadio de Nueva Orleáns quedaba atestado de desplazados por el huracán a finales de Agosto de 2005 y los servicios de emergencia de Louisiana fallaron, Bush envió al personal de Blackwater, la agencia privada de seguridad que después manchó su nombre en Irak.

El diario Los Ángeles Times ha descrito el despliegue de medios de comunicación en Puerto Príncipe como el mayor desde el tsunami en Asia en 2004. Y parecieron trabajar al unísono. Mientras las televisiones estadounidenses mostraban imágenes de haitianos arañando el cemento para rescatar a familiares, los titulares dictaban la preocupación sobre la seguridad. A ningún locutor le chirriaba ese rótulo hablando del peligro en las calles de Puerto Príncipe, cuando su voz acompañaba escenas de heridos, desplazados, huérfanos y haitianos solidarios con desconocidos bajo los escombros. Las cámaras de la CNN tardaron varios días en encontrar escenas de gente en busca de comida entre los cascotes de los supermercados. Para entonces, la llegada de miles de marines parecía obedecer el dictado de los titulares: “La seguridad se convierte en la preocupación número uno”.

Un artículo de la revista online Slate titulado “Por qué Estados Unidos se centró en la seguridad en vez de ayudar a los haitianos” concluía la semana pasada que cualquier respuesta a esta pregunta es negativa para los americanos. O bien Estados Unidos tiene intereses en el país caribeño que sólo el tiempo va a revelar, “o no importa de qué color sea nuestro presidente. Incluso cuando esté haciendo las cosas bien, el gobierno americano puede ser racista y, aún en una operación civil y puramente burocrática, salvajemente cruel”.

Los rostros de los haitianos pidiendo ayuda han recordado a muchos a las víctimas afroamericanas de Katrina. Los mismos que se quejaron por el lenguaje utilizado en función del color de las víctimas del huracán Katrina -el adjetivo de saqueador siempre acompañaba a los afroamericanos, los blancos eran víctimas-, se preguntan estos días por qué después del tsunami en Asia o el terremoto en China los titulares no nombraron problemas de seguridad.

Las televisiones norteamericanas se dieron prisa por retratar a los marines como guardianes de la ayuda. Para apoyar esta teoría, todos los días llegaban imágenes del mismo rincón comercial de la ciudad. Grupos de haitianos escalando entre los escombros para conseguir cualquier cosa. Comida o una caja de cartón. Algo que pudieran vender. Los reporteros norteamericanos a veces tuvieron suerte y hasta encontraban imágenes de la policía intentando hacerse con el control. La estrella de la CNN Anderson Cooper (en sus peores cifras de audiencia antes de aterrizar en Puerto Príncipe) se topa con un adolescente desorientado. Le acaba de caer una pedrada en la cabeza. La imagen de Cooper llevando al joven ensangrentado hasta otra esquina alimenta el horario de la CNN durante toda la tarde.

En España Francisco Perejil nos contaba que para encontrar escenas como esta, bastaba con ir al mismo cruce de calles donde antes estaba la actividad comercial. En Estados Unidos nadie confesó que repetían localización a diario.

Las imágenes de Haití llegaban con los nombres y apellidos que los norteamericanos nunca ponen a sus víctimas nacionales. Sean soldados o civiles, sus heridas nunca llegan a la pantalla de televisión ni a las páginas de un periódico. Las de los haitianos aparecían después de dos mensajes. Uno, la advertencia de que podían herir la sensibilidad de algunos televidentes. Y dos, que los medios se veían obligados a mostrarlas porque “esa es la realidad ahora mismo”. Si los norteamericanos necesitaban ver el terremoto en directo desde dentro de un orfanato, esos 15 segundos de gritos en la oscuridad, o si de verdad hacía falta poner el micrófono del reportero de la CNN entre los escombros para escuchar a las víctimas pidiendo ayuda, no lo sabemos.

Este fin de semana los defensores del lector del New York Times y Washington Post dedicaron una columna a justificar el uso de estas imágenes. Para el Times, “resultó duro mirar algunas imágenes de sufrimiento y muerte, pero era imposible no publicarlas”. En el Washington Post, sin embargo, reconocen que los lectores esperaban ese tipo de imágenes, “pero no estaban preparados para ver durante días una representación tan gráfica de la muerte”.

Puede que sin esas imágenes no hubieran llegado millones de dólares a través de mensajes de texto. Aunque, seguramente, sin cada uno de esos fotogramas dedicado a una víctima el argumento de que el ejército estaba allí para ayudar no sería sostenible.

Rebecca Solnit, autora del libro “Un Paraíso Construido en el Infierno” sobre Nueva Orléans después de Katrina, estudia la reacción de las autoridades en catástrofes naturales. Según Solnit, desde el terremoto de San Francisco en 1906 las autoridades y las leyes que les amparan están más preocupados por la propiedad que por las vidas humanas. “En casos de emergencia”, escribe Solnit, “la gente puede y de hecho acaba muriendo por esas prioridades. O son disparados por pequeños robos o por robos imaginarios. Los medios no sólo empujan estos resultados sino que casi de forma repetitiva prepara el camino para que se dé esta reacción”.

Con ayuda de los medios o no, Estados Unidos ha conseguido crear una imagen de salvador en Haití. Sólo los marines podían garantizar la entrega de ayuda, por eso la custodiaron en el aeropuerto de la capital durante días, mientras las organizaciones internacionales en el terreno se quedaban sin palabras para explicar que necesitaban la entrada de personal sanitario y medicamentos. Sólo los marines podían garantizar la seguridad de aquellos que entregarían las botellas de agua y raciones de comida. Por eso esperaron los haitianos.

En casa, Obama ha vendido el mejor ejemplo de su prometida diplomacia humanitaria, la de la compasión y el diálogo. La compasión llegó en forma de dólares, buques y soldados. El diálogo aterrizó con Hillary Clinton, quien se sentó junto a René Préval, presidente de Haití. No hubo imágenes de Clinton sobrevolando la zona de la catástrofe en helicóptero. Llegó, escuchó y se marchó.

En el terreno, quedan los marines sin fecha de regreso.

Artículo para Periodismo Humano

Proyectos multimedia al servicio de Haití

Sunday, January 17th, 2010

Haití ha consolidado el uso de las redes sociales por parte de grandes medios de comunicación. Quedaron atrás las dudas y los avisos sobre la veracidad de la información colgada en Twitter y Facebook minutos después de la catástrofe.

Haití no es Irán.

Los medios, como otros usuarios, localizaron rápidamente a los dueños de esas cuentas en Twitter que se apresuraron a colgar fotos mostrando la magnitud del desastre.

Gracias a la información proporcionada por todos estos periodistas accidentales, que no ciudadanos, los profesionales y las organizaciones en el terreno, medios de comunicación en todo el mundo han podido crear mapas y colecciones de imágenes y vídeos que hoy nos cuentan las consecuencias del terremoto.

Aquí comparto la lista que elaboré con todas estas cuentas.

Más allá de la información, los familiares de los desaparecidos contrastan mensajes, direcciones, fotos y mapas para conseguir pistas sobre el paradero de sus allegados. Ya hay quien ha conseguido verificar que están vivos porque les vieron en la tele.

A continuación dejo una colección de mapas y trabajos de distintas organizaciones.

Los Desaparecidos en Haití - New York Times

Los Desaparecidos en Haití - New York Times

Puerto Príncipe, Antes y Después - New York Times

Puerto Príncipe, Antes y Después - New York Times

Explicación del seísmo - Los Angeles Times

Explicación del seísmo - Los Angeles Times

Las siguientes tres imágenes pertenecen a un proyecto lanzado ayer en diferentes ciudades de Estados Unidos. Una reunión entre desarrolladores y programadores de todo el país ha dado lugar a una aplicación para iPhone y mapas digitales al servicio de las organizaciones humanitarias, es el Open Street Map Project. El miércoles por la noche, Google anunciaba la descarga gratuita de datos para hacer mapas de Haití, revelando dónde se necesita más ayuda, puntos de entrega de agua y comida o dónde están situados los campamentos de las víctimas del terremoto.

Mapa en colaboración para aplicación de iPhone

Mapa en colaboración para aplicación de iPhone

Imagen de la aplicación para iPhone

Imagen de la aplicación para iPhone

Imagen de aplicación para iPhone

Imagen de aplicación para iPhone

Última hora desde Haití (Viernes)

Wednesday, January 13th, 2010

El martes por la tarde (a las 5, hora local) un terremoto de 7.0 en la escala Richter sacudió la capital de Haití, Puerto Príncipe. Associated Press fue la primera en citar el derrumbamiento de un hospital. Después llegaban referencias al Palacio Presidencial, parcialmente derruido con su presidente, quien ha sobrevivido, dentro. Hacer una llamada telefónica a Haití un día cualquiera es una lotería. Puede funcionar, o no. También falta agua y electricidad en un país en el que la poca estabilidad la han inspirado edificios como su palacio que con tanto cariño llaman su “Casa Blanca”. Hoy está derruido. A continuación sigo agregando las últimas noticias, datos, mensajes… que llegan de Haití. (En hora local)

Viernes, tres días después del terremoto. La ayuda se acumula en el aeropuerto, mientras se amontonan los cadáveres en las calles de la ciudad.

Actualización 3.30PM

Un dicho en Creole, el dialecto francés que habla la población de Haití. “Tenemos que ayudarnos nosotros mismos”. Resume la historia de unos ciudadanos siembre abandonados por las instituciones y sus gobiernos. Haití es el país del mundo donde trabajan más ONGs, a pesar de contar con apenas 9 millones de habitantes.

Hay una palabra en inglés, resilience, que carece de traducción exacta al español. Es la confianza en que todo volverá a estar como antes, una mezcla de resignación y confianza ciega en el futuro, marcada por la certeza de que sólo tendrás lo que resulte del día de hoy.

Mensaje en Twitter de una joven haitiana

Mensaje en Twitter de una joven haitiana

En las televisiones americanas sigue la competición por mostrar historias personales. Desde la joven evacuada el primer día en avión privado y que ha perdido un pie, hasta el padre que supo que su hija, también americana, no había sobrevivido y faltaba en el grupo de evacuados. Le habían dicho que estaba viva. Haití tiene una relación complicada con Estados Unidos. Los americanos no siempre gustan en Haití. Pero desde el primer día los haitianos arañan el cemento con sus manos ensangrentadas para sacar a cualquiera que se haya quedado atrapado. Y les llevan en moto al aeropuerto para que vuelvan a casa.

Para los locales, organizaciones humanitarias preparan hospitales de campaña y campamentos de refugiados donde poder concentrar a la población y entregarles la ayuda. La logística sufre y la ayuda se acumula por tercer día en el aeropuerto.

Tres días de reportajes también dejan huella en los reporteros. Este es un corresponsal de guerra de la cadena FOX:

Actualización 2.30PM

Últimas declaraciones del Presidente Obama sobre la reacción del país estadounidense a la crisis humanitaria en Haití.

Actualización 12.30PM

La Cruz Roja ha anunciado la recaudación de 8 millones de dólares a través de SMS en Estados Unidos. El Presidente Obama también está teniendo una respuesta “récord” con el país caribeño y hoy celebrará su tercera comparecencia ante la prensa para detallar los esfuerzos por parte americana.

Por su parte, Google se ha unido a las redes sociales y estrenado una página para poner en contacto a las víctimas con sus familiares.

Ante las dificultades para transmitir desde Puerto Príncipe, dada la falta de gasolina y electricidad, Reporteros Sin Fronteras ha establecido un puesto para periodistas locales que necesitan seguir transmitiendo información.

A continuación, la enviada especial de Noticias Cuatro, Edurne Arbeloa, resume la situación en Puerto Príncipe.

Jueves, dos días después del terremoto. La ayuda empieza a llegar, la Cruz Roja estima en 50.000 los fallecidos.

Actualización 5.30PM

Supervivientes haitianos aprovechan la presencia de periodistas internacionales. Se acercan a las cámaras preguntando ¿América? Posan. Dicen su nombre y apellidos para que el reportero explique que los familiares, muchos en Miami y Nueva York, sepan que están bien.

Y los familiares aprovechan la red, convirtiendo la sección de periodismo ciudadano de CNN en un foro para ponerse en contacto con supervivientes. La CNN ha colocado un buscador por nombre y apellidos para encontrar información -omito las fotos porque muchas de las identidades ni siquiera están vetadas por la CNN-. Hay más de 2000 mensajes:

Búsqueda de supervivientes en la sección de periodismo ciudadano de CNN

Búsqueda de supervivientes en la sección de periodismo ciudadano de CNN

Actualización 4.30PM

Las cadenas estadounidenses están difundiendo estas imágenes captadas en el momento del terremoto:

La CNN acaba de conectar en directo con el puerto de la capital haitiana, totalmente devastado. Hay varios buques y embarcaciones esperando, llenos de ayuda, a metros de la orilla. Otra parte de la ayuda humanitaria tendrá que llegar por tierra ahora que el aeropuerto parece colapsado. Richard Morse, autor haitiano que está actualizando su cuenta en Twitter desde Haití, cuenta que el sonido de los aviones va y viene, como en una operación militar.

Las imágenes de la NBC desde la frontera entre la República Dominicana y Haití muestran camiones y furgonetas acumulados, esperando permiso para pasar. La frontera sólo está abierta en dirección a Haití para ayuda humanitaria. Periodistas consultados cuentan que es más fácil pasar si te acompaña personal sanitario. En dirección a la RD, sólo pueden pasar profesionales, haitianos documentados o heridos, ante el temor de un éxodo hacia tierras dominicanas. Esta es la narración de un periodista de la cadena FOX que intenta entrar en estos momentos.

Información en español, Edurne Arbeloa para Cuatro.

Actualización 3.30PM

Así funcionan los hospitales hinchables de Médicos Sin Fronteras, organización que ya ha enviado uno hacia Puerto Príncipe. Este vídeo fue tomado después del terremoto ocurrido en Pakistán en 2005.

Según informa la CNN, el puerto de la capital de Haití está completamente inoperativo, con los diques hundidos y todas las grúas derrumbadas. Un equipo de bomberos de Nueva York viaja hacia allí para ayudar en en rescate con las infraestructuras que faltan en Haití.

Actualización 2.30PM

Estados Unidos, el huracán Katrina y Haití.
El Huracán Katrina fue el desastre de las fuerzas de ayuda norteamericanas, que no respondieron ante la población de Nueva Orleans. Entre las promesas de Obama durante su candidatura estaba la remodelación del sistema de emergencias en casos de catástrofe para que no se repitiera la misma historia. La semana pasada era Hillary la que anunciaba que las fuerzas de rescate norteamericanas deben ser un ejemplo a nivel internacional. Siete días después, la naturaleza les ha puesto a prueba.

Por otro lado, EEUU arrastra una dolorosa deuda con Haití desde hace décadas. (Os remito a este post de Ramón Lobo para más detalles). 2009 fue el año del nombramiento de Bill Clinton como enviado especial de EEUU en el país haitiano en un gesto de que los americanos reaccionaban. Ayer el antiguo presidente demócrata declaró que Haití ocupa un lugar especial en su mente desde que lo eligiera como destino para su luna de miel con Hillary.

El terremoto del martes es la ocasión no sólo de los Clinton sino también de EEUU de resolver dos problemas: demostrar que sus fuerzas de emergencia están listas para responder y que no se olvidarán de Haití después de la catástrofe. De momento, ha prometido la mayor ayuda de su historia, adelantando 100 millones de dólares. Obama declaró además que los recursos seguirán llegando para garantizar la recuperación.

Actualización 2PM

En declaraciones a la NBC, la Secretaria de Estado Hillary Clinton ha compartido las dificultades de las labores de ayuda en Haití. La agencia de aviación estadounidense parece estar cerrando el aeropuerto por la saturación. Hay más ayuda de la que se puede distribuir. “Tenemos que restablecer la estructura que permita coordinar la ayuda”, ha explicado Clinton.

Mientras organizaciones como la Cruz Roja baten récords de recaudación gracias a las donaciones mediante mensajes electrónicos (1 millón de dólares en las primeras 24 horas), algunas empresas telefónicas en EEUU han dejado de cobrar los mensajes enviados a cualquiera de estos servicios.

Vídeo enviado a la CNN por un pastor haitiano. Les Cayes es una ciudad cercana a Puerto Príncipe que también se ha visto afectada.

Actualización 6.30PM

Bill Clinton contesta las preguntas de la CNN: “La primera preocupación es salvar el mayor número de vidas posible. Restituiremos el centro de Naciones Unidas y tendremos refugio, lo primero es el agua y las herramientas necesarias para el rescate de posibles víctimas”.

Por su parte, la Secretaria de Estado Hillary Clinton ha cancelado los últimos días de su viaje a Asia. Se encargará así de liderar las labores de cooperación con Haití para facilitar la recuperación y los rescates. Hay unos 45.000 ciudadanos norteamericanos en Haití y la embajada intenta todavía localizarlos. El Departamento de Estado ha pedido a los ciudadanos que quieran abandonar la isla que se acerquen al aeropuerto porque fletarán aviones a partir de mañana.

En un reportaje anterior, ciudadanos de Puerto Príncipe denunciaban la falta de gasolina para llevar a los heridos hasta donde está la ayuda, que ya empieza a llegar al aeropuerto. Los haitianos están donando taxis y coches particulares (aunque escasean en la isla, sólo uno de cada 200 ciudadanos tiene uno) para llevar víctimas hasta los hospitales y centros clínicos que se mantienen en pie.

Las familias en el extranjero, (su mayoría, unos 400.000, está en Miami) siguen valiéndose de internet con álbumes que los haitianos están dejando en Facebook, Twitter y Flickr o en sus páginas personales para evaluar las zonas más dañadas. El servicio de periodismo ciudadano de la CNN, por ejemplo, se ha visto desbordado con fotografías de familiares buscados en Puerto Príncipe para que cualquiera que pueda aportar información, la deje en forma de comentarios.

Actualización 4.30PM

Comparece Bill Clinton, enviado especial de Estados Unidos a Haití, que ha definido como un país que ya lleva trabajando en condiciones críticas las últimas décadas. “Lo que necesitamos ahora es comida y protección para los heridos. También necesitamos proteger a los y fallecidos para que puedan ser identificados por sus familiares”.

Nuevas fotos de Yves Montoban, Salvation Army:

Actualización 3.30PM

El reportero Sanjay Gupta (CNN) acaba de entrevistar al presidente haitiano en las inmediaciones del aeropuerto. “No puedo ayudar aquí, no puedo volver a casa”, ha declarado. “Todavía estamos tratando de comprender la magnitud de todo esto. Lo peor es la cantidad de muertos en las calles y la impotencia para ayudar a los heridos (…) Necesitamos doctores, médicos y medicinas. Algunos hospitales están derruidos y otros completamente llenos, con gente agolpada en las calles “.

Preval ha manifestado que sigue habiendo riesgo de que casas aún en pie se derrumben y que es muy pronto para establecer una cifra de fallecidos. También ha querido agradecer a todos los países que están enviando ayuda a Haití.

La corresponsal de CNN en Puerto Príncipe, Susan Candiotti, acaba de compartir sus impresiones en directo, describiendo el viaje desde el aeropuerto, donde los edificios muestran daños importantes y muchos ciudadanos se agolpan esperando un vuelo para abandonar la isla; hasta las zonas más afectadas de la ciudad, donde los cuerpos se acumulan junto a las casas.

Primeras imágenes aereas de Puerto Príncipe desde el terremoto (VIDEO AP)

Actualización 3PM

La CNN coloca las fotos enviadas por lectores en un mapa y ayuda a aquellos que buscan a sus familiares tratando de identificar edificios en las fotos.

Fotos de lectores enviadas a CNN

Fotos de lectores enviadas a CNN

Y más mapas, The Guardian explica en este interactivo cuáles son las zonas más afectadas por el terremoto de ayer con epicentro a apenas 15 km. de la capital haitiana.

Rueda de prensa de Médicos Sin Fronteras (VIDEO) Sus efectivos están encontrando heridos con graves traumatismos, heridas en la cabeza y miembros aplastados. Por su parte, un representante de Save The Children cifra en un 40 por ciento los edificios derrumbados y un 70 por ciento las estructuras afectadas. Estas eran sus declaraciones anoche en la CNN:

Actualización 2.20PM EST

Según declaraciones en la CNN, las autoridades haitianas estiman en cien mil los fallecidos. Un senador haitiano, sin embargo, elevaba la cifra hasta medio millón en palabras a Associated Press.

La ayuda humanitaria tendrá que solventar el obstáculo de la falta de coordinación e infraestructuras. La sede de Naciones Unidas está afectada, así como numerosas embajadas y edificios de ONGs. Médicos Sin Fronteras ha informado que no ha localizado a la mayoría de sus 900 efectivos en el país (corregido 2.30 PM).

Ayudas desde España: La Cadena Ser ha recopilado una lista con cuentas y recursos para aquellas personas interesadas en hacer donaciones para la recuperación y ayuda a las víctimas. (via @davfernandez)

Fotos de ciudadanos durmiendo a la intemperie

Fotos de ciudadanos durmiendo a la intemperie - Liliane Pierre-Paul

Actualización 1.30PM EST

Imágenes de la periodista Liliane Pierre-Paul, de Radio Kiskeya. Está compartiéndolas en Twitter y muestra a ciudadanos durmiendo a la intemperie la primera noche tras el terremoto.

Mi lista de Twitter con fuentes que envían información desde Haiti.

Otro edificio emblemático derrumbado. El Castel de la capital, de hace ocho siglos, parece un papel arrugado.

La cadena estadounidense CBS ha subido a You Tube este vídeo con imágenes de rescates esa madrugada.

Actualización 1PM EST

Según Médicos Sin Fronteras, todos los hospitales de la capital están derrumbados o abandonados. La organización informa que hay muchas personas heridas por quemaduras, tras las explosiones causadas por los derrumbamientos.

Las imágenes emitidas por las cadenas estadounidenses en estos momentos muestran a miles de personas vagando por las calles, tumbados en parques y caminando desorientados.

El hotel Oloffson, uno de los que se temían derrumbados en un primer momento, sigue en pie según la imagen compartida en Twitter por el músico haitiano Richard Morse.

Relato en inglés de un misioneroen Haití. (via @rosenthal) El blog cuenta cómo ha despertado Puerto Príncipe esta mañana y los esfuerzos por recuperar víctimas con vida. El desafío es la ayuda humanitaria en una ciudad sin hospitales operativos. Haití ha pedido un buque hospital para atender a la población.

Redes de ayuda

Página de Facebook para poner en contacto a víctimas y familiares. En Estados Unidos hay unos 600.000 ciudadanos de origen Haitiano que en estos momentos tratan de comunicarse por teléfono con la isla. La red es el lugar donde colgar fotos, nombres y números de teléfono para cualquiera que pueda aportar datos.

El blog de actualidad internacional del New York Times, The Lede, también ha abierto un hilo con este propósito.

Actualización 12PM EST

Naciones Unidas informa que una de las prisiones de la capital ha sufrido graves daños y un número indeterminado de presos ha salido en libertad. (Via @breakingnews

Por su parte, la CNN ha entrevistado al primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, quien ha declarado que esperan cientos de miles de fallecidos. El primer ministro ha compartido impresiones sobre “la mitad de la capital hecha añicos”.

FOTOS: Boston.com dedica su sección The Big Picture a las imágenes que empiezan a llegar desde Haití.

Recopilación de la Cruz Roja Americana:

Actualización 7.40AM EST

Informaciones contradictorias sobre el estado del director de la fuerza humanitaria de la ONU en Haiti, el tunecino Hedi Annab. El servicio de la NBC @BreakingNews informa que ha fallecido, citando a medios franceses. En España, Rtve.es detalla que “podría haber fallecido”.

Todavía no hay cifras de víctimas, aunque la Cruz Roja estima en 3 millones de personas los afectados. Haití tiene nueve millones y medio de habitantes, de los cuales casi la mitad viven en la capital. Falta agua, electricidad e infraestructuras básicas como sanitarios. Es el país más pobre del hemisferio oeste y sólo ahora empezaba a “recuperarse” de la serie de huracanes que atravesaron la isla el verano de 2008. Sumémosle el peor terremoto en la zona en 200 años de historia.

Fotos de Haití publicadas en Twitter

Fotos de Haití publicadas en Twitter

Puede que este sea la primera tragedia que nos despierte ante la efectividad de los teléfonos móviles en un país subdesarrollado. Han vuelto a funcionar las redes sociales e Internet, pero sólo gracias al acceso desde móviles de haitianos que no podían comunicarse de otra forma. En Picfog.com hay una recopilación actualizada en directo con fotos que llegan desde Puerto Príncipe.  También han llegado desde FlickrFacebook. Y desde medios tradicionales: este es el primer vídeo, mostrado por CNN y la BBC.

(Por curiosidad, algunas estadísticas que explicarán las dificultades de la recuperación.)

La industria farmacéutica vuelve a marcar el debate

Sunday, December 13th, 2009

Pocos detalles de la reforma sanitaria impulsada por Obama llegan a cruzar el charco. Es difícil narrar un proceso tan complejo.  Incluso medios estadounidenses encuentran el debate demasiado largo y farragoso como para retener el interés de los lectores. La votación de la legislación definitiva tendrá que pasar por diferentes consultas cada vez que un demócrata o republicano propone una enmienda a la ley. El congreso logró hace unas semanas votar su propuesta final, que ahora sufre los recortes del senado.

By amayzun on Flickr

By amayzun on Flickr

Aunque el nuevo atasco en la negociación lo acaba de provocar la Casa Blanca. Según informa Politico, existe un acuerdo con la industria farmacéutica por el que ésta obtendrá 80 mil millones de dólares por medicamentos gracias a la reforma -gracias al aumento de población asegurada. Pero una de las enmiendas introducidas en el senado esta semana pretende favorecer la importación de medicinas y que los norteamericanos puedan adquirirlas sin imposición por parte de la compañía aseguradora. Obama también apoya la importación de medicamentos pero el equilibrio para contentar a todos los implicados puede terminar con la reforma.

O puede que salga adelante y que la Casa Blanca, el senado y el congreso se pongan de acuerdo. Pero todos y cada uno de estos arreglos que se están haciendo al texto original no sólo retrasarán la votación de la nueva ley, sino su implantación. Obama declaró hace unos meses que se tardará un mínimo de dos años en que los americanos noten los cambios de verdad. En el caso de la importación de medicinas, Estados Unidos todavía tiene que mejorar tanto la legislación como los mecanismos de control para asegurarse que los medicamentos tienen la calidad adecuada, por un lado, y para que las compañías aseguradoras no impongan marcas de la casa, por otro.

Quedan un par de semanas para el receso por navidades y son ya muchas las voces que piden la aprobación antes de fin de año. Entre las prisas pueden entrar muchas enmiendas que haya que arreglar después con nueva legislación. Pero los senadores y congresistas tienen ya la vista puesta en las elecciones del año que viene, que renovaran un tercio de la cámara. No quieren estar a dos cosas a la vez, no quieren ser elegidos por su apoyo o rechazo a la reforma, necesitan tiempo para fabricar el mensaje de su próxima campaña. Hay prisa.

La bofetada del hambre tumba el sueño americano

Tuesday, November 17th, 2009

Rachel atiende a los clientes del supermercado con una mano. Con el otro brazo se apoya para no perder el equilibrio. El obrero que vino a por cigarrillos se desespera. “Lo siento pero no tengo tiempo”. Rachel tendría que estar jubilada. Un carro de la compra es su bastón. No pesan los productos que pone en el carro para salvar la distancia de un metro entre la pared y el mostrador. Le pesan sus más de 60 años, las bolsas bajo los ojos y la cojera.

A tres manzanas, otra cajera te ayuda a encontrar los productos de la droguería mientras arrastra una botella de oxígeno. Sin trabajo, no podría pagar por respirar. Sin bombona apenas puede trabajar. Terminas la compra y la calle acaba de dar la bienvenida a otro ciudadano sin techo. Se lava en la plaza con jabones prestados. Se afeita a escondidas en un banco. Se marcha sin dejar rastro.

No es casualidad ni exageración. Son tres escenas que puedes ver en un día cualquiera en Washington, D.C. y a muy pocas manzanas de las paredes impolutas de la Casa Blanca. Son las huellas de la recesión, aplastando contra el suelo las oportunidades de muchos ciudadanos atrapados en el miedo a perder un empleo por enfermedad o la vida por falta de seguro médico; organizaciones para personas sin techo cerrando albergues porque ahogan los recursos y adolescentes que desayunan bolsas de doritos y gominolas porque en su casa nunca entra una botella de leche.

La sociedad norteamericana despierta de su propio sueño a golpe de estadísticas. Ayer un informe (PDF) del Departamento de Agricultura descubría que más del 14 por ciento de la población -una de cada siete familias, uno de cada cuatro niños o 50 millones de personas-, viven sin la seguridad de que mañana tendrán comida que llevarse a la boca. Una bofetada de realismo que se siente en los supermercados. Los clientes llevan más cupones de descuento que billetes de dólar.

Hotel Recesión. San Diego, California.

Hotel Recesión. San Diego, California. CFPereda

Son los mismos ciudadanos que pagaron con sus impuestos el plan de rescate de 600 mil millones de dólares que hace un año aprobó el todavía presidente Bush. Un año después, los americanos siguen igual. O peor.

El desastre en Wall Street marcó el estallido de una crisis que dio la razón a todos los deshauciados, parados o ciudadanos anónimos en bancarrota que avisaban de lo que iba a pasar.

La bofetada del hambre se mezcla ahora con cifras de desempleo que cogieron carrerilla en 2007, deshaucios inflando las tasas de familias enteras sin hogar (32 por ciento más en un año) y presupuestos locales que no pueden cubrir la demanda de bonos de comida (un aumento del 24 por ciento en 12 meses).

Hay efectos visibles y no tan dramáticos como el hecho de que por primera vez no puedas coger un tren en la hora punta del metro. La gente deja el coche en casa. Los que trabajan cerca, te enseñan ahora a esperar bicis igual que coches cuando vas a cruzar la calle. O la consolidación de los huertos caseros en jardines y garajes para ahorrar a final de mes. Ni los restaurantes vacíos los fines de semana o ese escaparate que desapareció sin tiempo de colgar el cartel de “liquidación por cierre”.

Entre las consecuencias más serias, el curso escolar acaba de empezar con menos profesores y menos presupuesto. Hay más estudiantes por clase, pero se terminaron las horas extra para aprender idiomas, los tutores de apoyo de matemáticas, o los cuadernos y bolígrafos gratis para los chavales que llegan con lo puesto. Hay quien ya habla de la “generación crisis”. Cada vez más estudiantes llegan al colegio desde un albergue o centro de acogida: el número de estudiantes sin hogar superaba el millón antes de la crisis. En ciudades como Chicago aumentaron un 28 por ciento entre 2007 y 2008. Las cifras de 2009 sólo se esperan peores. Son chavales a los que el colegio debe dar de desayunar y comer. Los dólares que cuestan estas comidas ya no se pueden gastar en bicicletas, arreglar la canasta del patio o la cena de fin de curso.

Los americanos ya no miran los datos de bolsa. Rascan sus bolsillos como nunca lo hicieron. Por eso las primeras empresas en remontar son las que mejor sirven a los norteamericanos al borde de un ataque de nervios… Triunfan los huertos caseros. Lo próximo es comprar la comida de todo el mes y que te la envíen a casa. Hay centenares de tiendas por todo el país. También están en Internet y te atienden por teléfono para que elijas las recetas. Se trata de comprar a lo grande con un bolsillo pequeño. En sólo un año, el catering de la empresa DreamDinners, con platos precocinados para toda la familia, roza un beneficio de 3 millones de dólares.

La primera vez que ves en televisión un anuncio de una empresa como DreamDinners piensas que son “cosas de los americanos”. Después de contagiar de comida rápida a medio mundo, no tienen problema en pasarse a los platos precocinados. Pero en crisis sabes que son “cosas de la recesión”.

Por qué los estadounidenses no quieren un sistema de salud pública

Monday, August 3rd, 2009
CRISTINA F. PEREDA

Más de 47 millones de norteamericanos vive sin seguro médico. A estos se suman 14.000 cada día. Sin embargo, 1 de cada 6 dólares que consume Estados Unidos lo hace en gastos médicos. El 62 por ciento de las familias que se declaran en bancarrota lo hacen arrastradas por facturas médicas. El coste de un parto roza los 10.000 dólares. Y el de una analítica completa, los 700.

Esto se traduce en la costumbre de ver por la calle a gente que va al trabajo en condiciones en las que en España les darían la baja. Pocos van en muletas si necesitan una escayola en una pierna. Si tienen un brazo escayolado, trabajan con el otro. Si se quedan en casa, trabajan desde casa. Si tienes gripe o fiebre, lo normal es mandar un email al jefe dando cuenta de la temperatura exacta. Todo por no perder el trabajo. Ni el seguro médico. Pero, ante una situación así, ¿por qué los americanos son tan contrarios a una cobertura médica universal?

El primer obstáculo para conseguir cobertura para todos son los 200 millones de norteamericanos que sí tienen seguro. El segundo obstáculo son los 60 millones que tienen un seguro insuficiente: Obama tiene que convencerles de que las nuevas opciones serán mejores. El tercer impedimento es el individualismo estadounidense. Un sistema público implica que los costes médicos corren a cargo del estado gracias a los impuestos de los ciudadanos. La lectura que hacen algunos norteamericanos es que no quieren pagar con sus impuestos los medicamentos al vecino de al lado. Ni a los más pobres. El país ya cuenta con un sistema para los gastos médicos de aquellos que ganan menos de 10.000 dólares al año, llamado Medicaid y que Obama quiere extender a mayor parte de la población.

Y cuarto. El complejo sistema sanitario y legal que enmarca las reglas del juego de las aseguradoras, los altos costes de cualquier tratamiento y los miles de millones de dólares que gastan al año las compañías farmacéuticas en financiar las campañas de los políticos. Para que después no lleguen al congreso y firmen por un plan que reduzca sus ingresos. Como podría pasar con un sistema universal.

Para resolver todos estos problemas de un plumazo, Obama no apoya un sistema de salud universal o público sino un sistema de pago compartido. Para el que tenga trabajo y su empresa le proporcione un seguro, podrá quedarse con él. Para el que no tenga trabajo ni seguro, el estado —mediante un sistema como el español— mantendrá cubiertos sus gastos médicos.

La propuesta de Obama sonaba perfecta durante su campaña electoral. Pero la situación es mucho más complicada que decir a una audiencia entregada que habrá “seguro médico para todos”.

En estos momentos hay tres propuestas de ley en el Congreso y en el Senado para reformar el sistema actual. Las dos cámaras tendrán que ponerse de acuerdo, pero los senadores ya han dicho que no llegarán a la fecha límite deseada por el presidente, que quería ver resultados antes de las vacaciones de la semana que viene. Antes de que Obama pueda aprobar cualquier reforma, varios comités dentro del parlamento tendrán que ponerse de acuerdo. Dentro de cada comité, además, cada congresista y senador tiene un ojo en la legislación y otro en sus intereses electorales personales.

La economía puede ser la clave

Si hay una preocupación que ciudadanos y legisladores tienen en común es el coste de la reforma. Aunque no todos lo vean desde el mismo punto de vista. Estados Unidos gasta casi tres billones de dólares al año en cuidados médicos. Para cada familia se traduce en una media de 1.800 dólares anuales sólo en la póliza sanitaria. Cualquier enfermedad por sencilla que sea empieza a multiplicar la cifra. El argumento de Obama es que si las familias están endeudadas de esta forma, no pueden contribuir a la recuperación de la economía estadounidense. Sus opositores le contestan que endeudando más al país para que todo el mundo tenga cobertura tampoco va a sacar a Estados Unidos del agujero.

La propuesta de los más liberales —recordemos que cualquier opción universal es tachada en Estados Unidos de “socialista”— incluye que los ricos paguen más impuestos para contribuir a la cobertura de los más pobres, que las empresas estén obligadas a proporcionar un seguro a sus empleados a partir de cierta cantidad de beneficios; que las aseguradoras médicas no puedan negar una póliza a ningún ciudadano por enfermedades o condiciones pre-existentes, y que tampoco puedan cobrar más por el mismo seguro a una persona enferma que a una sana (en el momento de contratarlo).

Los conservadores no sólo se oponen a un sistema universal porque no quieren que el gobierno se interponga entre médico y paciente. Tampoco quieren que los empresarios estén obligados a proporcionar el seguro a sus empleados ni que los contribuyentes paguen con sus impuestos la cobertura de otros.

Como ejemplo de la complejidad del asunto, dos comités del congreso están enredados estos días en discusiones sobre la cifra que separa a una empresa con suficientes ingresos como para asegurar a sus empleados de otra a la que no se puede obligar a hacerlo.

La salud de los americanos empeora

Las numerosas apariciones públicas y ruedas de prensa de Obama, así como de los demócratas, no ayudan a deshacer el embrollo. Tampoco han hecho que los ciudadanos tengan más claras las diferencias entre una y otra propuesta. Pero el contexto económico puede que sea la única diferencia —y el único factor de ventaja para Obama— entre esta reforma y todas las que han fracasado en el pasado. El último intento protagonizado por el matrimonio Clinton tuvo lugar en un contexto en el que la salud de los norteamericanos mejoraba cada año. Sin embargo, 2008 fue el cuarto año consecutivo en que la salud nacional se estancó por el aumento de la obesidad, la falta de cobertura médica entre la población y el abuso de malos hábitos alimenticios y tabaco (según el Centro de Control de Enfermedades).

No hay nada que convenza mejor a los norteamericanos sobre la necesidad de un cambio que sentirse amenazados individualmente. Las cifras de 14.000 personas sin seguro cada día les recuerdan que el siguiente puede ser cualquiera. Y ese cualquiera puede tener un accidente de coche o ser diagnosticado con una enfermedad grave mañana mismo.

Para los más críticos con el asunto, el problema de la reforma es que está basada en un sistema que ya se ha demostrado que no funciona. Los costes médicos son demasiado altos y la simple reducción en los precios de pruebas y medicamentos ayudaría a extender la cobertura médica. Pero esto significa que las compañías aseguradoras verían reducidos sus ingresos. Por el momento, una misión imposible. Por eso Obama parece convencido en que poner un parche sobre los agujeros del sistema actual servirá como solución.

Artículo para soitu.es.

Las otras cárceles de la vergüenza de Estados Unidos

Monday, April 20th, 2009

Por CRISTINA F. PEREDA

Marlene Jaggernauth llevaba 27 años viviendo de forma “legal” en Estados Unidos, después de emigrar desde Trinidad y Tobago, cuando fue detenida por el Departamento de Inmigración. Le acusaban de un pequeño robo al poco de entrar en el país. Durante cuatro años y antes de ser deportada, fue retenida en varios centros de detención sin atención médica.

Los inmigrantes de EEUU piden que no les traten como delincuentes. Alex-s

“Lo que vi durante esos cuatro años fueron víctimas de violencia doméstica, refugiados, presos que habían sido objeto de tráfico de personas o discapacitados y enfermos mentales que no recibieron ninguna ayuda médica. Muy pocos tenían acceso a abogados o traductores. Si protestabas por la falta de ayuda médica, podían alargarte el tiempo que estabas detenido”, declaraba Jaggernauth la pasada semana en un acto en Washington, D.C., con diferentes organizaciones.

El presidente Obama ha mostrado en varias ocasiones su deseo de reformar las leyes de inmigración y establecer las condiciones para conseguir “legalizar” a doce millones de indocumentados. Un miembro de la Administración norteamericana ha confirmado incluso en el New York Times que les gustaría abordar los cambios antes del final de 2009. Pero los activistas quieren asegurarse de que la reforma termina con un capítulo que consideran vergonzoso: defienden que los centros de detención de indocumentados caen en una especie de limbo legal en el que se violan desde la Constitución estadounidense a leyes internacionales.

En respuesta a las declaraciones en el diario neoyorquino, organizaciones no gubernamentales, grupos de presión y activistas han invadido la capital con visitas al Congreso, reuniones, comparecencias, ruedas de prensa y toda clase de eventos para presionar al Gobierno de Obama. Quieren asegurarse una reforma favorable a los inmigrantes, pero también recordarle al inquilino de la Casa Blanca que estos centros de detención están fuera de la legalidad: la mayoría de los detenidos superan el tiempo de estancia máximo sin derecho a juicio.

“Recuerdo mi sorpresa cuando después de muchos años trabajando por los derechos humanos en todo el mundo, me encontré con que también había violaciones en mi propio país”, asegura Sarnata Reynolds, directora legislativa para inmigrantes y refugiados en el capítulo estadounidense de Amnistía Internacional.

Años encerrados por un delito civil

La ley norteamericana establece que entrar de forma ilegal en su territorio constituye un delito civil, no criminal. Aun así, el Departamento de Inmigración tiene el objetivo de encarcelar a casi medio millón de indocumentados este año. Mientras esperan su juicio, permanecerán encerrados en 300 centros de detención para inmigrantes y cárceles de todo el país, compartiendo celdas con condenados por robo, asesinato u otros delitos. El tiempo de espera para la deportación, una vez que se ha celebrado el juicio con las autoridades de inmigración, no debe superar los seis meses, pero muchos de estos detenidos pasan años encerrados, son desplazados de un centro a otro y casi siempre carecen de defensa legal.

La Administración de Bill Clinton estableció durante su última legislatura un programa que permitía a la policía de cada estado reforzar las labores de lucha contra la inmigración ilegal, un asunto que depende del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE). Sin embargo, durante el mandato de George W. Bush, diferentes estados fueron consiguiendo permisos para que ’sheriffs’ y policías tuvieran la misma competencia que los agentes de inmigración. La consecuencia: en estos estados, si un policía detiene a una persona sin papeles, puede trasladarle directamente a un centro de detención para que espere allí un juicio y ser deportado.

Entre las frases más recordadas de los que han acogido estos programas con las manos abiertas está la que declaró un oficial en una reunión con agentes de inmigración: “Podemos hacer que una persona desaparezca”.

El origen de este programa fue la lucha contra el terrorismo dentro de Estados Unidos y para mejorar la seguridad mediante la persecución de indocumentados y criminales. Pero la organización Justice Strategies encontró que justamente el 61% de las localidades en las que la policía puede detener indocumentados tiene ya un índice de criminalidad por debajo de la media nacional. Además, el 80% de los permisos han sido otorgados en una zona con un largo historial de discriminación con tintes racistas.

“Sencillamente, no tiene ningún sentido”, afirma Aarti Shahani. La experta de Justice Strategies denuncia además que estas detenciones les cuestan a los estadounidenses 1.700 millones de dólares al año.

Niños abandonados en mitad de la carretera

Las denuncias de los defensores de los derechos de los inmigrantes van desde la proliferación de redadas y retención de indocumentados que esperan un juicio en cárceles para criminales ya condenados, hasta el trato que reciben en el momento de la detención o las consecuencias para las familias de los detenidos. El año pasado, la organización Consejo Nacional de La Raza denunciaba que en las detenciones en carretera —en algunos estados la policía de tráfico también puede exigir el permiso de residencia, por ejemplo, como parte de estos programas especiales— muchas veces los policías abandonan a los niños en los coches, sin avisar a otros familiares para que los recojan. Los menores piensan que sus padres les han abandonado, que son asesinos o que el último recuerdo de ellos va a ser ése, cuando entraron esposados en un coche de policía.

Shahani señala que su organización ha mantenido varios encuentros con el equipo de Obama desde la transición y que conocen estos casos. Sin embargo, cuando hace dos semanas mantuvo una reunión con el Comité de Justicia del Congreso, muchos de los legisladores desconocían los detalles. “Ese programa del que hablas, ¿es para investigar o para qué?”, apunta como ejemplo, citando a un congresista.

Jaggernauth apeló su condena de deportación y volvió a EEUU para ayudar a otros inmigrantes. CFPereda

“Tenemos que contar esta historia porque creemos que si todos los norteamericanos supieran lo que está ocurriendo en estos centros, se quedarían horrorizados“, insiste Shahani. Según diversas investigaciones, el problema más denunciado por los detenidos es la falta de atención médica y de acceso a su propio historial.Marlene Jaggernauth necesitó atención de un ginecólogo mientras estaba en uno de los centros. Su petición fue enviada a Washington para que aprobaran la asistencia —normalmente se envía una persona a uno de los centros o se traslada al preso a un hospital—. Antes de recibir ninguna respuesta, Jaggernauth fue trasladada a otro centro de detención. Allí tuvo que volver a empezar el proceso. Fue deportada a Trinidad y Tobago antes de ver a ningún médico.

Para Shahani, el problema radica en la cualificación de los funcionarios de las cárceles. “Se trata de empleados que no están preparados para ese trabajo, que no entienden las necesidades de los detenidos y que piensan que mientras esperan a ser deportados, no hay necesidad de responder a lo que pidan. Piensan que se pueden permitir ignorarlos”, declara.

Murió de cáncer sin que le atendieran de sus dolores

Diferentes organizaciones han denunciado casos de inmigrantes que han fallecido en estos centros de detención. Cheryl Little, directora del Centro de Abogados por los Inmigrantes en Florida, recordaba a Hiu Lui Ng, un inmigrante e ingeniero del Empire State que falleció a causa de un cáncer que no le fue diagnosticado hasta después de cuatro meses quejándose por los dolores. La investigación del caso descubrió una grabación en la que el fallecido fue arrastrado por los oficiales del centro, le negaron la medicación y una silla de ruedas cuando ya no podía caminar, y le acusaron de mentir sobre su enfermedad.

Little añadió a la lista nombres de algunos de los 91 inmigrantes que han fallecido en estos centros desde 2003. Entre ellos hay detenidos con esquizofrenia sin acceso a su medicación, presos de los que se supo que padecían cáncer o patologías del corazón sólo después de haber fallecido, paralíticos sin acceso a silla de ruedas y haciéndose sus necesidades en la cama durante seis meses o mujeres obligadas a mostrar compresas usadas para probar que necesitaban más.

“Estar detenido es difícil por varias razones, pero en cuanto a la ayuda médica nos sentimos impotentes y asustados. Es un sistema humillante que han creado simplemente para inspirar miedo. Nada más”, atestigua Jaggernauth. “Se trata de una crisis de derechos humanos y civiles. Estados Unidos está fallando. Hacer algo así en este país no es sólo inaceptable, va más allá de lo vergonzoso”, concluye la abogada Little.

Articulo para Soitu.es

Washington, capital del sida

Monday, December 1st, 2008
Por CRISTINA F. PEREDA
La capital de Estados Unidos cuenta con la tasa de infección por virus del sida más alta de todo el país. A pesar de ser una ciudad pequeña, de apenas medio millón de habitantes, los casos de sida en Washington, D.C. son 10 veces más que la media nacional.

“Washington, D.C. cuenta con una situación y circunstancias muy complejas que explican estas cifras, y una de las razones es la gran cantidad de personas que no saben que están infectadas“, explica Ronald Jones, director ejecutivo del Consejo por la Acción contra el Sida.

Según esta organización, el porcentaje de población infectada con el virus en Estados Unidos y que no lo sabe supera el 20% de los infectados, más de un millón de personas.

El virus no afecta a todos los norteamericanos por igual. El informe “Abandonados: la América negra, una prioridad negada contra el SIDA” denunciaba este verano que la epidemia de sida no sólo no ha terminado en la comunidad afroamericana, sino que en algunas zonas la situación es peor que en algunos países de África. Según el informe, más de la mitad de los infectados en Estados Unidos son ciudadanos negros.

Y la capital no es una excepción. De todos los casos detectados en Washington, D.C. desde 2001, el 80% son afroamericanos. El porcentaje supone uno de cada 20 ciudadanos negros de la capital.

Según explica Jones, la incidencia del virus durante tanto tiempo se debe a que la mayor parte de la población infectada pertenece también al grupo de los que no tienen acceso a cuidados médicos ni a medicinas por su nivel de pobreza. Washington cuenta con centros donde las pruebas del virus son gratis y anónimas, pero muchos ciudadanos lo desconocen o no pueden pagar los gastos de los medicamentos que necesitan para luchar contra el virus.

La falta de acceso al sistema sanitario hace que muchos de los infectados descubran el contagio hasta un año después de haber contraído el VIH, según descubrió el primer estudio realizado en 2007 por el Departamento contra el Sida del Ayuntamiento de la capital. Esto no sólo aumenta el riesgo de contagios, sino que la salud del paciente está muy dañada cuando quiere empezar a luchar contra el virus con ayuda de medicamentos, además de afrontar costes mucho más altos por las medicinas.

La falta de acceso al sistema sanitario hace que muchos infectados descubran el contagio hasta un año después de haber contraído el VIH. Esto no sólo aumenta el riesgo de contagios, sino que la salud del paciente está ya muy dañada

Estados Unidos no cuenta con un programa a nivel nacional que ayude a luchar contra el sida, ya sea recabando información en cada Estado sobre casos de infectados, localizando focos en los que se dispare el número de contagios o realizando perfiles de la población infectada. Esta lacra deja en manos de las organizaciones no gubernamentales la lucha contra la desinformación o el difícil acceso a medicamentos.

Según AIDS Action, la falta de acceso a la salud y atención médica por parte de los infectados es otra de las claves para que Washington, D.C. lidere las estadísticas nacionales en cuanto a incidencia del virus desde hace décadas.

“Los últimos ocho años han supuesto un deterioro de la atención a los problemas ‘domésticos’, por eso hemos estado luchando por programas a nivel nacional”, afirma Jones.

Sin embargo, los ocho años de Bush han supuesto la mayor inversión de un Gobierno por la lucha contra el virus del sida en el extranjero. Las cifras en la capital del país son más graves que las de Etiopía, pero Bush ha invertido más en el país africano que en la ciudad donde reside para terminar con la incidencia del virus.

La lucha a nivel local y nacional sigue en manos de ONG, centradas en que la población tenga acceso primero a pruebas del virus, información y medicamentos en caso de ser necesarios. Todos ellos miran ahora hacia el futuro presidente Obama, quien ha manifestado su intención de crear un plan nacional para luchar contra el virus.

En su futura ciudad, la incidencia del virus del sida se considera ya una epidemia.

Articulo para Soitu.es

Calidad de vida en Estados Unidos

Monday, September 29th, 2008

Acabo de encontrarme con este artículo del New York Times, a pesar de llevar en Estados Unidos mas de un año, y de haberme dado cuenta de que la calidad de vida aquí no es lo que esperaba, sigo sorprendida por lo que leí.

Según un informe del departamento de Sanidad, el 94% de las residencias para mayores violan las normas de sanidad y/o de trato a los pacientes. En el 17% de los casos, la situación supone un peligro directo para la salud de los residentes.

Las violaciones consisten en falta de higiene, maltrato a los pacientes (un 20% de los casos), errores con los medicamentos o mala nutrición. En algunos estados como Alaska, Iowa o el Distrito de Columbia (la capital, Washington), el 100% de las residencias infringen las normas.

Un millón y medio de mayores estadounidenses viven en residencias que pertenecen al estado, a organizaciones privadas y a ONGs. Quien controla la residencia, sus presupuestos o su propiedad, no supone una diferencia demasiado grande a la hora de mejorar la calidad del servicio.

El informe concluyó que un 94% de las residencias privadas presentaba deficiencias durante el año pasado, en comparación con un 88% de las no-gubernamentales y el 91% de las estatales.

En el caso de 163 de las residencias inspeccionadas, serán analizadas con mas detalle por presentar “fallos crónicos” en el servicio dado a los pacientes.

Es Estados Unidos. Es su sistema sanitario. Genial, si puedes pagarlo.

Peace of mind

Wednesday, February 20th, 2008

Ya he mencionado alguna vez aquí lo deprisa que camina la gente. Lo deprisa que ocurre todo. Lo que piensa la gente en el futuro. El éxito de los calendarios. De pensarlo todo antes de hacerlo. Vivir tres meses por delante. En ansia. Porque muchas veces se respira eso, ansia.

Y puede que en medio de todas esas prisas la gente se olvide de sí misma. O sientan que no tienen tiempo que dedicarse a sí mismos.

Y puede que en medio de ese olvido, se olviden de estar bien. De cuántas razones encontraron para sonreír esa semana.

Cuando llegué, una de las cosas que más me impactaron de Washington es que casi nadie sonríe ni habla en el metro. Todos miran para abajo y parece que arrastran un nubarrón de preocupaciones sobre los hombros.

Esto se puede ver en las caras de la gente y en sus prisas para llegar a todas partes. Pero otro reflejo de ello es que casi todas las revistas incluyen secciones de autoayuda. Sólo hace falta recorrer unas cuantas portadas con la mirada para descubrir los diez secretos para ser feliz, trucos para no perder el tiempo -optimizarlo, como  hemos decidido traducirlo al español- o el camino para reducir el estres. Está de moda hacer yoga, y no es raro ver a gente con una esterilla acompañando al bolso o la mochila del trabajo. Está de moda la comida orgánica.

Pero no está de moda robarle media hora al reloj para cocinar, sentarse a leer o, simplemente, no hacer nada.  

Peace of Mind
Photo by CFPereda
The end of the world, Galicia. Spain.
Sometimes I just look at pictures. It feels like going away.

I’ve mentioned before that here people walk too fast. Everything happens too fast. How people thinks of the future. The success of calendars and thinking of everything before doing anything. Living three months ahead of time. Anxiety. Because most of the time, that’s what’s in the air. Anxiety.

And maybe among all that rushing people forget about themselves. Or maybe they feel they don’t have time to spend with themselves.

And maybe in the middle of all that, they forget how to be ok. How many things made them smile that week.

When I got here, one of the things that shocked me most about Washington, was that almost nobody smiles or talks in the metro. Everyone looks down and seems to be carrying around this burden on their shoulders.

You can see this on people’s faces and their rush to get everywhere. But you can also see it by taking a look all the magazines including sections to help yourself. You just need to check a few covers to discover ten secrets to be happy, the last tricks to not waste your time or the path to beat stress. It’s fancy to do yoga and it’s not that weird to see people carrying their matt with their backpack or their purse to work. It’s fancy to get organic food.

But it’s not fancy yet to steal 30 minutes to the day and cook, sit down and read or just do nothing.