Archive for the ‘Immigration’ Category

Un terremoto oportuno para la imagen de Estados Unidos

Monday, January 25th, 2010

Haití no es Nueva Orleáns después del Huracán Katrina. Haití no pertenece a Estados Unidos. Pero la respuesta norteamericana a las consecuencias del terremoto bien podría equipararse a la que daría el gobierno de Obama ante cualquier catástrofe dentro de su territorio. O la que muchos exigieron a Bush tras el paso del huracán en 2005. Desde la donación inmediata de 100 millones de dólares a las promesas casi diarias de que Estados Unidos no abandonará a Haití una vez terminadas las labores de rescate y emergencia, Obama parece mirar a Haití como un estado más. Y los medios americanos así lo contaron: “Haití, en todos los sentidos, se convirtió en el estado número 51 el martes a las 4.53h de la tarde con el terremoto”, publicaba la revista Time bajo el título El ejército americano en Haití: Una invasión compasiva.

Una semana antes de que la tierra sacudiera Haití, Hillary Clinton comparecía en Washington para hablar sobre USAID, la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. USAID es una agencia con el orgullo herido, atrapada entre la falta de fondos para ayudas y acusaciones de que las últimas respuestas en el tsunami de 2004 y los terremotos en China en 2008 no fueron suficientes. Una semana antes de la catástrofe, la Secretaria de Estado norteamericana anunciaba reformas en USAID para convertirla en un ejemplo a nivel internacional.

Pero el despliegue de ayuda no se ha visto con los mismos ojos dentro y fuera de Estados Unidos. Para los americanos, empujados por el lenguaje de los medios de comunicación, el ejército y los marines han dejado de imponer su imagen más dura para dedicarse a entregar agua y comida. Aunque vayan armados. En el extranjero, sobran las preguntas sobre por qué hacían falta 10.000 efectivos del ejército, un buque y la guardia costera mientras Haití clamaba por personal sanitario y medicamentos.

Algunos editoriales defendieron que el terremoto en Haití no pone tanto a prueba a Estados Unidos como a Obama. Es la oportunidad de cumplir otra de sus promesas: que no dejarán sólo a ningún país o pueblo necesitado. Y de rebote, la posibilidad de mejorar la imagen de Estados Unidos en el extranjero. Pero Obama respondió igual que Bush durante Katrina. Cuando el estadio de Nueva Orleáns quedaba atestado de desplazados por el huracán a finales de Agosto de 2005 y los servicios de emergencia de Louisiana fallaron, Bush envió al personal de Blackwater, la agencia privada de seguridad que después manchó su nombre en Irak.

El diario Los Ángeles Times ha descrito el despliegue de medios de comunicación en Puerto Príncipe como el mayor desde el tsunami en Asia en 2004. Y parecieron trabajar al unísono. Mientras las televisiones estadounidenses mostraban imágenes de haitianos arañando el cemento para rescatar a familiares, los titulares dictaban la preocupación sobre la seguridad. A ningún locutor le chirriaba ese rótulo hablando del peligro en las calles de Puerto Príncipe, cuando su voz acompañaba escenas de heridos, desplazados, huérfanos y haitianos solidarios con desconocidos bajo los escombros. Las cámaras de la CNN tardaron varios días en encontrar escenas de gente en busca de comida entre los cascotes de los supermercados. Para entonces, la llegada de miles de marines parecía obedecer el dictado de los titulares: “La seguridad se convierte en la preocupación número uno”.

Un artículo de la revista online Slate titulado “Por qué Estados Unidos se centró en la seguridad en vez de ayudar a los haitianos” concluía la semana pasada que cualquier respuesta a esta pregunta es negativa para los americanos. O bien Estados Unidos tiene intereses en el país caribeño que sólo el tiempo va a revelar, “o no importa de qué color sea nuestro presidente. Incluso cuando esté haciendo las cosas bien, el gobierno americano puede ser racista y, aún en una operación civil y puramente burocrática, salvajemente cruel”.

Los rostros de los haitianos pidiendo ayuda han recordado a muchos a las víctimas afroamericanas de Katrina. Los mismos que se quejaron por el lenguaje utilizado en función del color de las víctimas del huracán Katrina -el adjetivo de saqueador siempre acompañaba a los afroamericanos, los blancos eran víctimas-, se preguntan estos días por qué después del tsunami en Asia o el terremoto en China los titulares no nombraron problemas de seguridad.

Las televisiones norteamericanas se dieron prisa por retratar a los marines como guardianes de la ayuda. Para apoyar esta teoría, todos los días llegaban imágenes del mismo rincón comercial de la ciudad. Grupos de haitianos escalando entre los escombros para conseguir cualquier cosa. Comida o una caja de cartón. Algo que pudieran vender. Los reporteros norteamericanos a veces tuvieron suerte y hasta encontraban imágenes de la policía intentando hacerse con el control. La estrella de la CNN Anderson Cooper (en sus peores cifras de audiencia antes de aterrizar en Puerto Príncipe) se topa con un adolescente desorientado. Le acaba de caer una pedrada en la cabeza. La imagen de Cooper llevando al joven ensangrentado hasta otra esquina alimenta el horario de la CNN durante toda la tarde.

En España Francisco Perejil nos contaba que para encontrar escenas como esta, bastaba con ir al mismo cruce de calles donde antes estaba la actividad comercial. En Estados Unidos nadie confesó que repetían localización a diario.

Las imágenes de Haití llegaban con los nombres y apellidos que los norteamericanos nunca ponen a sus víctimas nacionales. Sean soldados o civiles, sus heridas nunca llegan a la pantalla de televisión ni a las páginas de un periódico. Las de los haitianos aparecían después de dos mensajes. Uno, la advertencia de que podían herir la sensibilidad de algunos televidentes. Y dos, que los medios se veían obligados a mostrarlas porque “esa es la realidad ahora mismo”. Si los norteamericanos necesitaban ver el terremoto en directo desde dentro de un orfanato, esos 15 segundos de gritos en la oscuridad, o si de verdad hacía falta poner el micrófono del reportero de la CNN entre los escombros para escuchar a las víctimas pidiendo ayuda, no lo sabemos.

Este fin de semana los defensores del lector del New York Times y Washington Post dedicaron una columna a justificar el uso de estas imágenes. Para el Times, “resultó duro mirar algunas imágenes de sufrimiento y muerte, pero era imposible no publicarlas”. En el Washington Post, sin embargo, reconocen que los lectores esperaban ese tipo de imágenes, “pero no estaban preparados para ver durante días una representación tan gráfica de la muerte”.

Puede que sin esas imágenes no hubieran llegado millones de dólares a través de mensajes de texto. Aunque, seguramente, sin cada uno de esos fotogramas dedicado a una víctima el argumento de que el ejército estaba allí para ayudar no sería sostenible.

Rebecca Solnit, autora del libro “Un Paraíso Construido en el Infierno” sobre Nueva Orléans después de Katrina, estudia la reacción de las autoridades en catástrofes naturales. Según Solnit, desde el terremoto de San Francisco en 1906 las autoridades y las leyes que les amparan están más preocupados por la propiedad que por las vidas humanas. “En casos de emergencia”, escribe Solnit, “la gente puede y de hecho acaba muriendo por esas prioridades. O son disparados por pequeños robos o por robos imaginarios. Los medios no sólo empujan estos resultados sino que casi de forma repetitiva prepara el camino para que se dé esta reacción”.

Con ayuda de los medios o no, Estados Unidos ha conseguido crear una imagen de salvador en Haití. Sólo los marines podían garantizar la entrega de ayuda, por eso la custodiaron en el aeropuerto de la capital durante días, mientras las organizaciones internacionales en el terreno se quedaban sin palabras para explicar que necesitaban la entrada de personal sanitario y medicamentos. Sólo los marines podían garantizar la seguridad de aquellos que entregarían las botellas de agua y raciones de comida. Por eso esperaron los haitianos.

En casa, Obama ha vendido el mejor ejemplo de su prometida diplomacia humanitaria, la de la compasión y el diálogo. La compasión llegó en forma de dólares, buques y soldados. El diálogo aterrizó con Hillary Clinton, quien se sentó junto a René Préval, presidente de Haití. No hubo imágenes de Clinton sobrevolando la zona de la catástrofe en helicóptero. Llegó, escuchó y se marchó.

En el terreno, quedan los marines sin fecha de regreso.

Artículo para Periodismo Humano

Última hora desde Haití (Viernes)

Wednesday, January 13th, 2010

El martes por la tarde (a las 5, hora local) un terremoto de 7.0 en la escala Richter sacudió la capital de Haití, Puerto Príncipe. Associated Press fue la primera en citar el derrumbamiento de un hospital. Después llegaban referencias al Palacio Presidencial, parcialmente derruido con su presidente, quien ha sobrevivido, dentro. Hacer una llamada telefónica a Haití un día cualquiera es una lotería. Puede funcionar, o no. También falta agua y electricidad en un país en el que la poca estabilidad la han inspirado edificios como su palacio que con tanto cariño llaman su “Casa Blanca”. Hoy está derruido. A continuación sigo agregando las últimas noticias, datos, mensajes… que llegan de Haití. (En hora local)

Viernes, tres días después del terremoto. La ayuda se acumula en el aeropuerto, mientras se amontonan los cadáveres en las calles de la ciudad.

Actualización 3.30PM

Un dicho en Creole, el dialecto francés que habla la población de Haití. “Tenemos que ayudarnos nosotros mismos”. Resume la historia de unos ciudadanos siembre abandonados por las instituciones y sus gobiernos. Haití es el país del mundo donde trabajan más ONGs, a pesar de contar con apenas 9 millones de habitantes.

Hay una palabra en inglés, resilience, que carece de traducción exacta al español. Es la confianza en que todo volverá a estar como antes, una mezcla de resignación y confianza ciega en el futuro, marcada por la certeza de que sólo tendrás lo que resulte del día de hoy.

Mensaje en Twitter de una joven haitiana

Mensaje en Twitter de una joven haitiana

En las televisiones americanas sigue la competición por mostrar historias personales. Desde la joven evacuada el primer día en avión privado y que ha perdido un pie, hasta el padre que supo que su hija, también americana, no había sobrevivido y faltaba en el grupo de evacuados. Le habían dicho que estaba viva. Haití tiene una relación complicada con Estados Unidos. Los americanos no siempre gustan en Haití. Pero desde el primer día los haitianos arañan el cemento con sus manos ensangrentadas para sacar a cualquiera que se haya quedado atrapado. Y les llevan en moto al aeropuerto para que vuelvan a casa.

Para los locales, organizaciones humanitarias preparan hospitales de campaña y campamentos de refugiados donde poder concentrar a la población y entregarles la ayuda. La logística sufre y la ayuda se acumula por tercer día en el aeropuerto.

Tres días de reportajes también dejan huella en los reporteros. Este es un corresponsal de guerra de la cadena FOX:

Actualización 2.30PM

Últimas declaraciones del Presidente Obama sobre la reacción del país estadounidense a la crisis humanitaria en Haití.

Actualización 12.30PM

La Cruz Roja ha anunciado la recaudación de 8 millones de dólares a través de SMS en Estados Unidos. El Presidente Obama también está teniendo una respuesta “récord” con el país caribeño y hoy celebrará su tercera comparecencia ante la prensa para detallar los esfuerzos por parte americana.

Por su parte, Google se ha unido a las redes sociales y estrenado una página para poner en contacto a las víctimas con sus familiares.

Ante las dificultades para transmitir desde Puerto Príncipe, dada la falta de gasolina y electricidad, Reporteros Sin Fronteras ha establecido un puesto para periodistas locales que necesitan seguir transmitiendo información.

A continuación, la enviada especial de Noticias Cuatro, Edurne Arbeloa, resume la situación en Puerto Príncipe.

Jueves, dos días después del terremoto. La ayuda empieza a llegar, la Cruz Roja estima en 50.000 los fallecidos.

Actualización 5.30PM

Supervivientes haitianos aprovechan la presencia de periodistas internacionales. Se acercan a las cámaras preguntando ¿América? Posan. Dicen su nombre y apellidos para que el reportero explique que los familiares, muchos en Miami y Nueva York, sepan que están bien.

Y los familiares aprovechan la red, convirtiendo la sección de periodismo ciudadano de CNN en un foro para ponerse en contacto con supervivientes. La CNN ha colocado un buscador por nombre y apellidos para encontrar información -omito las fotos porque muchas de las identidades ni siquiera están vetadas por la CNN-. Hay más de 2000 mensajes:

Búsqueda de supervivientes en la sección de periodismo ciudadano de CNN

Búsqueda de supervivientes en la sección de periodismo ciudadano de CNN

Actualización 4.30PM

Las cadenas estadounidenses están difundiendo estas imágenes captadas en el momento del terremoto:

La CNN acaba de conectar en directo con el puerto de la capital haitiana, totalmente devastado. Hay varios buques y embarcaciones esperando, llenos de ayuda, a metros de la orilla. Otra parte de la ayuda humanitaria tendrá que llegar por tierra ahora que el aeropuerto parece colapsado. Richard Morse, autor haitiano que está actualizando su cuenta en Twitter desde Haití, cuenta que el sonido de los aviones va y viene, como en una operación militar.

Las imágenes de la NBC desde la frontera entre la República Dominicana y Haití muestran camiones y furgonetas acumulados, esperando permiso para pasar. La frontera sólo está abierta en dirección a Haití para ayuda humanitaria. Periodistas consultados cuentan que es más fácil pasar si te acompaña personal sanitario. En dirección a la RD, sólo pueden pasar profesionales, haitianos documentados o heridos, ante el temor de un éxodo hacia tierras dominicanas. Esta es la narración de un periodista de la cadena FOX que intenta entrar en estos momentos.

Información en español, Edurne Arbeloa para Cuatro.

Actualización 3.30PM

Así funcionan los hospitales hinchables de Médicos Sin Fronteras, organización que ya ha enviado uno hacia Puerto Príncipe. Este vídeo fue tomado después del terremoto ocurrido en Pakistán en 2005.

Según informa la CNN, el puerto de la capital de Haití está completamente inoperativo, con los diques hundidos y todas las grúas derrumbadas. Un equipo de bomberos de Nueva York viaja hacia allí para ayudar en en rescate con las infraestructuras que faltan en Haití.

Actualización 2.30PM

Estados Unidos, el huracán Katrina y Haití.
El Huracán Katrina fue el desastre de las fuerzas de ayuda norteamericanas, que no respondieron ante la población de Nueva Orleans. Entre las promesas de Obama durante su candidatura estaba la remodelación del sistema de emergencias en casos de catástrofe para que no se repitiera la misma historia. La semana pasada era Hillary la que anunciaba que las fuerzas de rescate norteamericanas deben ser un ejemplo a nivel internacional. Siete días después, la naturaleza les ha puesto a prueba.

Por otro lado, EEUU arrastra una dolorosa deuda con Haití desde hace décadas. (Os remito a este post de Ramón Lobo para más detalles). 2009 fue el año del nombramiento de Bill Clinton como enviado especial de EEUU en el país haitiano en un gesto de que los americanos reaccionaban. Ayer el antiguo presidente demócrata declaró que Haití ocupa un lugar especial en su mente desde que lo eligiera como destino para su luna de miel con Hillary.

El terremoto del martes es la ocasión no sólo de los Clinton sino también de EEUU de resolver dos problemas: demostrar que sus fuerzas de emergencia están listas para responder y que no se olvidarán de Haití después de la catástrofe. De momento, ha prometido la mayor ayuda de su historia, adelantando 100 millones de dólares. Obama declaró además que los recursos seguirán llegando para garantizar la recuperación.

Actualización 2PM

En declaraciones a la NBC, la Secretaria de Estado Hillary Clinton ha compartido las dificultades de las labores de ayuda en Haití. La agencia de aviación estadounidense parece estar cerrando el aeropuerto por la saturación. Hay más ayuda de la que se puede distribuir. “Tenemos que restablecer la estructura que permita coordinar la ayuda”, ha explicado Clinton.

Mientras organizaciones como la Cruz Roja baten récords de recaudación gracias a las donaciones mediante mensajes electrónicos (1 millón de dólares en las primeras 24 horas), algunas empresas telefónicas en EEUU han dejado de cobrar los mensajes enviados a cualquiera de estos servicios.

Vídeo enviado a la CNN por un pastor haitiano. Les Cayes es una ciudad cercana a Puerto Príncipe que también se ha visto afectada.

Actualización 6.30PM

Bill Clinton contesta las preguntas de la CNN: “La primera preocupación es salvar el mayor número de vidas posible. Restituiremos el centro de Naciones Unidas y tendremos refugio, lo primero es el agua y las herramientas necesarias para el rescate de posibles víctimas”.

Por su parte, la Secretaria de Estado Hillary Clinton ha cancelado los últimos días de su viaje a Asia. Se encargará así de liderar las labores de cooperación con Haití para facilitar la recuperación y los rescates. Hay unos 45.000 ciudadanos norteamericanos en Haití y la embajada intenta todavía localizarlos. El Departamento de Estado ha pedido a los ciudadanos que quieran abandonar la isla que se acerquen al aeropuerto porque fletarán aviones a partir de mañana.

En un reportaje anterior, ciudadanos de Puerto Príncipe denunciaban la falta de gasolina para llevar a los heridos hasta donde está la ayuda, que ya empieza a llegar al aeropuerto. Los haitianos están donando taxis y coches particulares (aunque escasean en la isla, sólo uno de cada 200 ciudadanos tiene uno) para llevar víctimas hasta los hospitales y centros clínicos que se mantienen en pie.

Las familias en el extranjero, (su mayoría, unos 400.000, está en Miami) siguen valiéndose de internet con álbumes que los haitianos están dejando en Facebook, Twitter y Flickr o en sus páginas personales para evaluar las zonas más dañadas. El servicio de periodismo ciudadano de la CNN, por ejemplo, se ha visto desbordado con fotografías de familiares buscados en Puerto Príncipe para que cualquiera que pueda aportar información, la deje en forma de comentarios.

Actualización 4.30PM

Comparece Bill Clinton, enviado especial de Estados Unidos a Haití, que ha definido como un país que ya lleva trabajando en condiciones críticas las últimas décadas. “Lo que necesitamos ahora es comida y protección para los heridos. También necesitamos proteger a los y fallecidos para que puedan ser identificados por sus familiares”.

Nuevas fotos de Yves Montoban, Salvation Army:

Actualización 3.30PM

El reportero Sanjay Gupta (CNN) acaba de entrevistar al presidente haitiano en las inmediaciones del aeropuerto. “No puedo ayudar aquí, no puedo volver a casa”, ha declarado. “Todavía estamos tratando de comprender la magnitud de todo esto. Lo peor es la cantidad de muertos en las calles y la impotencia para ayudar a los heridos (…) Necesitamos doctores, médicos y medicinas. Algunos hospitales están derruidos y otros completamente llenos, con gente agolpada en las calles “.

Preval ha manifestado que sigue habiendo riesgo de que casas aún en pie se derrumben y que es muy pronto para establecer una cifra de fallecidos. También ha querido agradecer a todos los países que están enviando ayuda a Haití.

La corresponsal de CNN en Puerto Príncipe, Susan Candiotti, acaba de compartir sus impresiones en directo, describiendo el viaje desde el aeropuerto, donde los edificios muestran daños importantes y muchos ciudadanos se agolpan esperando un vuelo para abandonar la isla; hasta las zonas más afectadas de la ciudad, donde los cuerpos se acumulan junto a las casas.

Primeras imágenes aereas de Puerto Príncipe desde el terremoto (VIDEO AP)

Actualización 3PM

La CNN coloca las fotos enviadas por lectores en un mapa y ayuda a aquellos que buscan a sus familiares tratando de identificar edificios en las fotos.

Fotos de lectores enviadas a CNN

Fotos de lectores enviadas a CNN

Y más mapas, The Guardian explica en este interactivo cuáles son las zonas más afectadas por el terremoto de ayer con epicentro a apenas 15 km. de la capital haitiana.

Rueda de prensa de Médicos Sin Fronteras (VIDEO) Sus efectivos están encontrando heridos con graves traumatismos, heridas en la cabeza y miembros aplastados. Por su parte, un representante de Save The Children cifra en un 40 por ciento los edificios derrumbados y un 70 por ciento las estructuras afectadas. Estas eran sus declaraciones anoche en la CNN:

Actualización 2.20PM EST

Según declaraciones en la CNN, las autoridades haitianas estiman en cien mil los fallecidos. Un senador haitiano, sin embargo, elevaba la cifra hasta medio millón en palabras a Associated Press.

La ayuda humanitaria tendrá que solventar el obstáculo de la falta de coordinación e infraestructuras. La sede de Naciones Unidas está afectada, así como numerosas embajadas y edificios de ONGs. Médicos Sin Fronteras ha informado que no ha localizado a la mayoría de sus 900 efectivos en el país (corregido 2.30 PM).

Ayudas desde España: La Cadena Ser ha recopilado una lista con cuentas y recursos para aquellas personas interesadas en hacer donaciones para la recuperación y ayuda a las víctimas. (via @davfernandez)

Fotos de ciudadanos durmiendo a la intemperie

Fotos de ciudadanos durmiendo a la intemperie - Liliane Pierre-Paul

Actualización 1.30PM EST

Imágenes de la periodista Liliane Pierre-Paul, de Radio Kiskeya. Está compartiéndolas en Twitter y muestra a ciudadanos durmiendo a la intemperie la primera noche tras el terremoto.

Mi lista de Twitter con fuentes que envían información desde Haiti.

Otro edificio emblemático derrumbado. El Castel de la capital, de hace ocho siglos, parece un papel arrugado.

La cadena estadounidense CBS ha subido a You Tube este vídeo con imágenes de rescates esa madrugada.

Actualización 1PM EST

Según Médicos Sin Fronteras, todos los hospitales de la capital están derrumbados o abandonados. La organización informa que hay muchas personas heridas por quemaduras, tras las explosiones causadas por los derrumbamientos.

Las imágenes emitidas por las cadenas estadounidenses en estos momentos muestran a miles de personas vagando por las calles, tumbados en parques y caminando desorientados.

El hotel Oloffson, uno de los que se temían derrumbados en un primer momento, sigue en pie según la imagen compartida en Twitter por el músico haitiano Richard Morse.

Relato en inglés de un misioneroen Haití. (via @rosenthal) El blog cuenta cómo ha despertado Puerto Príncipe esta mañana y los esfuerzos por recuperar víctimas con vida. El desafío es la ayuda humanitaria en una ciudad sin hospitales operativos. Haití ha pedido un buque hospital para atender a la población.

Redes de ayuda

Página de Facebook para poner en contacto a víctimas y familiares. En Estados Unidos hay unos 600.000 ciudadanos de origen Haitiano que en estos momentos tratan de comunicarse por teléfono con la isla. La red es el lugar donde colgar fotos, nombres y números de teléfono para cualquiera que pueda aportar datos.

El blog de actualidad internacional del New York Times, The Lede, también ha abierto un hilo con este propósito.

Actualización 12PM EST

Naciones Unidas informa que una de las prisiones de la capital ha sufrido graves daños y un número indeterminado de presos ha salido en libertad. (Via @breakingnews

Por su parte, la CNN ha entrevistado al primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, quien ha declarado que esperan cientos de miles de fallecidos. El primer ministro ha compartido impresiones sobre “la mitad de la capital hecha añicos”.

FOTOS: Boston.com dedica su sección The Big Picture a las imágenes que empiezan a llegar desde Haití.

Recopilación de la Cruz Roja Americana:

Actualización 7.40AM EST

Informaciones contradictorias sobre el estado del director de la fuerza humanitaria de la ONU en Haiti, el tunecino Hedi Annab. El servicio de la NBC @BreakingNews informa que ha fallecido, citando a medios franceses. En España, Rtve.es detalla que “podría haber fallecido”.

Todavía no hay cifras de víctimas, aunque la Cruz Roja estima en 3 millones de personas los afectados. Haití tiene nueve millones y medio de habitantes, de los cuales casi la mitad viven en la capital. Falta agua, electricidad e infraestructuras básicas como sanitarios. Es el país más pobre del hemisferio oeste y sólo ahora empezaba a “recuperarse” de la serie de huracanes que atravesaron la isla el verano de 2008. Sumémosle el peor terremoto en la zona en 200 años de historia.

Fotos de Haití publicadas en Twitter

Fotos de Haití publicadas en Twitter

Puede que este sea la primera tragedia que nos despierte ante la efectividad de los teléfonos móviles en un país subdesarrollado. Han vuelto a funcionar las redes sociales e Internet, pero sólo gracias al acceso desde móviles de haitianos que no podían comunicarse de otra forma. En Picfog.com hay una recopilación actualizada en directo con fotos que llegan desde Puerto Príncipe.  También han llegado desde FlickrFacebook. Y desde medios tradicionales: este es el primer vídeo, mostrado por CNN y la BBC.

(Por curiosidad, algunas estadísticas que explicarán las dificultades de la recuperación.)

¿Ayudarán las redes sociales al censo de EEUU?

Saturday, January 9th, 2010

2010 es año de censo en Estados Unidos. Censo analógico y digital, porque para evitar errores catastróficos de otros años, el censo ya está en FacebookTwitter y You Tube. El gobierno quiere encontrar a sus 300 millones de ciudadanos y evitar que una gran proporción se quede fuera de las listas, como ocurrió en el último recuento hace 10 años. Las implicaciones son graves. En España el censo nos suena (ente otras cosas) a las listas electorales; en Estados Unidos también tiene connotaciones económicas.

El censo de EEUU ya está en Facebook

El censo de EEUU ya está en Facebook, Twitter, You Tube...

En el extranjero el Huracán Katrina fue la sorpresa de cómo el país más rico del mundo sucumbía a una tormenta que apenas dejó heridos a su paso por Cuba. Cómo la primera potencia era incapaz de evacuar y ayudar a sus ciudadanos. Cómo fueron incapaces de retener el agua tras esos diques de papel. La primera explicación que se nos ocurrió a muchos fue que claro, el ejército estaba en Irak y Afganistán. No quedaba nadie para ayudar. Después vimos en televisión que la mayoría de los afectados eran afroamericanos y nos preguntamos si Estados Unidos seguía discriminando entre sus ciudadanos.

En Estados Unidos Katrina es muchas historias de supervivencia, surrealismo y un drama que se ha extendido con la migración de muchos ciudadanos de Nueva Orleans que ahora viven repartidos por todo el país. Entre los dramas de Katrina está la falta de conocimiento, por parte del gobierno, de cuántos habitantes y de qué nacionalidades vivían en Nueva Orleans y alrededores. Los avisos de emergencia, las órdenes de las autoridades, señales de rescate… todo llegaba en inglés. Pero la capital de Louisiana también habla vietnamita, español, creole o francés.  Y en una proporción más grande de la esperada por el gobierno: había que evacuar a más personas de las estimadas por cualquier cálculo. Los recursos para los servicios de emergencia venían del equivocado cálculo del censo del año 2000. A pesar de que casi un tercio de la población vivía por debajo del umbral de la pobreza y sin ningún medio de transporte propio, la evacuación por tierra no llegó. No había recursos.

Los datos de 2010 servirán para saber qué estados necesitan mayor porción de la tarta de recaudaciones anuales -unos 300.000 dólares-, dónde hay más inmigrantes, de dónde vienen (muchos hispanos han cambiado el sur por Alaska en esta década), dónde hay que enviar más médicos bilingües y traductores o qué colegios necesitan más profesores para apoyar en tutorías de inglés. Y así evitar desastres anteriores. Aunque puede que los métodos elegidos no sean los adecuados. Para acercarse a los “incontables” el Censo ha decidido volcar muestras de formularios documentos, explicaciones y guías en Facebook. Dicen los responsables que los ciudadanos a veces confían más en sus comunidades que en el gobierno y que las redes sociales ayudarán con esto. Pero son precisamente los “incontables” los que menos acceden a la red, los que menos disfrutan de una conexión a internet en casa (prefieren el teléfono móvil) y los que navegan la burocracia con menor manejo del inglés.

Es cierto, las redes sociales puede terminar con el pánico que muchos ciudadanos, sobre todo inmigrantes, sienten al recibir una carta o una visita de un empleado del censo. Los últimos datos dicen que los grupos étnicos y los menores de 20 años son las poblaciones que más crecen en Facebook. Pero todavía no alcanzan los datos de participación de otros grupos. Puede que los “incontables” sean todavía más difíciles de encontrar en el mar de las redes sociales.

Por qué los estadounidenses no quieren un sistema de salud pública

Monday, August 3rd, 2009
CRISTINA F. PEREDA

Más de 47 millones de norteamericanos vive sin seguro médico. A estos se suman 14.000 cada día. Sin embargo, 1 de cada 6 dólares que consume Estados Unidos lo hace en gastos médicos. El 62 por ciento de las familias que se declaran en bancarrota lo hacen arrastradas por facturas médicas. El coste de un parto roza los 10.000 dólares. Y el de una analítica completa, los 700.

Esto se traduce en la costumbre de ver por la calle a gente que va al trabajo en condiciones en las que en España les darían la baja. Pocos van en muletas si necesitan una escayola en una pierna. Si tienen un brazo escayolado, trabajan con el otro. Si se quedan en casa, trabajan desde casa. Si tienes gripe o fiebre, lo normal es mandar un email al jefe dando cuenta de la temperatura exacta. Todo por no perder el trabajo. Ni el seguro médico. Pero, ante una situación así, ¿por qué los americanos son tan contrarios a una cobertura médica universal?

El primer obstáculo para conseguir cobertura para todos son los 200 millones de norteamericanos que sí tienen seguro. El segundo obstáculo son los 60 millones que tienen un seguro insuficiente: Obama tiene que convencerles de que las nuevas opciones serán mejores. El tercer impedimento es el individualismo estadounidense. Un sistema público implica que los costes médicos corren a cargo del estado gracias a los impuestos de los ciudadanos. La lectura que hacen algunos norteamericanos es que no quieren pagar con sus impuestos los medicamentos al vecino de al lado. Ni a los más pobres. El país ya cuenta con un sistema para los gastos médicos de aquellos que ganan menos de 10.000 dólares al año, llamado Medicaid y que Obama quiere extender a mayor parte de la población.

Y cuarto. El complejo sistema sanitario y legal que enmarca las reglas del juego de las aseguradoras, los altos costes de cualquier tratamiento y los miles de millones de dólares que gastan al año las compañías farmacéuticas en financiar las campañas de los políticos. Para que después no lleguen al congreso y firmen por un plan que reduzca sus ingresos. Como podría pasar con un sistema universal.

Para resolver todos estos problemas de un plumazo, Obama no apoya un sistema de salud universal o público sino un sistema de pago compartido. Para el que tenga trabajo y su empresa le proporcione un seguro, podrá quedarse con él. Para el que no tenga trabajo ni seguro, el estado —mediante un sistema como el español— mantendrá cubiertos sus gastos médicos.

La propuesta de Obama sonaba perfecta durante su campaña electoral. Pero la situación es mucho más complicada que decir a una audiencia entregada que habrá “seguro médico para todos”.

En estos momentos hay tres propuestas de ley en el Congreso y en el Senado para reformar el sistema actual. Las dos cámaras tendrán que ponerse de acuerdo, pero los senadores ya han dicho que no llegarán a la fecha límite deseada por el presidente, que quería ver resultados antes de las vacaciones de la semana que viene. Antes de que Obama pueda aprobar cualquier reforma, varios comités dentro del parlamento tendrán que ponerse de acuerdo. Dentro de cada comité, además, cada congresista y senador tiene un ojo en la legislación y otro en sus intereses electorales personales.

La economía puede ser la clave

Si hay una preocupación que ciudadanos y legisladores tienen en común es el coste de la reforma. Aunque no todos lo vean desde el mismo punto de vista. Estados Unidos gasta casi tres billones de dólares al año en cuidados médicos. Para cada familia se traduce en una media de 1.800 dólares anuales sólo en la póliza sanitaria. Cualquier enfermedad por sencilla que sea empieza a multiplicar la cifra. El argumento de Obama es que si las familias están endeudadas de esta forma, no pueden contribuir a la recuperación de la economía estadounidense. Sus opositores le contestan que endeudando más al país para que todo el mundo tenga cobertura tampoco va a sacar a Estados Unidos del agujero.

La propuesta de los más liberales —recordemos que cualquier opción universal es tachada en Estados Unidos de “socialista”— incluye que los ricos paguen más impuestos para contribuir a la cobertura de los más pobres, que las empresas estén obligadas a proporcionar un seguro a sus empleados a partir de cierta cantidad de beneficios; que las aseguradoras médicas no puedan negar una póliza a ningún ciudadano por enfermedades o condiciones pre-existentes, y que tampoco puedan cobrar más por el mismo seguro a una persona enferma que a una sana (en el momento de contratarlo).

Los conservadores no sólo se oponen a un sistema universal porque no quieren que el gobierno se interponga entre médico y paciente. Tampoco quieren que los empresarios estén obligados a proporcionar el seguro a sus empleados ni que los contribuyentes paguen con sus impuestos la cobertura de otros.

Como ejemplo de la complejidad del asunto, dos comités del congreso están enredados estos días en discusiones sobre la cifra que separa a una empresa con suficientes ingresos como para asegurar a sus empleados de otra a la que no se puede obligar a hacerlo.

La salud de los americanos empeora

Las numerosas apariciones públicas y ruedas de prensa de Obama, así como de los demócratas, no ayudan a deshacer el embrollo. Tampoco han hecho que los ciudadanos tengan más claras las diferencias entre una y otra propuesta. Pero el contexto económico puede que sea la única diferencia —y el único factor de ventaja para Obama— entre esta reforma y todas las que han fracasado en el pasado. El último intento protagonizado por el matrimonio Clinton tuvo lugar en un contexto en el que la salud de los norteamericanos mejoraba cada año. Sin embargo, 2008 fue el cuarto año consecutivo en que la salud nacional se estancó por el aumento de la obesidad, la falta de cobertura médica entre la población y el abuso de malos hábitos alimenticios y tabaco (según el Centro de Control de Enfermedades).

No hay nada que convenza mejor a los norteamericanos sobre la necesidad de un cambio que sentirse amenazados individualmente. Las cifras de 14.000 personas sin seguro cada día les recuerdan que el siguiente puede ser cualquiera. Y ese cualquiera puede tener un accidente de coche o ser diagnosticado con una enfermedad grave mañana mismo.

Para los más críticos con el asunto, el problema de la reforma es que está basada en un sistema que ya se ha demostrado que no funciona. Los costes médicos son demasiado altos y la simple reducción en los precios de pruebas y medicamentos ayudaría a extender la cobertura médica. Pero esto significa que las compañías aseguradoras verían reducidos sus ingresos. Por el momento, una misión imposible. Por eso Obama parece convencido en que poner un parche sobre los agujeros del sistema actual servirá como solución.

Artículo para soitu.es.

En mi pecho

Sunday, May 24th, 2009

Cuando la gente aprende que vives lejos de casa, de donde naciste, su primera reacción siempre es preguntarte qué echas más de menos y qué haces cuando añoras a tu familia, tu gente.

Nadie pregunta si echas de menos los colores de tu ciudad, la vida en las calles o lo que solías pensar caminando por ellas.

Hoy aterricé en este vídeo que no veía desde hace muchos muchos años. Es el único poema que puedo recitar de memoria y lo sé desde niña. Lo sigo recintando, lo sigo pensando, pero hoy esas palabras me sonaron extranjeras, como otras veces lo hicieron las que escucho aquí.

Wireless reading

Lectures on a plane

Nadie pregunta si echas de menos que todo tenga sentido. Que los mensajes que te envía la gente con su rostro, cómo mueve las manos o su forma de responder el teléfono nunca te extrañen. Que todo sea familiar.

El poema me recuerda una vez más que no hay mejor ni peor en esto de las normas culturales. Que nadie tiene el secreto para ser feliz. Que lo que funciona aquí, no funciona en España. Que un americano se sube por las paredes en España con nuestro ritmo relajado y a nosotros nos saca de quicio su obsesión por controlar el tiempo.

Cuando ya se me había olvidado esto, mi madre me recordó que aquí los vuelos salen a las 5.37, no 5.35. Que los descansos en la escuela a veces duran 13 minutos, ni diez ni quince. Trece.

Y entonces vuelves a escuchar una canción que era tuya y las palabras te suenan en otro idioma. Como si tuvieras que descifrarlas con el mismo cuidado que fueron escritas.

En mi pecho, corazón,
late libre, sin temor.
Déjame ser verso de amor,
la devoción de un amigo.
Mucho tiempo sombra fuí,
en mi mismo me perdí.
De tí aprendí a ser la mano que da
sin recibir,
generosa y leal.

¿Qué es la vida? absurdo trajín.
Dame alma, calor.
Ser tan limpios como la nieve que cae.
Todo tiene quien todo da.

Nada espero, nada sé,
nada tengo, sólo fe.
Y donde estemos, saber estar;
aunque sea ingenuo, no codiciar.
Nunca ceder ante la adversidad.
Quiero tener la alegría
del que está en paz.
Mis cadenas he de romper;
fuera penas, amargas como la hiel
El Último de la Fila

Las otras cárceles de la vergüenza de Estados Unidos

Monday, April 20th, 2009

Por CRISTINA F. PEREDA

Marlene Jaggernauth llevaba 27 años viviendo de forma “legal” en Estados Unidos, después de emigrar desde Trinidad y Tobago, cuando fue detenida por el Departamento de Inmigración. Le acusaban de un pequeño robo al poco de entrar en el país. Durante cuatro años y antes de ser deportada, fue retenida en varios centros de detención sin atención médica.

Los inmigrantes de EEUU piden que no les traten como delincuentes. Alex-s

“Lo que vi durante esos cuatro años fueron víctimas de violencia doméstica, refugiados, presos que habían sido objeto de tráfico de personas o discapacitados y enfermos mentales que no recibieron ninguna ayuda médica. Muy pocos tenían acceso a abogados o traductores. Si protestabas por la falta de ayuda médica, podían alargarte el tiempo que estabas detenido”, declaraba Jaggernauth la pasada semana en un acto en Washington, D.C., con diferentes organizaciones.

El presidente Obama ha mostrado en varias ocasiones su deseo de reformar las leyes de inmigración y establecer las condiciones para conseguir “legalizar” a doce millones de indocumentados. Un miembro de la Administración norteamericana ha confirmado incluso en el New York Times que les gustaría abordar los cambios antes del final de 2009. Pero los activistas quieren asegurarse de que la reforma termina con un capítulo que consideran vergonzoso: defienden que los centros de detención de indocumentados caen en una especie de limbo legal en el que se violan desde la Constitución estadounidense a leyes internacionales.

En respuesta a las declaraciones en el diario neoyorquino, organizaciones no gubernamentales, grupos de presión y activistas han invadido la capital con visitas al Congreso, reuniones, comparecencias, ruedas de prensa y toda clase de eventos para presionar al Gobierno de Obama. Quieren asegurarse una reforma favorable a los inmigrantes, pero también recordarle al inquilino de la Casa Blanca que estos centros de detención están fuera de la legalidad: la mayoría de los detenidos superan el tiempo de estancia máximo sin derecho a juicio.

“Recuerdo mi sorpresa cuando después de muchos años trabajando por los derechos humanos en todo el mundo, me encontré con que también había violaciones en mi propio país”, asegura Sarnata Reynolds, directora legislativa para inmigrantes y refugiados en el capítulo estadounidense de Amnistía Internacional.

Años encerrados por un delito civil

La ley norteamericana establece que entrar de forma ilegal en su territorio constituye un delito civil, no criminal. Aun así, el Departamento de Inmigración tiene el objetivo de encarcelar a casi medio millón de indocumentados este año. Mientras esperan su juicio, permanecerán encerrados en 300 centros de detención para inmigrantes y cárceles de todo el país, compartiendo celdas con condenados por robo, asesinato u otros delitos. El tiempo de espera para la deportación, una vez que se ha celebrado el juicio con las autoridades de inmigración, no debe superar los seis meses, pero muchos de estos detenidos pasan años encerrados, son desplazados de un centro a otro y casi siempre carecen de defensa legal.

La Administración de Bill Clinton estableció durante su última legislatura un programa que permitía a la policía de cada estado reforzar las labores de lucha contra la inmigración ilegal, un asunto que depende del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE). Sin embargo, durante el mandato de George W. Bush, diferentes estados fueron consiguiendo permisos para que ’sheriffs’ y policías tuvieran la misma competencia que los agentes de inmigración. La consecuencia: en estos estados, si un policía detiene a una persona sin papeles, puede trasladarle directamente a un centro de detención para que espere allí un juicio y ser deportado.

Entre las frases más recordadas de los que han acogido estos programas con las manos abiertas está la que declaró un oficial en una reunión con agentes de inmigración: “Podemos hacer que una persona desaparezca”.

El origen de este programa fue la lucha contra el terrorismo dentro de Estados Unidos y para mejorar la seguridad mediante la persecución de indocumentados y criminales. Pero la organización Justice Strategies encontró que justamente el 61% de las localidades en las que la policía puede detener indocumentados tiene ya un índice de criminalidad por debajo de la media nacional. Además, el 80% de los permisos han sido otorgados en una zona con un largo historial de discriminación con tintes racistas.

“Sencillamente, no tiene ningún sentido”, afirma Aarti Shahani. La experta de Justice Strategies denuncia además que estas detenciones les cuestan a los estadounidenses 1.700 millones de dólares al año.

Niños abandonados en mitad de la carretera

Las denuncias de los defensores de los derechos de los inmigrantes van desde la proliferación de redadas y retención de indocumentados que esperan un juicio en cárceles para criminales ya condenados, hasta el trato que reciben en el momento de la detención o las consecuencias para las familias de los detenidos. El año pasado, la organización Consejo Nacional de La Raza denunciaba que en las detenciones en carretera —en algunos estados la policía de tráfico también puede exigir el permiso de residencia, por ejemplo, como parte de estos programas especiales— muchas veces los policías abandonan a los niños en los coches, sin avisar a otros familiares para que los recojan. Los menores piensan que sus padres les han abandonado, que son asesinos o que el último recuerdo de ellos va a ser ése, cuando entraron esposados en un coche de policía.

Shahani señala que su organización ha mantenido varios encuentros con el equipo de Obama desde la transición y que conocen estos casos. Sin embargo, cuando hace dos semanas mantuvo una reunión con el Comité de Justicia del Congreso, muchos de los legisladores desconocían los detalles. “Ese programa del que hablas, ¿es para investigar o para qué?”, apunta como ejemplo, citando a un congresista.

Jaggernauth apeló su condena de deportación y volvió a EEUU para ayudar a otros inmigrantes. CFPereda

“Tenemos que contar esta historia porque creemos que si todos los norteamericanos supieran lo que está ocurriendo en estos centros, se quedarían horrorizados“, insiste Shahani. Según diversas investigaciones, el problema más denunciado por los detenidos es la falta de atención médica y de acceso a su propio historial.Marlene Jaggernauth necesitó atención de un ginecólogo mientras estaba en uno de los centros. Su petición fue enviada a Washington para que aprobaran la asistencia —normalmente se envía una persona a uno de los centros o se traslada al preso a un hospital—. Antes de recibir ninguna respuesta, Jaggernauth fue trasladada a otro centro de detención. Allí tuvo que volver a empezar el proceso. Fue deportada a Trinidad y Tobago antes de ver a ningún médico.

Para Shahani, el problema radica en la cualificación de los funcionarios de las cárceles. “Se trata de empleados que no están preparados para ese trabajo, que no entienden las necesidades de los detenidos y que piensan que mientras esperan a ser deportados, no hay necesidad de responder a lo que pidan. Piensan que se pueden permitir ignorarlos”, declara.

Murió de cáncer sin que le atendieran de sus dolores

Diferentes organizaciones han denunciado casos de inmigrantes que han fallecido en estos centros de detención. Cheryl Little, directora del Centro de Abogados por los Inmigrantes en Florida, recordaba a Hiu Lui Ng, un inmigrante e ingeniero del Empire State que falleció a causa de un cáncer que no le fue diagnosticado hasta después de cuatro meses quejándose por los dolores. La investigación del caso descubrió una grabación en la que el fallecido fue arrastrado por los oficiales del centro, le negaron la medicación y una silla de ruedas cuando ya no podía caminar, y le acusaron de mentir sobre su enfermedad.

Little añadió a la lista nombres de algunos de los 91 inmigrantes que han fallecido en estos centros desde 2003. Entre ellos hay detenidos con esquizofrenia sin acceso a su medicación, presos de los que se supo que padecían cáncer o patologías del corazón sólo después de haber fallecido, paralíticos sin acceso a silla de ruedas y haciéndose sus necesidades en la cama durante seis meses o mujeres obligadas a mostrar compresas usadas para probar que necesitaban más.

“Estar detenido es difícil por varias razones, pero en cuanto a la ayuda médica nos sentimos impotentes y asustados. Es un sistema humillante que han creado simplemente para inspirar miedo. Nada más”, atestigua Jaggernauth. “Se trata de una crisis de derechos humanos y civiles. Estados Unidos está fallando. Hacer algo así en este país no es sólo inaceptable, va más allá de lo vergonzoso”, concluye la abogada Little.

Articulo para Soitu.es

El presidente cambia la dirección de los medios en la Casa Blanca

Thursday, March 26th, 2009
Por CRISTINA F. PEREDA

El presidente Obama ignoró el martes durante su rueda de prensa a los grandes diarios norteamericanos en un gesto histórico. Sólo tres periódicos, Washington Times, Stars and Stripes, y Politico —aunque este medio, fuera de la capital, es más conocido por su web— tuvieron la suerte de poder hacer una de las trece preguntas de la noche.

Por primera vez en la historia, un presidente dejaba callados a periodistas del New York Times, Washington Post, USAToday o Wall Street Journal. El gesto responde a la estrategia de comunicación que Obama consolidó durante la campaña electoral: los medios en otros idiomas, locales o de internet pueden tener tanta fuerza al trasladar su mensaje como cualquier otro medio nacional.

Obama invitó a preguntar a una televisión en español y una revista afroamericana durante la segunda rueda de prensa que celebra en horario de máxima audiencia. Y para que quede claro que está dispuesto a acercarse a todos, esta noche se dirigirá a la audiencia de Univisión. El canal para los hispanos de Estados Unidos celebra sus premios de la música y el presidente dará un mensaje en español e inglés.

La Administración de Obama ha decidido mantener una política de ‘puertas abiertas’ con los medios minoritarios estadounidenses. Su departamento de comunicación está constantemente en contacto con ellos y comparte información a diario sobre los movimientos del presidente. Sin embargo, éstas publicaciones todavía tienen dificultades económicas y de recursos para cubrir la Casa Blanca.

Denise Barnes, directora del periódico para la comunidad afroamericana de la capital, Washington Informer, cuenta con una redacción de 8 personas. Con sólo dos reporteros, no se puede permitir que uno de ellos pase el día entero esperando la rueda de prensa oficial. «Ése es nuestro desafío. No estamos en situación de mandar allí a una persona todos los días. Y no puedes desafiar el sistema de gobierno si no estás allí para hacer una pregunta».

Los medios en español también comparten esta situación. Si quisieran seguir intensamente lo que ocurre en la Casa Blanca, no podrían prestar atención a los temas que afectan a su propia comunidad. Al final dependen de noticias de agencias para cubrir la presidencia de Obama.

Unos 50 millones de personas consultan a diario uno de los más de 3000 medios que cubren comunidades de inmigrantes, la mayoría de las veces en un idioma distinto al inglés.

La audiencia de medios para inmigrantes asciende a un cuarto de la población estadounidense. Casi 50 millones de personas consultan a diario uno de los más de 3.000 medios que sirven a estas comunidades, la mayoría de las veces en un idioma distinto al inglés.

«No han visto nuestras caras, no saben quiénes somos, pero simplemente porque no estemos ahí todos los días, no quiere decir que no cubramos la Casa Blanca», declara Lori Montenegro, corresponsal en Washington, D.C. para la cadena de televisión Telemundo. La cadena en español es uno de los pocos medios a los que el Presidente Obama ha concedido una entrevista.

Sin embargo, los medios minoritarios reconocen y aprecian que Obama les haya abierto las puertas. Conocen en todo momento el horario del presidente así como los temas en los que está trabajando. Algunos miembros de la oficina de comunicación conceden entrevistas, algo que no había ocurrido en anteriores administraciones.

“Hasta ahora la Casa Blanca ha estado mucho más abierta y accesible. Prestan atención a nuestras necesidades y son más sensibles a las limitaciones que tenemos los medios latinos o afroamericanos”, explica Lori Montenegro.

El trabajo de Luís Miranda, director para medios Hispanos en la oficina de prensa de la Casa Blanca, ha tenido un gran impacto, según algunos reporteros. Miranda realizaba la misma labor para el partido Demócrata, por lo que está familiarizado con los corresponsales en Washington, D.C., lo que necesitan, sus límites y hasta el horario en el que mejor pueden cubrir una rueda de prensa.

“Queremos ser accesibles para ellos y mantener un diálogo entre la comunidad hispana y la administración”, explica Miranda. “Queremos que los medios y la comunidad latina sepan lo que estamos haciendo, por qué y cómo les puede afectar a ellos en el caso del plan económico, de salud o ayudándoles a no perder sus casas”.

El papel de Luís Miranda en la oficina de prensa ha cambiado en comparación con sus predecesores. Ahora puede organizar entrevistas e incluso aparecer en cámara para televisiones latinas como Telemundo. En administraciones anteriores, la persona que trabajaba para los medios minoritarios sólo podía enviar notas de prensa o conceder entrevistas a periódicos, pero nunca para radio ni televisión. La Casa Blanca también ha celebrado varios encuentros entre medios hispanos y el jefe de gabinete Rahm Emanuel, la presidenta del comité para el Cambio Climático Carol Browner o la directora del Consejo de Política Doméstica Melody Barnes.

La prensa afroamericana también ha sido bienvenida por la Casa Blanca. Nada más celebrarse las elecciones, la revista Ebony obtuvo una entrevista con Obama —ayer fue uno de los medios afortunados—, mientras que el grupo Black Enterprise lo consiguió justo después de la investidura.

“Cuando este sistema funciona bien se convierte en una conversación que nos permite presentar las políticas del presidente a una mayor audiencia, así como escuchar la opinión de las comunidades sobre determinados problemas que les afectan”, explica Corey Ealons, director de comunicación para medios afroamericanos.

Pero a pesar de los esfuerzos realizados por la administración, miembros de los medios minoritarios todavía quieren más atención. Después de haber cubierto las presidencias de Clinton y Bush, Barnes dice que no recuerda ninguna rueda de prensa tan “programada” como las de Obama. El único momento que tiene para salirse del guión es cuando responde a una pregunta. Pero incluso entonces, explica Barnes, no parece que haya mucho espacio para sorpresas.

“Cuando siempre dejas que los mismos medios hagan la pregunta, y no invitas a nadie distinto, entonces no puedes tener una perspectiva diferente en lo que está pasando. La lista me parece una forma de hacerle sentir cómodo. Sabe cuál es la postura de cada reportero que invita a preguntar y del medio para el que trabajan, así que sabe quién es más o menos agresivo”, argumenta Lori Montenegro.

El problema no es sólo si estamos en las ruedas de prensa, sino que cuando estamos ahí queremos vernos representados. Cuando acudimos estamos listos para participar”, dice Denise Barnes, quien acudió a la primera conferencia de prensa de Obama. “Todos los medios de comunicación fueron elegidos antes de la conferencia. Le dieron una lista al presidente, no como otras veces que reciben preguntas de la sala, así que es diferente. ¿La forma de entrar en esa lista? No lo sé”.

Articulo para Soitu.es

Hillary cruza el muro, pero para Phoenix ya empieza a ser tarde

Wednesday, March 25th, 2009
Por CRISTINA F. PEREDA

Un hombre sale de su casa y, antes de llegar al coche, es atrapado por un grupo de personas que le introducen en una furgoneta. Después de ser trasladado a un lugar oculto, su familia recibe una llamada en la que los secuestradores exigen miles de dólares por el rescate. Si el dinero no llega, al día siguiente la amenaza viene atada al dedo del secuestrado.

El muro que separa México de Estados Unidos llega hasta el mar en California - mamastripping

La escena nos recuerda a México y las consecuencias del narcotráfico, pero, desde hace unos meses, incidentes como éste tienen su réplica en Estados Unidos. El New York Times califica el problema como el próximo conflicto internacional que probablemente tenga que resolver el presidente Obama.

Para evitarlo, el gobierno anunciaba el martes una inversión de 700 millones de dólares y 360 agentes federales más para ayudar a México en la lucha contra el narcotráfico. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha iniciado una visita de dos días al país vecino. Clinton continúa así la cadena de reuniones que culminará con la asistencia de Barack Obama a la Cumbre de las Américas en el mes de abril y que arrancó cuando Felipe Calderón se convirtió en el primer mandatario extranjero en entrevistarse con Obama tras ser elegido presidente.

Pero el problema es que EEUU ya tiene muy dentro de sus fronteras el conflicto. Los crímenes relacionados con el tráfico de drogas han convertido a Phoenix (Arizona) en “la capital de los secuestros”. Hasta el año pasado, esta ciudad era considerada como el santuario de la inmigración ilegal. Quienes cruzaban desde México —muchos después de viajar desde otros países latinoamericanos— empezaron a entrar por Arizona: los puntos fronterizos con el estado de California cuentan con mayor control policial y el desierto que se extiende por la frontera con Arizona les sirve de cómplice.

La “narcoviolencia” rozó las 6.000 muertes en 2008. Ahora las víctimas se empiezan a contar dentro del territorio estadounidense. Hasta 366 secuestros fueron denunciados a la policía de Phoenix, que es ya la segunda ciudad del mundo con más secuestros, por detrás sólo de México, D.F. Sin embargo, las autoridades sospechan que otros tantos delitos quedan sin denunciar porque los afectados son inmigrantes que han cruzado la frontera de forma ilegal o están implicados en tramas de narcotráfico.

La relevancia de Phoenix en la lucha contra el narcotráfico y la inmigración ilegal empujó a Obama a elegir a Janet Napolitano, antes gobernadora de Arizona, como secretaria de Seguridad Nacional. Napolitano está ahora encargada, entre otras cosas, de frenar el empuje del tráfico de drogas. Según el departamento de Justicia, más de la mitad de la marihuana incautada en la frontera con México es obtenida por la policía en los límites del estado de Arizona.

Algunas autoridades llevan tiempo lanzando la señal de alarma por la incidencia del narcotráfico en el territorio estadounidense. Ya desde la administración Bush, el Gobierno estuvo centrado en luchar contra la inmigración ilegal y el terrorismo islámico, sin prestar demasiada atención a la mudanza de narcos desde México. En los últimos meses de su mandato, Bush ordenó añadir hasta 360 kilómetros de muro en la frontera. Y ahora Obama se ha encontrado con el narcotráfico en su lado del muro.

El tráfico de drogas está ligado a redes que cobran a inmigrantes por ayudarles a cruzar la frontera de forma ilegal, tráfico de armas, secuestros, extorsiones y prostitución. La combinación del tráfico de drogas con la prostitución en la frontera, por ejemplo, constituye otra amenaza para Estados Unidos. A pesar de que México cuenta con una de las tasas más bajas de incidencia del sida en su población, la ciudad fronteriza de Tijuana multiplica las cifras por tres, con un caso por cada 125 habitantes. Cuando los afectados cruzan la frontera, el virus viaja con ellos.

La magnitud del problema ha llevado al Fiscal General de California, Jerry Brown, a declarar que “cuando el Gobierno sólo se centra en grupos islámicos extremistas, otro tipo de terroristas quedan sin ser vigilados”, advirtiendo que su Gobierno ha podido estar demasiado ocupado con Al-Qaeda como para resolver problemas internos. Problemas que ya han germinado en su lado del muro.

Articulo para Soitu.es

Estados Unidos no encuentra a todos sus hispanos

Thursday, February 12th, 2009
Por CRISTINA F. PEREDA

De los 308 millones de personas que se estima habrá en EEUU en el año 2010, la comunidad hispana representará el 15% de esta población. Este es el segundo grupo más grande después de los americanos nativos y no sólo ha conseguido que el español sea el segundo idioma más hablado del país, sino que en algunos estados está cerca de superar a los estadounidenses “blancos”.

milakent Joven manifestante por los inmigrantes de Seattle.

Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos ha perdido la pista a muchos de ellos desde que realizara el último censo en 2000. Se trata de uno de los grupos de más rápido crecimiento (se estima que superarán los 100 millones en 2050), pero también con más movilidad dentro del país. En los diez años que pasan entre un censo y otro puede haber cambiado la demografía de un estado. Y hay algo más: son una de las comunidades más reticentes a colaborar con las autoridades.

“Para los latinos el problema de la confianza es horroroso”, explicaba ayer en Washington William Ramos, director de la oficina local de NALEO, en un evento con oficiales del Censo. “Que llegue una persona y llame a tu puerta puede darte taquicardias. Tenemos que aliviar esos miedos asegurándonos de que participan en el proceso”.

La comunidad hispana sospecha casi siempre de una carta que llega con un sello del gobierno a su buzón. La primera intención —en caso de no tener la información adecuada— siempre es no contestarla. Pero el gobierno tiene preparadas a más de 100.000 personas para ir casa por casa a hacerles preguntas en persona.

Según Ramos, muchos de los hogares que visitarán los especialistas del gobierno cuentan con personas con diferentes estatus migratorios —pueden tener permiso de trabajo temporal pero no la nacionalidad, un miembro de la familia puede ser ilegal, mientras que otro ya tiene la nacionalidad y pasaporte…— “Cuando llega la carta y ven el formulario, pueden pensar: ‘¿A quién estoy poniendo en peligro?’ Tenemos que asegurarnos que saben que toda la información que envíen es confidencial”.

Una de las razones por las que Estados Unidos debe encontrar a todos y cada uno de los ciudadanos, especialmente en las comunidades de inmigrantes, es el reparto de fondos federales para ayudarles. Los datos de dónde están estas comunidades y su tamaño sirven para saber dónde enviar hasta 300.000 millones de dólares cada año que cubren gastos en casos de desastres naturales, emergencias, centros de salud, escuelas donde los niños necesitan refuerzos con el inglés, centros para mayores (que no hablan inglés) o simplemente para saber donde hacen falta traductores en las oficinas gubernamentales y hospitales.

Además la información del Censo sirve después para localizar a votantes, pero hay un problema. El Censo se realiza cada diez años, con dos procesos electorales de por medio. En el caso de los hispanos, hasta 50.000 de ellos cumplen la mayoría de edad cada año. Esto significa 200.000 votantes adicionales cada vez que hay elecciones que el Gobierno no tiene localizados.

Angelo Falcon, asesor del comité del Censo para la comunidad Hispana, explicó que algunas de las dificultades técnicas de censar a una población de más de 300 millones de personas pueden llevar a errores graves. En un estudio reciente sobre la prevalencia del virus del sida en la comunidad hispana, el programa informático no registró a los inmigrantes con origen puertorriqueño, con las tasas más altas de la comunidad latina. Como consecuencia, los resultados mostraron que había menos casos de sida de los existentes y se destinaron menos fondos a la lucha contra el virus en esta comunidad.

Para las organizaciones latinas de Estados Unidos, el censo no es sólo el instrumento para saber dónde están los ciudadanos o cuántos son. Cuando en el año 2000 se descubrió que la población latina había crecido hasta alcanzar los 13 millones, su impacto llegó más lejos de lo esperado. Las empresas quisieron saber dónde estaban para empezar a anunciarse en español o multiplicar la inversión en anuncios de productos que pudieran interesar a latinos. Por su parte, congresistas y legisladores tuvieron que empezar a escuchar las demandas de los nuevos electores.

Antes de encontrar a todos los miembros de minorías como la hispana en Estados Unidos, el gobierno tendrá que invertir en la traducción de los formularios, contratación de personal bilingüe y compra de anuncios en medios de comunicación minoritarios para convencer a todos de que deben participar en el censo. En total, el gobierno tendrá que censar a ciudadanos que utilizan hasta 59 idiomas diferentes del inglés.

Articulo para soitu.es

Como un bonsai

Wednesday, February 4th, 2009

Después del comentario de Luis en el post anterior, he pensado todo el día en la idea del bonsai, y creo que tiene toda la razón. No hay forma de echar raíces en un suelo extraño. Nunca tiene suficiente agua, la luz del sol no es la misma, el aire no te sienta igual :)

Lo que más me ha gustado es la frase “Pueden sacar a la persona de su tierra, pero su tierra nunca se saca de la persona.” No creo que sea un cliché. Creo que es una verdad bien grande, que no hay más que salir del país de orígen para empezar a ver tu ciudad, tu casa, de otra forma. Como no lo habías hecho antes.

Es diferente porque empiezas a ver tu ciudad y tu casa dentro de ti. No es que vayas a los lugares y dejes de reconocerlos. Lo que reconoces es la huella que todos esos lugares, las caras, las voces, los colores en las fachadas de las casas, han dejado en ti.

Photo by CFPereda </br>Casa de Campo, Madrid

Photo by CFPereda Casa de Campo, Madrid

La huella más grande es la de la gente, la cultura. Esas ideas que extrañamente se han colado en tu cabeza y ya nadie te podrá arrancar. Nadie te va a quitar nunca que te sientas en la mesa para comer, que no tiene sentido tomar ni un bocadillo delante del ordenador, que cuando sales el viernes de la oficina no retomas el trabajo hasta el lunes por la mañana, el descanso del café a las 11, el almuerzo y la merienda, quedar con un amigo a charlar mientras tomas un café, unas cañas (y no a quizás charlar, tomar un café y trabajar cada uno en su portátil), que conducir y usar el móvil es demasiadas cosas que hacer a la vez (te resulta imposible conducir, hablar por el móvil y encargar la comida a la vez), no entiendes que haga falta abrir los gimnasios a las cinco de la mañana ni que el intermedio de la comida se utilice para machacarte cogiendo pesas (después de comer delante del ordenador), no necesitas eventos especiales para conocer a tus compañeros de trabajo y puedes mantener conversaciones en las que cuando preguntas “qué tal estás?” no forma parte del saludo.

Y esa huella te confunde, porque no puedes deshacerte de ella ni de la duda de si estás idolatrando el lugar de donde vienes, si hablas demasiado sobre cómo son las cosas en tu país o si el resto de habitantes de la tierra están equivocados porque no comen con aceite de oliva. Estoy exagerando las cosas a propósito, pero es verdad que te entran estas dudas…

Después vuelves a casa y te sientes completamente “en casa”, vuelves a ser completamente español porque ya no tomas el café por la calle ni haces tres cosas a la vez. Se te caen las nuevas costumbres de las manos en cuanto pruebas el agua de Madrid :)

Entonces te preguntas, ¿quién demonios me convenció a mí de que tiene sentido comer delante del ordenador, tomar el café mientras camino y ocuparme de tres cosas a la vez?

Pues eso, que año y medio después, sigo pensando. Pero ahora como un bonsai.