Archive for the ‘Periodismo’ Category

El final de internet tal y como lo conocemos

Tuesday, January 12th, 2010

A partir de la reflexión de Dan Gillmor en su blog Mediactive.

El fin de internet” es el título del libro de Jonathan Zittrain que ha inspirado a Gillmor, experto en medios digitales y periodismo ciudadano, a explicarnos por qué internet está cambiando.  Todo está relacionado con los últimos eventos tecnológicos: Nexus One, el teléfono de Google, su ordenador con sistema operativo propio, el Kindle de Amazon o el esperado tablet que llegará en unas semanas de la mano de Apple.

Ilustración del New York Times

Ilustración del New York Times que valió una lluvia de críticas por hacerle un favor a Apple

El primer aviso fue la retirada del título 1984 de Orwell de la biblioteca de Amazon y la potestad de ésta empresa para borrarlo de los dispositivos de los clientes que ya habían pagado por este libro. El segundo es la pelea que mantienen en la sombra los desarrolladores de aplicaciones para iPhone contra Apple. La principal acusación es la censura de Apple de determinadas aplicaciones, muchas veces sin explicar a sus autores por qué no pueden vender el programa que ya han creado. El silencio alrededor de todo esto es tal que un artículo del New York Times sobre las maravillas del mercado de aplicaciones de Apple (Gráfico de GigaOm) se ganó una oleada de mensajes en foros y redes sociales por haber obviado lo imprescindible, que Apple no es una compañía perfecta.

Para Gillmor, estos hechos nos alertan del camino que puede tomar la red. No será cuestión de censuras impuestas por los gobiernos ni el precio de la conexión. Tampoco será el control en manos de las empresas que nos garantizan el acceso, gracias a la recopilación de datos que les proporcionamos como clientes. La barrera la impone el dispositivo que utilizamos para acceder a la red. Amazon puede borrar tus archivos, Apple decide qué programas puedes instalar en su teléfono, LG decide que sólo en sus televisores podrás hacer llamadas por video conferencia con Skype…

¿Qué es lo que tenemos? Pregunta Gillmor. Puede que pronto dejemos de ser dueños de internet. Seremos dueños de un teléfono u ordenador que nos deje acceder a la red, pero si el fabricante quiere condicionar cómo lo hacemos, será el dueño de nuestra navegación desde el momento de nuestra compra.

El iPhone ya sólo nos deja navegar a través de Safari, recuerda Gillmor.

“No se trata sólo de tu derecho a leer y utilizar los medios de comunicación como quieras. También es el modo en que podrás publicar tus creaciones en un futuro”, escribe Gillmor. “Si crees en la libertad de expresión, deberías estar preocupado por las tendencias que vemos llegar”.

En Estados Unidos, las compañías proveedoras del acceso a internet empiezan a mostrarse cómplices con esta situación. Hace unas semanas hablábamos del impacto que puede tener en la neutralidad de la red la compra de la cadena NBC por parte de Comcast. Obama sorprendió con su apoyo a una ley que garantizará dicha neutralidad, pero la batalla entre lobbies y congresistas es una de muchas que se libran en silencio, lejos de la atención de los medios. Sólo despertarán cuando llegue el resultado. Mientras, seguimos dedicando minutos y párrafos a la llegada de nuevos juguetes, cómplices de los rumores lanzados por las mismas empresas y sin ganas de explicar el cambio.

Nos obsesionamos con Google, y puede que la amenaza venga por otro sitio.

USAToday, National Geographic y la BBC estrenan portada

Monday, January 11th, 2010

Tres grandes medios estrenan 2010 con nuevo diseño en su edición digital: la BBC británica, el diario estadounidense USAToday y la revista National Geographic. Los tres anunciaron cambios el año pasado para acomodar sus páginas a la colaboración con redes sociales, la experiencia del usuario y los cambios en la tecnología. Y cada uno de ellos ha decidido hacerlo a su manera.

National Geographic apuesta por la fotografía a gran tamaño

Somos muchos los que asociamos inmediatamente ”National Geographic” con la fotografía. Quizás una de sus apuestas más grandes en el nuevo diseño sea las imágenes a gran tamaño en su portada. Como explicaba su editor David Griffin en un reportaje para soitu.es, no quieren dejar pasar la oportunidad de aprovechar las mejoras en la calidad de las pantallas para disfrutar de las fotos. La otra baza es cómo extender el contenido de unas páginas que ya antes del cambio de diseño recibían el 14 por ciento de las visitas desde redes sociales.

Las páginas de NG están repletas de invitaciones a compartir el contenido. Es tal la costumbre de los lectores que los editores se han podido permitir el lujo de no colocar iconos de Facebook o Twitter junto a la palabra “compartir”. Se quedan en un botón secundario porque los elegidos son los agregadores Stumple Upon, Buzz Up y Digg. Con éste último, NG tiene un acuerdo para una mejor identificación de sus links dentro de las páginas del agregador.

Aunque parezca imposible, NG llegó a 2009 sin que los lectores pudieran comentar fotografías ni vídeos ni artículos. El nuevo diseño trae esta posibilidad: todo el material se puede comentar, compartir y valorar.

Un último atrevimiento. Mientras que otros grandes medios han abandonado la navegación horizontal en la cabecera, NG apuesta por ella como una ventana -literalmente, gracias a las fotografías- al resto de secciones.

Cabecera BBC.co.uk

La otra publicación que más se ha centrado en la experiencia del lector es la BBC. Su apuesta es la personalización, permitiendo que creemos nuestra propia portada con las secciones que nos interesan y en la posición que queramos. Cada una de ellas se convierte en una caja que podemos arrastrar por la pantalla.

A pesar de que también podemos “colorear” la portada a nuestro gusto, puede que todas estas concesiones se queden en nada cuando pinchamos en una noticia. La página viaja hasta su versión antigua y desaparecen todos los esfuerzos de cambio. La BBC nombró este otoño a su primer editor para redes sociales, pero no queda más que el rastro convencional de las redes en el contenido de la BBC.

Sí, la BBC. Han retirado los apellidos a bbc.co.uk que hacían parecer a la edición digital una hermana de la TV y Radio públicas del Reino Unido. Se une así a otros grandes medios que hace tiempo igualaron el nombre en la cabecera de su diario, televisión o radio con la de su edición en internet.

Todas las secciones de USAToday en la portada

Pero si alguien sabe en Estados Unidos sobre lo que más gusta a los usuarios, esos son los profesionales de USAToday. Trabajan a la sombra del trabajo del New York Times, pero las infografías y diseños de este diario, tanto en internet como en papel, son la vanguardia en este país. De hecho, el nuevo diseño de su edición digital es una pista hacia dónde pueden ir los medios en los próximos meses.

USAToday se olvida de la portada con artículos jerarquizados según su relevancia. Como en la anterior versión (PDF), la fotografía y el vídeo ocupan la parte superior de la cabecera, sólo por debajo de las cuatro noticias más importantes y un hilo con la última hora. Inmediatamente después está la apuesta de USAToday por mostrar lo último en publicarse en todas las secciones del diario.

¿Qué significa esta decisión? Que USAToday no quiere decir al lector qué es lo más importante ni lo que debe interesarle. El equipo de uno de los diarios más leídos en EEUU parece consciente de dos cosas: que los lectores no siempre llegan a la información desde la portada y que cuando llegan, ya saben lo que buscan. Por eso deciden mostrar cuanto más mejor en la primera pantalla que ve el lector. A partir de ahí, la navegación seguirá en función de los intereses del usuario, bien por secciones o por temas, como facilitan las etiquetas incluidas al final de cada sección.

Y sin olvidarse de las redes sociales. El lector puede recomendar contenido a Facebook o Twitter desde la portada.

Si la noticia de Tiger Woods la contáramos las mujeres

Monday, December 14th, 2009

Recuerdo conversaciones en Soitu, ante el lanzamiento de Utoi, sobre la necesidad o no de crear un hilo de conversación en el que sólo escribieran mujeres. Éramos mayoría en la redacción y había suficientes firmas para mantener el tema activo con reacciones de todo tipo ante la actualidad. No se trataba de hablar de “cosas de mujeres” ni pintar las noticias de rosa, simplemente queríamos registrar una voz como otra cualquiera. Entre las dudas, una pregunta importante. ¿De verdad hace falta separar una voz para las mujeres? En Soitu nadie presumió de esa mayoría femenina y quizás la fórmula era seguir así, anclados en la modestia.

Cartel para baños

Cartel para baños - niallkennedy en Flickr

Slate lanzó hace seis meses su blog Factor XX como una publicación independiente. Seis meses que ha tardado en reincorporarlo al dominio slate.com como una sección más. Blogher, la comunidad de blogs liderada por Lisa Stone, es la cuarta más grande de Estados Unidos.

Las mujeres no necesitamos una plataforma como Blogher, la sección de Slate ni el hilo de conversación en Utoi que no fue. Podemos decir lo que pensamos y como lo pensamos. Pero digámoslo más veces para que nadie diga nada por nosotras. Llevo dos semanas negándome a escribir sobre el ídolo caído del golf pero…

¿A nadie más le chirría leer que “Tiger Woods no limitaba sus hazañas al césped de los mejores campos del mundo”? Casi he perdido la esperanza de que alguna locutora se niegue a enseñar las tetas para contarme las noticias, pero alguna editora debería negarse a sacar textos que poco a poco nos condenan al pensamiento rancio que todavía hace de las mujeres un trofeo. Que dé sentido a colgar a una tía en bolas en la última página del diario deportivo.

¿Para quién? ¿Para el lector o el periodista?

Un verano de prácticas en una radio de Madrid, pasé por la sección de deportes. Me encontré a cuatro reporteros embobados con la última rubia que una cadena de televisión había plantado en la banda para decirnos que el árbitro añadirá dos minutos de tiempo extra. No le diría a la rubia que rechazase el puesto, como Vanesa Saez no dejó de ser la chica del tiempo a pesar de los chistes gastados de “Los Manolos”. Le diría al jefe de la rubia que sus empleados no están ahí para vacilar a nadie en directo. Pero quizás esté ocupado contando las incorregibles patadas al lenguaje disfrazadas de metáforas.

Años después, resulta que Woods es tan humano como el que se distrajo con la rubia que canta los cambios. Para comprenderlo, Carlos Arribas reclama (en su pieza de El País de ayer) que “en alguna obra perdida de Freud habrá un estudio sobre el carácter fálico del palo de golf, sobre la fácil analogía sexual del deporte que consiste en embocar una bola en un agujerito. Si no lo hay, debería haberlo”.

Un artículo después, John Carlin le aconseja a Woods, que no hubiera elegido ese papel de chico perfecto, que hubiera mantenido su integridad como lo hizo Ronaldinho, que así “se hubiera evitado la colosal vergüenza que sufre hoy”. ¿Vergüenza de qué? ¿De ser humano? ¿De haberse equivocado?

O vergüenza de no habernos hecho entender que el ídolo lo creamos nosotros, y no él.

No nos avergonzamos por encumbrar figuras que derrumbamos al instante en que nos damos cuenta que son tan frágiles como nosotros. Consumimos con el mismo hambre los triunfos y las derrotas. Y a cada paso, olvidamos el anterior. Catapultamos a Woods mientras quemábamos las polémicas de Kobe Bryant. Contamos que Nadal se hunde tras la lesión mientras citamos a Murray envidiando dichoso bajón. Reíamos las fiestas de Ronaldinho para después hundirle arrastrado por un michelín que ya quisiera el cincuentón medio español. Olvidamos que quizás eso de que le gustaba más un balón que las mujeres no era tan verdad.

El deporte, como la vida, está lleno de mentiras. Y para cínicos, nosotros. Estados Unidos, esa sociedad puritana que condena las expresiones de afecto en público y el deseo sexual con la misma intensidad con la que produce películas pornográficas, devora historias de infidelidades. Es más fácil hundir a Woods por adúltero que por dopaje. Seamos honestos. Clinton engañó como lo hizo Edwards o el menos conocido gobernador de Carolina del Sur. Todos los periodistas preguntaron antes o después por qué sus mujeres estaban a su lado en el momento de admitir la infidelidad públicamente. Muchas periodistas preguntaron a la engañada ojerosa, ¿por qué no le dejaste?

Si la mujer se queda, porque se queda. Y si se va, porque se va. Nunca contamos que si triunfa una mujer independientemente de su marido ya no escuchamos que “detrás de una buena mujer hay un gran hombre”, saltan las sospechas del “qué habrá hecho para llegar ahí” y, como se le ocurra reivindicar su fuerza y nombre, entonces no es lo suficientemente dulce (recuerden que la única vez que han visto llorar a Hillary Clinton fue antes de las primarias de New Hampshire, y las ganó). Por no hablar de los ejemplos, que nos sobran, con especulaciones sobre si una profesional, empresaria o política de prestigio es lesbiana porque “no se le conoce pareja”. ¿De verdad? Pensé que no estábamos para especulaciones.

Pero salto de periódico y leo que “los hombres públicos deben y pueden hacer lo que quieran” -hasta aquí estamos de acuerdo-, “incluso equivocarse, ejercer de cabrones o chulear a sus parejas”. Vale. Ser capullos lo hemos sido todos y todas. En un digital resulta que las amantes de Woods son leonas (no podían quedarse en tigresas) y la mujer, “engañada, furiosa y atacada de los nervios” llamó a una de ellas “como una leona que protege a su tigre (…) ha sacado las garras y ha llamado a la supuesta amante de su marido”.

¿En qué quedamos, mujeres leonas o a las que se puede chulear?

Yo sólo me pregunto si esto lo escribiría igual una mujer. Si no nos faltan voces, y firmas, para compensar esto un poco. En España el 80 por ciento de los periodistas son mujeres. La cifra da para equilibrar el mensaje más de lo que está. Pero aquí seguimos.


A mi madre, que estaba de cumpleaños.

En España, la música vs. Internet. En EEUU, se alían con YouTube

Thursday, December 10th, 2009

Después de varios años criticando a Google y You Tube por obtener beneficios, en forma de publicidad, gracias a los vídeos colgados en su plataforma, la industria musical parece haber cedido. No han regalado sus derechos, pero han abandonado esa idea de que hay que exigir a YouTube que retire vídeos no autorizados. Por su parte, Google lleva tiempo trabajando en acuerdos con la industria musical y cadenas de televisión que permitan a éstos explotar su contenido bajo el soporte técnico del gigante de internet.


This is it, de Michael Jackson, en la plataforma Vevo.com

Vevo llegó el martes por la noche con una fiesta a lo grande. El presidente de Google compartió escenario con Bono de U2 en unos estudios de Nueva York plagados de estrellas. No criticaron a internet como en años pasados. Dieron la bienvenida a una oportunidad de ayuda para la industria. Aunque los resultados estén por ver.

Hay quien piensa que Vevo es el sitio de internet que menos necesitamos. Porque la mayoría de su contenido está en You Tube. Porque quieren que sea “la nueva MTV” y, si no ves los vídeos ni escuchas la música de la MTV ahora mismo, tampoco encontrarás a tus músicos preferidos en Vevo. Además de los problemas lógicos del día del lanzamiento, a Vevo le falta contenido.

Pero su valor, de momento, reside en la plataforma, en que supone un gran cambio para la industria musical, que podrá explotar la publicidad en esas páginas -también hay anuncios antes de los vídeos- como no podía explotar la de You Tube. La calidad de la imagen y del audio es mucho mejor. Hay links a Amazon y iTunes. Y algo más que You Tube no tiene aún: la posibilidad de crear listas de reproducción y guardarlas como ya hacemos en servicios como Spotify, Pandora, Last.fm o Grooveshark.

Portada de Vevo.com

Portada de Vevo.com

El acuerdo lo han firmado ya Universal Music Group (UMG), Sony Music Entertainment (SME) y la compañía Abu Dhabi Media. Pronto podrán unirse sellos independientes, precisamente el contenido que más falta en Vevo, e incluso empezar a compartir contenido para el público al que menos interesa Lady Gaga. Y ahora que You Tube ha empezado a retransmitir conciertos en directo, Vevo puede ser una plataforma todavía mejor para hacerlo.

Vevo es a la industria musical lo que Hulu ha supuesto para la televisión en internet en Estados Unidos. Ya no hay enemigos sino otra forma de compartir y difundir el contenido. Parece que la prensa va a ser el último soporte en admitir este cambio.

La enciclopedia viva de Google, al servicio de los medios

Wednesday, December 9th, 2009

Living Stories el nuevo lanzamiento de Google confirma que hay otras maneras de acceder, y leer, la información en internet.  El New York Times y el Washington Post ya lo han reconocido.

Living Stories va más allá de Google News, el buscador de noticias. Es una enciclopedia viva. Y actualizada en tiempo real. Es mejor buscador que el que tienen los propios medios. Visualmente, los resultados también cobran mejor apariencia que la lista de links que ofrecen las ediciones digitales de los diarios.  El New York Times y el Washington Post reconocen con su participación que buscar noticias por tema y no por cabecera también funciona.

Living Stories muestra apenas ocho temas en este momento que se van actualizando conforme el New York Times o el Washington Post publican una noticia nueva y relacionada con ellos. El usuario puede navegar por todo el contenido sin abandonar la misma página ni retroceder o avanzar. Además, se puede buscar información en forma de texto, imágenes, audio, gráficos… y ordenar de más a menos reciente y viceversa.


Vídeo de navegación sobre Living Stories de Google. (Mejor calidad a pantalla completa).

Para una persona que quiera saber todo lo relacionado con un tema en concreto, incluida la última hora, los buscadores de los medios de comunicación resultan demasiado complejos y poco eficientes en comparación con lo que ahora nos ofrece Google. Es una forma mucho menos estática de leer las noticias, favorece que pinchemos en más links que cuando el artículo está alojado en un medio y agrega automáticamente contenido relacionado con el texto, imagen o vídeo que estamos viendo

El pasado mes de junio hablábamos en soitu.es sobre cómo la cabecera de los diarios ya no es la clave: no accedemos al contenido como parte de un paquete sino desde buscadores, recomendaciones y agregadores. Por aquel entonces sabíamos que Google había entablado conversaciones con los diarios New York Times y Washington Post para encontrar un modelo que ayudara a navegar y encontrar más fácilmente su contenido. Living Stories es el resultado de aquellas reuniones.

Tanto el New York Times como el Washington Post reconocieron el martes, día del lanzamiento, que el proyecto puede “revolucionar el modo en que leemos las noticias“. Pero los lectores lo han revolucionado antes que los medios. La audiencia les ha demostrado que ya no acceden al periódico por su reputación sino por el interés del lector en un determinado tema. Living Stories es una reacción a esta tendencia. En declaraciones al Washington Post, Josh Coen, uno de los directores de negocio de Google News, contaba que los medios “no se han aprovechado de las ventajas que ofrece internet para contar las noticias de otra forma”.

Una de ellas puede ser alojar Living Stories dentro de las ediciones digitales de los medios. También servirá para actualizar noticias y agregar contenido relacionado dentro de una misma página gracias a las características del proyecto.

Queda por saber si Living Stories llevará publicidad de Google o si, en cambio, será alojado dentro de las páginas del New York Times y el Washington Post y serán los medios los que exploten el 100% de los anuncios. De momento Google tiende la mano con el proyecto al resto de publicaciones que quieran unirse. Living Stories acompaña otras “ayudas” de Google como la opción para que los lectores paguen después de varias visitas a un medio, lanzada por Google hace dos semanas; y la navegación por autores en Google News, que favorece la distribución del contenido. Puede que al final no sea tal amenaza para ellos.

De por qué Comcast pone en peligro la neutralidad de la red en EEUU

Friday, December 4th, 2009

“Buenos días, nos han vendido”. Así arrancó la mañana la presentadora de la NBC.

General Electric acababa de vender su control sobre una de las mayores cadenas estadounidenses y Comcast obtenía vía libre para controlar cómo consumen información y entretenimiento los americanos.

Logo de Avatar en Flickr

Logo de Avatar en Flickr

Comcast es el más grande de los cuatro proveedores de televisión por cable del país. También da acceso al teléfono y a internet. Así es como acumula información de lo que hacen sus clientes en la red, los canales de televisión que más ven o los minutos que gastan al teléfono y a dónde llaman. El potencial de esta información para la publicidad es interminable.

A cambio de casi 14 mil millones de dólares, Comcast ha comprado el 51 por ciento del control sobre NBC – Universal, el grupo de comunicación en posesión de la cuarta red de noticias, la NBC, y otras cadenas locales minoritarias, entre las que también está el canal en español Telemundo. De rebote Comcast obtiene control también -compartido con Disney, News Corp. y Providence Equity Partners- sobre Hulu, una de las plataformas de vídeo online que más daño está haciendo a las televisiones.

Como distribuidor, Comcast promete hacer que todos estos contenidos lleguen antes a todas las plataformas, por lo que acaba de dar un gran salto hacia ese día en que la audiencia pueda disfrutar de todo el contenido de estas cadenas, donde quiera (en el ordenador, la televisión o el teléfono) y cuando quiera. Si será de pago o no, también lo decidirá Comcast.

La compra de la NBC por parte de uno de los suministradores del acceso a Internet ha recibido todo tipo de calificativos. Desde un nuevo orden de los medios americanos hasta el mayor conglomerado de la historia. O el nuevo panorama mediático. O el problema del siglo XXI, mucho más grave que la relación de amor-odio entre los medios y Google.

Convertido en proveedor de conexiones a internet y dueño de varias cadenas de televisión y sus ediciones digitales, Comcast puede manipular la velocidad con la que permite acceder a sus páginas y a las de la competencia. Controla la producción del contenido y su distribución. Es la peor pesadilla de los defensores de la neutralidad en la red hecha realidad. Hasta la firma de este acuerdo, ningún proveedor de internet era dueño de un medio. Ahora no hay razón para no sospechar que Comcast da mayor ancho de banda a los vídeos de la NBC mientras que los de la CNN tardan un minuto en cargarse, por ejemplo.

Esto es algo que ya ocurre en Estados Unidos. Miles de pequeños medios de todo el país han solicitado recursos del plan de estímulo económico de Obama para comprar ancho de banda. En un país donde la penetración de internet llega al 75 por ciento (datos de Nielsen), los pequeños medios quieren comprar espacio y velocidad. Los proveedores como Comcast han decidido que su contenido interesa, pero menos.

El presidente de Comcast defendió ayer que respetará la independencia de aquellos que trabajan por crear el contenido que su empresa distribuye. Aunque dejó la puerta abierta con un “ya veremos lo que depara el futuro”. El acuerdo tiene que esperar un año de exámenes por parte de organismos regulatorios y puede sufrir algún recorte. De momento, quedan muchas preguntas por resolver. Ahora que uno de los proveedores tienen posesión de una cadena de televisión, ¿cuánto deben pagar los otros proveedores por dar acceso a ese canal? ¿Hay algún método de control para demostrar que Comcast está dando preferencia al tráfico de usuarios hacia sus páginas en internet?

Los encargados de responder a todo esto y de pararle los pies a Comcast, si así lo consideran necesario, están en el Congreso. El acuerdo pone en peligro la neutralidad de la red en Estados Unidos. Obama ha mostrado su compromiso para protegerla, pero el papel principal es del congreso, con demasiados intereses de por medio como para meter la tijera en el poder que Comcast acaba de acumular. Como ya avisa el experto Dan Gillmor, los legisladores tienen en los anuncios de televisión su principal arma durante las campañas electorales. Pocos pondrán la mano en el fuego a que un congresista se vaya a jugar la reelección luchando contra el poder de un canal de televisión y su proveedor.

La organización Free The Media lleva meses advirtiendo de las consecuencias que puede tener esta operación de salir adelante. Ayer la Federación de Consumidores Americanos se unió a los activistas por la neutralidad de la red calificando la venta de NBC a Comcast como “una gran amenaza a la competencia audiovisual que puede dañar seriamente el interés público”.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

Wednesday, December 2nd, 2009

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia. 

El diario Seattle Times se atreve con Google Wave

Tuesday, December 1st, 2009
Anuncio de la conversación en Google Wave en la portada del Seattle Times

Anuncio de la conversación en Google Wave en la portada del Seattle Times

Desde que apareció la edición en pruebas de Google Wave hemos visto numerosas guías con los posibles usos de este servicio. Hay quien ha preparado recomendaciones sobre todo lo que no funciona en Google Wave pero deberíamos aprender. Los más atrevidos se lanzaron, el día de su estreno, a especular como Wave cambiaría no sólo el correo electrónico, sino el periodismo. Nos gusta tanto adivinar el cambio.

Ayer lunes el diario Seattle Times se lanzó con una noticia en constante evolución y actualización. Abrió una conversación pública en Google Wave para compartir y recabar datos con los lectores. Aparte de si resultó efectivo o no, debemos dar las gracias por las pistas que han dejado al resto de medios de comunicación que se atrevan a hacer lo mismo.

El pasado viernes un hombre entró en una cafetería en Seattle y asesinó a cuatro policías. El sospechoso logró huir y convirtió el fin de semana en una persecución por la ciudad que ha terminado con varios familiares detenidos, acusados de ayudarle a esconderse, y la muerte del sospechoso. Un policía le ha disparado esta madrugada mientras investigaba el robo de un coche.

Los periodistas del Seattle Times recabaron información durante todo el día y la fueron publicando en varias cuentas de Twitter y en la portada de seattletimes.com. Colgaron en Twitter y en la portada el mensaje anunciando que acababan de iniciar una conversación pública en Google Wave para cualquier lector que quisiera aportar datos relevantes. Ayer por la noche había casi 500 personas siguiendo la conversación.

[A continuación he incluído la "Wave" para compartir la conversación. Sólo podrán verla si tienen cuenta en Google Wave, al final del post verán también una imagen de la misma. Si quieren invitaciones a Google Wave, avísenme por email.]







El experimento no ha sido perfecto. El caos de una situación como la persecución de un sospechoso durante todo un fin de semana se ha unido al desconocimiento que tenemos todos sobre cómo utilizar Wave. 24 horas después de iniciar la conversación, los reporteros del Seattle Times han publicado links a guías de uso para evitar mensajes que interfieran con su labor. Muchos usuarios han iniciado conversaciones paralelas en las que las dudas sobre la utilidad de Wave se mezclan con links a la cuenta de Twitter del sospechoso. Aún así, el Seattle Times ha conseguido elaborar un mensaje, actualizado en directo, en el que quedan recopiladas conversaciones de la policía, datos confirmados sobre el coche del sospechoso, mapas a la zona de Seattle donde tuvo lugar el tiroteo y después la persecución o el aviso de que un colegio en la zona estaba cerrado hasta próximo aviso.

Extracto de la conversación de reporteros del Seattle Times con usuarios de Google Wave

Extracto de la conversación de reporteros del Seattle Times con usuarios de Google Wave

Como se ve en la imagen de la izquierda, los reporteros marcaron en amarillo los datos que faltaban por confirmar. Los párrafos tachados son datos confirmados como falsos.

Los editores de Seattle Times, conscientes de que estaban experimentando -aunque la conversación esté marcada como “pública”, Google Wave sigue en modo de pruebas y sólo aquellos lectores que tuvieran una cuenta pudieron participar-, publicaron los datos también en la cuenta de la redacción en Twitter y en diversas páginas de su web. Los mismos mapas que aparecían en la Wave, estaban también en seattletimes.com, en una demostración de cómo mantener una página actualizada al minuto con vídeos, fotografías y mapas y en colaboración con los lectores.

Muchas veces hemos hablado de la labor de “moderación” de los periodistas. El salto del Seattle Times ayer es una muestra de cómo parte de la redacción estaba en la calle recabando y confirmando datos, mientras que otros reporteros navegaron la red para filtrar mensajes de lectores que intentaban aportar algo nuevo. Por supuesto sobra el peligro de que un usuario escriba información falsa intencionadamente. El mismo riesgo que si llaman a la redacción o a la policía. Moderar es difícil, pero también es informar. La conversación en Google Wave es una forma alternativa, y mejorable, de recopilar datos relevantes en un mismo link.

El Seattle Times no ha sido el único. Las últimas semanas algunos medios de comunicación han compartido conversaciones, o “Waves”, con sus lectores. Un diario local de Chicago mantiene una conversación diaria con los lectores, totalmente abierta y pública, en la que van relatando los eventos del día. Pero el Seattle Times ha sido el primero en utilizar esta herramienta para elaborar una noticia que estaba “viva”. En tiempo real.

Los periodistas estamos tan perdidos como cualquier otro usuario que se registra en Google Wave e inmediatamente se pregunta “¿Y ahora qué?”. Lo mismo dijimos al entrar en Twitter por primera vez. Y tardamos poco tiempo en convencernos del potencial que tiene para el periodismo.

Conversación en Google Wave entre Seattle Times y lectores

Conversación en Google Wave entre Seattle Times y lectores

No nos volvamos locos con Twitter (y con los medios tradicionales tampoco)

Saturday, November 28th, 2009

Otra tarde sin exclusiva para los medios.

Me enteré del accidente de Tiger Woods a través de una alerta por email. Era del servicio de noticias BNO News, también conocido por su cuenta en Twitter BreakingNews (casi millón y medio de seguidores). Mi primer instinto fue abrir Twitter, porque el email de BNO no tenía un link a ninguna noticia. Los primeros mensajes que encontré eran en inglés y reenviaban el original de BNO News así que lo compartí con un link al diario Orlando Sentinel, que sí contaba con información muy básica sobre el accidente. [El texto ha ido evolucionando con la información]

En apenas 15 minutos, algunos usuarios de Twitter empezaron a compartir información sobre el alta de Woods, la gravedad de sus heridas o incluso si el accidente había sido provocado por paparazzis.

Una hora después, Techcrunch tenía un artículo listo sobre “Por qué internet (y Twitter) gana” en ocasiones como ésta.

Mensajes de BNO News con nueva información sobre el accidente de Woods

Mensajes de BNO News con nueva información sobre el accidente de Woods

“Mientras veo cómo se desarrolla esta historia frente a mis ojos en internet”, escribía MG Siegler, “me demuestra que éste tipo de noticias es exactamente por lo que la red está destruyendo periódicos y debería, eventualmente, terminar hasta con la televisión y las principales fuentes de información para la mayoría de la gente”.

Mensajes de BNO News con nueva información sobre el accidente de Woods

Son precisamente estas afirmaciones las que menos justicia hacen a las cualidades de las redes sociales y la información en tiempo real. Los argumentos han cambiado con el tiempo, pero los medios de comunicación estaban en crisis antes de la crisis. Y antes de que llegara Twitter. El hecho de que unos cuantos nos enteráramos por internet del accidente de Woods antes que por televisión no arruina el valor que la ésta tiene para la población desconectada a internet.

No hay duda que la rapidez de un servicio como Twitter, de la que ya hemos presumido todo lo que no han presumido sus propios creadores, venció a la CNN -que cuando algunos usuarios ya compartían links sobre el alta de Woods todavía contaba con apenas una línea de información sobre el accidente- y otras cadenas de información. La alianza de MSNBC con el servicio de actualizaciones de BNO News nos dice que no estamos hablando de un servicio cualquiera.

Pero por todo lo que hemos elogiado a Twitter por su rapidez, tendríamos que reconocer que seguimos yendo a medios de comunicación para tener datos confirmados. Incluso puede que encendamos la televisión a ver mientras usamos Twitter para actualizar lo que sabemos. ¿Por qué no reconocemos esto? Twitter nos sirve para regresar a los medios. Todos buscamos el link al primer medio que nos aportase un dato nuevo, que confirmara que la mujer de Woods le rescató del coche con un palo de golf o cómo puedes chocarte contra la boca de incendios y un árbol en tu jardín (mapa) y quedarte inconsciente. A las 2 de la mañana.

Alguien debería escribir por qué hasta los usuarios de Twitter expertos en tecnología acabaron hablando de esto. Pero eso es otra historia.

Una de las críticas más conocidas en contra de Twitter es que “cualquiera” puede difundir información no confirmada, una labor que los periodistas realizan con humildad, a veces, y con exagerado orgullo, muchas otras. Si a los medios les preocupa ser los primeros en contar una noticia, se me ocurre que escriban, en 140 caracteres, que acaban de enterarse de que el famoso de turno ha tenido un accidente y trabajan para confirmarlo (les sobrarían 70 caracteres). Un mensaje así me invita a volver a leer su cuenta en un rato y pinchar en el link que pongan diciéndome que Woods iba al volante.

Pero algo me dice que ésta no es la preocupación principal. Se nos acabaron las ganas de hacer las cosas bien, creo.

Mientras sigo encontrando información nueva, con links a fuentes contrastadas gracias a algún periodista que hizo su trabajo, en Twitter, donde “cualquiera puede contar cualquier cosa”, descubro que a alguien más se le terminó la ilusión por convencer a los lectores de que regresen al kiosko.

¿Cómo le pediremos al lector que vuelva mañana, si hoy le hemos mostrado “la mirada del asesino” que 24 horas después no lo es? La palabra “presunto” no falta en esa portada por cuestiones de maquetación. Y la culpa tampoco la tiene internet.

P.D.: De la portada del diario ABC del 28 de Noviembre también me enteré en Twitter.

Periodismo y Antropología

Friday, November 27th, 2009

Salí rebotada con mi título de Licenciada en Periodismo porque me faltaban dos cosas, una era la experiencia práctica para sentir que te habías licenciado en algo. La otra, el bagaje cultural que me hiciera pensar que puedo abordar la información comprendiéndola con cierta autoridad primero. Dejé atrás tipómetros y experimentos con web-logs rudimentarios, allá por 2004, y me di un paseo hasta la UNED.

Elegí la licenciatura de Antropología Social y Cultural. Mucha lectura y mucha invitación a pensar, cosa que apenas tres profesores consiguieron en cinco años de periodismo. Interrumpida por esta mudanza a Washington, me faltan tres asignaturas para terminar este segundo título. Pero es el trabajo de periodista de estos dos últimos años lo que me devuelve a la Antropología y hace que tenga más sentido que nunca haber escogido esta segunda licenciatura.

Me gusta trabajar desde el extranjero porque tengo la oportunidad de entender (o por lo menos intentarlo) una cultura y explicarla después. Aunque sea a bocanadas de información. Me gusta contar lo que le está pasando al periodismo porque detrás de todo esto hay un cambio social del que no todo el mundo se acuerda.

Maraña de voces que descifrar - By CFPereda

Un cambio introducido por la tecnología, que dicen que acelera el ritmo con el que vivimos y pensamos. Si pensamos más rápido, tiene todavía más sentido que nos cuenten lo que ocurre en el mundo con un mínimo de explicación. Pero mientras nos acostumbramos a contar las cosas de otra forma, a trabajar de distinta manera para acomodarnos a la audiencia, ésta también cambia.
Si nosotros mismos, ciudadanos antes que periodistas, estamos leyendo las noticias en un teléfono móvil, ¿por qué no trabajamos ya para cómo hacer esto mejor?

Si nosotros mismos sabemos que todavía nos gusta tener un papel en las manos, el periódico con el café de la mañana, ¿por qué no trabajamos para que nadie más cambie ese diario por el ordenador?

No estoy hablando de elegir Google o Microsoft. Ni de cómo vender un diario o distribuirlo mejor. Me refiero al negro sobre blanco, a esas fotografías que daban ganas de enmarcar con el texto debajo. A la excusa para comprar el periódico en primer lugar. A lo que quería el lector del periódico, no al revés.

Miro hacia atrás y no deja de sorprenderme el ambiente que se respiraba en San Francisco este mes de Octubre durante la conferencia de la ONA. Sé que tiene mucho que ver con el espíritu de competencia de los americanos, con las ganas de hacer siempre más y mejor. Esa idea de compartir para mejorar y no el recelo típico español de ‘que no se entere el de al lado, que a lo mejor consigue llegar antes que yo’. Allí todo el mundo miraba hacia delante. Y sólo hablaban del lector, la audiencia, de dónde están y cómo llegar hasta él.

El debate es una gran maraña de voces que van más allá de la simple división entre los partidarios de internet y los del papel, los de sistemas de pago y los que quieren ofrecer contenidos gratuitos. A mí me interesa la voz del que lee. Y por qué esta voz cambia según avanza la tecnología. Llevamos décadas escuchando al lector en las cartas al director, al oyente cuando participa en la tertulia de radio, queremos que nos envíen sus fotos de una tormenta por internet, ¿por qué no escuchar también lo que quieren de nosotros?

Muchos se pronuncian estos días a favor del pago en internet. El New York Times no se pronuncia, pero lleva 6 meses preguntando a sus lectores y suscriptores. No, no está haciendo la típica encuesta de ‘pagaría usted o no por leer esta noticia en internet’. Hace preguntas abiertas y escucha, abre foros para que los lectores opinen. Y no, tampoco publica los resultados en ninguna parte. Cuando tome una decisión, muchos lectores podrán estar en desacuerdo, pero no podrán decir que los responsables del diario no preguntaron. Si el New York Times se equivoca, la audiencia se quedará con un ‘ya se lo dije’, pero por lo menos le dieron la oportunidad de opinar.

Ningún modelo es perfecto. Los que tanto han criticado que los periodistas digitales pecan de mucho mirar a la pantalla del ordenador y poco salir a la calle, por favor presten más atención a su alrededor. A los que antes compraban su periódico y ahora no. Los que cambiaron de canal de televisión. Los que escuchan la radio en Internet.

Tomemos una decisión con ellos, no a su pesar.