“Estamos en un momento en el que la tecnología nos va a permitir leer y consumir los medios de comunicación de forma totalmente distinta, ya sea en papel, teléfonos móviles o el iPad”, explica Scott Dadich, director creativo de la revista Wired. “Seguirá habiendo riqueza narrativa, la narración seguirá siendo el eje, pero lo podremos hacer en vídeos cortos, en imágenes en 360 grados y con la posibilidad de ver y girar la imagen de un producto para verlo desde todos los ángulos”.
Como periodista, el vídeo ha despertado inspiración en mí para seguir pensando en historias que no tienen que contarse sólo con 1000 palabras y una fotografía. La tecnología de internet ya nos permite construir artículos como un puzzle en el que cada uno de los elementos aporta un valor complementario. ¿Por qué nos da tanto miedo? Comparado con el iPad o cualquier otro dispositivo parecido, el ordenador me resulta limitado; desde que uso el iPhone, a veces el primer instinto es tocar la pantalla y cuando cojo un periódico, me faltan links. A continuación están los porqués.
La revista Wired introdujo esta semana su versión digital para un dispositivo como el iPad de Apple. El vídeo de presentación muestra la posibilidad de navegar por las páginas de la revista como lo haríamos en su edición impresa. La sorpresa está en lo que pasa con cada una de estas páginas a nivel individual. No se puede apreciar si el usuario podrá modificar el tamaño de la letra, pero sí podrá jugar con las imágenes -tanto de los artículos como de los anuncios- y reproducir vídeos o galerías de fotos que acompañen al texto.
He encontrado muchos comentarios en la red sobre el trabajo de Wired y una de las mejores reflexiones llega de mano del laboratorio de periodismo Nieman, en Harvard, donde entrevistaron a John-Henry Barac, creador de una de las mejores aplicación para iPhone de un periódico, en este caso el diario inglés The Guardian. Barac repasa con Joshua Benton, director del Nieman Journalism Lab, las posibilidades que ofrece una plataforma como el iPad para publicaciones impresas como Wired y para periódicos.
“¿Qué pasará cuando muevas la pantalla hacia abajo? ¿Y si la mueves hacia la izquierda?” se pregunta Barac. Pensar que al hacer esto llegaremos a la siguiente página es arrastrar la experiencia del usuario de un periódico o revista a un dispositivo que está desafiando a diseñadores e ingenieros por igual. No hay nada parecido en el mercado y el salto que tuvieron que dar del ordenador a los teléfonos móviles puede quedar ridiculizado cuando se exploten del todo las posibilidades de las llamadas tabletas.
“Lo que más me interesa es la posibilidad de ofrecer a los usuarios un viaje en el que encuentren sorpresas por todas partes, llegar a ese modelo en el que puedes tener una experiencia que sorprenda al lector“, comenta Barac. ¿Y cómo llegan esas sorpresas? Gracias a los links, ventanas (pop-ups) que se abren cuando pinchamos con el dedo en una foto o información relacionada sobre lo que estamos leyendo. Los lectores quieren algo más que una galería de fotos pegada al texto o una cascada con mensajes de Twitter distrayendo la lectura.
Gracias a su experiencia con la aplicación para Guardian, Barac recomienda que nadie piense en un espacio grande sin más en el que navegar por el contenido. “Tienes que pensar en la pantalla táctil, en el toque, la forma en que el usuario manipula la información, la manera en que puedes coger una foto, ampliarla, ponerla de nuevo en su sitio y seguir leyendo”.
Las respuestas a estas preguntas las tendrán los diseñadores de aplicaciones como la que permitirá leer la revista Wired en un iPad o cualquier otro dispositivo similar. Y llegarán después de muchos dolores de cabeza, porque ni siquiera existen los programas específicos para diseñar dichas aplicaciones. Wired está trabajando con Adobe, empresa enfrentada ahora mismo con Apple porque el iPad, como el iPhone, no puede reproducir Flash, uno de sus productos estrella. Wired tendrá que esperar a que Apple apruebe la aplicación y probablemente imponga algunos cambios, pero de momento se han atrevido a dar el salto.
El resto de publicaciones trabajarán en silencio o quizás escuchan, esperando a que otro se arriesgue primero, evitar sus errores y copiar sus triunfos.
Hace dos años tuve la suerte de cruzarme con profesores que me dieron un consejo: “olvídate de que lo único que vas a hacer es escribir. Puede que necesites audio para contar todo lo que ha ocurrido, puede que necesites hacer fotos, y también puede que el texto necesite un vídeo que lo complemente”. Supe muy pronto que tenían razón. Y ahora sé que cada vez está más cerca el formato para producir todo ese contenido y olvidarnos del consumo pasivo de la información que tan poco servicio hace al lector.











