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Seis paradojas de la vida después de soitu

Sunday, November 8th, 2009

Primera: Me especialicé en hablar de la crisis de los medios de comunicación, la falta de ingresos en publicidad y la escasa confianza en que Internet es la plataforma que más opciones aporta al periodismo. Algunos de los factores que han dejado en la calle a la familia soitu.

Segunda: Para muchos era nuestro primer trabajo ‘de verdad’ como periodista. Ahora los responsables de soitu han dejado muy alto el listón para quien quiera contratarnos.
Si alguien soñó con tiempo para trabajar los temas que más le gustaban y con independencia, eso fue lo que tuvimos en soitu. Si soñó con un editor pesado que siempre tiene más preguntas, también. Y todavía hay quien dice que a esta publicación le faltó periodismo. Muchos hemos decidido seguir escribiendo por nuestra cuenta. En blogs, donde haga falta. En nuestro primer trabajo hemos encontrado esa independiencia que muchos se ponen como etiqueta de cabecera y la olvidan ahí.

Tercera: Ahora somos independientes del todo. Sin más cabecera que nuestra firma construímos la marca de la que antes hablé en soitu.

Cuarta: Si le preocupan sus periodistas acomodados, señor director, piense en los responsables de sección. No faltan periodistas para salir de esta “crisis”. Falta exigir responsabilidades a los que más se quejan. Faltan editores y directores de culo inquieto y para los que nada es suficiente. Faltan los que exigen a sus reporteros que salgan a la calle o descuelguen el teléfono y cuenten las cosas como nadie más las está contando. Faltan los que explican esa noticia que estamos hartos de escuchar y nos cuentan por qué es noticia. Y falta inconformismo, mucho. El mismo con el que llegamos a la universidad, dispuestos a protestar por todo, y perdemos al cruzar el umbral de la redacción (si tenemos suerte). El síndrome de que con publicar, ya basta.

Quinta: Escribiré gratis como aquellos de los que hablé. Durante este año he escrito sobre periódicos que cerraban y periodistas que abrían un blog para seguir escribiendo, contando lo que pasa en su ciudad o simplemente hacer lo que más les gusta. Antes cobraban por escribir e informar. Ahora lo hacen porque quieren. Y gratis. Tuve la suerte de que me pagaran por escribir (y aprender) sobre lo que más me gustaba. Ahora escribo porque quiero. Porque hay más cosas que contar.

Busqué argumentos a favor y en contra de los agregadores, la llamada economía de los links y hasta qué punto es justo beneficiarse de lo que ha escrito otra persona sin pagar por ello. He tenido ese debate en mi cabeza días después del cierre de soitu. Escribo en el blog porque es lo que más me gusta hacer. Escribo sin más plataforma detrás que la que sustenta estas palabras y mi firma. Y soitu, como estos meses excavando en Internet, me han enseñado que la red es compartir, recomendar, anunciar, informar. Que la red es como el mercado, la plaza o el bar, donde todos hemos recomendado un artículo, una película o la última columna de opinión del diario, y nadie nos pidió explicaciones por hablar de lo que habíamos leído*.

Y Sexta: el título de este blog me lo advertía. Se renueva el ciclo. Empecé a escribir aquí como reacción a una realidad aplastante. Tenía más posibilidades de escribir en Internet, en un medio digital, que en papel. Y después de pasar por un medio digital, tenía más probabilidades de regresar al blog que me lo enseñó.

One Way Or Another, regreso.

*Sí, vale, tienen razón. Nunca ganamos dinero por recomendar una película. Y algunos agregadores hieren a los medios cada vez que ponen un anuncio junto a información que no es suya. Es un argumento más y señala un problema que hay que solucionar. Pero sentémonos juntos y aprovechemos las posibilidades que, una vez más, internet nos da para realizar un gran debate, dejar de quejarnos y encontrar la respuesta.

In peace. De vuelta.

Thursday, November 5th, 2009

Dicen que el muerto se va enfriando. Después de unos días en silencio, es el momento de regresar y hacer lo que más me gusta, escribir, leer, contar y relatar. Siempre en homenaje al sello soitu. Confirmó una vez más que siempre vale la pena arriesgar, experimentar e innovar. Todavía más si es para mejorar nuestro trabajo.

In peace. Arlington Cemetery, CFPereda

In peace. Arlington Cemetery, CFPereda

Guía para ser un buen ‘community manager’ (*)

Thursday, October 29th, 2009
(*) O editor en las redes sociales, agitador, tertuliano de tu medio, rastreador…

CRISTINA F. PEREDA

“Cuando se escriba la historia del periodismo digital será muy difícil ignorar el gran error que cometieron los medios y empresas de comunicación: pensar que internet es un medio de difusión y publicación de contenidos en una sola dirección”, explica Richard Gordon, profesor de la Universidad Northwestern, en el especial sobre redes sociales y periodismo de la revista Nieman de Harvard.

El 10% del tráfico de nationalgeographic.com llega desde redes sociales. Y cifras parecidas ofrece The New York Times. La revista digital estadounidense Salon.com ha triplicado el número de lectores que accede a sus historias desde sitios como Facebook o Twitter. Sus periodistas ahora se relacionan con la audiencia como un usuario más de estas redes. El pasado mes de marzo, el New York Times nombraba a una periodista con 25 años de experiencia, Jennifer Preston, para distribuir el contenido del periódico en las redes sociales. Es la nueva social media editor.

El trabajo de estos gestores de comunidades digitales ha dado buenos resultados a los medios que han reconocido que el contenido debe estar donde se encuentran los lectores. Las consecuencias han sido todavía más positivas cuando todos los periodistas de la redacción están presentes en las redes sociales. Pero, ¿en qué consiste el trabajo de un editor de medios sociales?

Jennifer Preston es un buen ejemplo. Se encarga de gestionar tanto la comunidad interna de lectores del periódico, los que envían cartas al director o dejan comentarios en artículos de nytimes.com, como la comunidad externa, los lectores que ‘hablan’ con los periodistas en redes sociales. Preston es la persona que está detrás del usuario New York Times en Facebook, Twitter, Flickr, MySpace… y también es quien debe responder, conversar y preguntar a los internautas que comentan la información del periódico en internet.

Podemos reducir a tres las claves del trabajo de un editor de medios sociales, aunque cualquier periodista debería seguir los mismos pasos: conversar con la audiencia, “escuchar” en las redes sociales y distribuir el contenido de la publicación allí donde están los lectores.

Conversar

Como afirma Richard Gordon, internet nunca ha sido un medio unidireccional. No basta con publicar contenido. El límite está más allá de los comentarios al final de una noticia. La audiencia analiza el trabajo de los medios de comunicación en internet igual que lo hace en su casa o en la calle. Los periodistas tienen ahora la oportunidad —y casi la obligación— de contestar y preguntar como un internauta más.

Twitter trabaja estos días en herramientas que ayudan a los periodistas a moderar el contenido en esta red social, según anunció uno de sus fundadores, Evan Williams, el 3 de Octubre en San Francisco. Para Williams, “moderar es la clave”. Una de las aplicaciones (en pruebas desde la semana pasada) permite crear grupos y moderar discusiones en directo. Algunas conversaciones pueden convertirse en entrevistas en directo como las que ya hacen muchos medios de comunicación. El trabajo de Twitter responde así a la última tendencia en periodismo: conversar con los lectores en internet, aunque muchos medios todavía no hayan incorporado las redes sociales a su plan de distribución.

La cuenta de Twitter de Jennifer Preston muestra cómo se puede recomendar contenido y hablar con los lectores
Pero esto no se queda en los editores de medios sociales. Los periodistas que quieran charlar directamente con la audiencia pueden hacer pequeñas encuestas o preguntar a sus lectores qué piensan, qué les ha parecido su trabajo, si necesitan más información sobre una determinada noticia o incluso en qué reportajes les gustaría que trabajasen.

Escuchar

“¿Utilizar las redes sociales para escuchar? Estoy totalmente de acuerdo”, escribió Preston al comienzo de su trabajo como editora de medios sociales. “Estaré escuchando más que escribiendo mientras exploro mi nuevo papel”.

Las redes sociales reflejan las opiniones y preocupaciones de los internautas que participan en ellas. Y esto no es una cosa que se quede al otro lado del océano. En Facebook ya hay 6 millones de españoles. Cualquier periodista que forme parte de esta red puede ‘escuchar’ a la audiencia gracias al intercambio de mensajes en la red. Tanto si responden a la pregunta de un reportero como si están hablando entre ellos. En las reacciones a determinadas noticias hay oportunidades para continuar la información. Ya no basta con publicar. Internet no es como la televisión, a la que no se puede contestar.

Y en las respuestas de los internautas muchas veces hay información con la que completar y evolucionar las noticias. Hace unos días, tres de las 10 palabras más utilizadas de todos los usuarios de Twitter eran ‘Guardian’ —en referencia al diario inglés—, ‘gag’ (denuncia) y ‘Trafigura’. Todas ellas están relacionadas con la investigación del Guardian sobre un vertido tóxico en Costa de Marfil. El barco de la empresa Tafigura no tenía permiso para deshacerse de los residuos en ningún país europeo por los niveles de toxicidad. Ante la falta de pruebas definitivas durante estos meses, la empresa que realizó el vertido denunció al periódico por difamación. El Guardian acababa de revelar las pruebas finales que confirmaban el delito.

La noticia del día siguiente fue si el revuelo creado en la red forzó la retirada de la denuncia. Más que resultar un ejemplo de cómo accedemos a la información —cada vez más desde las redes sociales que directamente desde los medios—, esto refleja cómo las noticias saltan de un diario tradicional a las redes sociales y evolucionan.

La radio publica estadounidense (National Public Radio, npr.org) ha sido uno de los organismos que más ha apoyado a los periodistas en su uso. Está permitido tanto recomendar contenido de la cadena como compartir audio mediante widgets con marca “NPR” o hacer entrevistas a personas contactadas en la red social. La única condición es que el periodista “no se comporte en internet de una forma diferente a como lo haría en cualquier otro lugar público”.

Distribuir contenido

“Las redes sociales no son tanto herramientas [para el periodismo] como el océano en el que vamos a estar nadando, por lo menos hasta el siguiente capítulo de la revolución digital”, según Geneva Overholser, directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de California.

Ahí está la audiencia y algunos medios ya se han dado prisa por enviar hasta ellas el contenido de sus ediciones digitales. Esto es lo que hace un editor de medios sociales:

  • Envía mensajes a través de Facebook, Twitter y otras redes sociales. Puede ser un titular con el link a la página del medio de comunicación o una frase que explica la noticia.
  • Actualiza su “estado”. Facebook y Twitter preguntan a sus usuarios qué están haciendo o pensando. Los medios de comunicación y los periodistas también pueden responder y compartir así el tema en el que están trabajando, lo último que publicaron o preguntar a los lectores. También hace preguntas para encontrar expertos en temas concretos o detectar tendencias de opinión.
  • No se olvida de otras publicaciones. Los expertos apuntan que hay que recomendar también el trabajo de los demás. A veces varios ciudadanos colaboran en la creación de un mapa que puede añadir información a una noticia importante. Un mensaje en una de estas redes basta para relacionar el mapa con la información publicada por un medio de comunicación.
  • Anuncia entrevistas en directo. El “editor de medios sociales” puede anunciar que un periodista está disponible para preguntarle en directo o lanzar una encuesta entre los internautas.
  • Retransmite eventos. Gracias a los teléfonos móviles, muchos reporteros pueden compartir información —desde textos breves hasta fotos o vídeo— con la audiencia igual que lo harían con sus amigos en la red. El diario brasileño O Globo enseña a sus periodistas a enviar contenido a la redacción con las mismas herramientas que han creado para periodistas ciudadanos.
  • Publica noticias de última hora. Es más rápido publicar un texto breve con información de última hora en páginas de Twitter o Facebook que en un medio de comunicación. Aunque sólo sea por cuestiones técnicas. Sabemos que la audiencia también está en internet y las redes nos hacen más rápido el camino hasta los lectores.
  • Invita a los usuarios a compartir lo que han aprendido. Las redes sociales de Twitter y Facebook, sobre todo ésta última, cuentan con aplicaciones que permiten a cualquier usuario compartir desde un link hasta una página o una conversación que hayan mantenido en un grupo. Cada vez que un usuario “comparte” contenido dentro de Facebook, todos sus amigos reciben una notificación o “noticia” cuando se conectan a la red, por lo que los lectores de una noticia se multiplican más allá del medio de comunicación.
  • Utiliza las estadísticas de servicios como Facebook para saber cuántos participantes en los grupos dejan comentarios y aportan contenido. Ya hay quien aboga por premiar a los lectores que más contribuyen a la publicación con sus comentarios, visitan repetidas veces la página o el tiempo que pasan en cada visita. La fidelidad de los lectores puede ser tan importante como el tráfico de visitas a la publicación a la hora de crear una comunidad con la audiencia.

El balance entre todas estas tareas debe basarse en la generosidad. Robert Murray, editor de medios sociales para National Geographic, apenas recomienda artículos de la casa desde su perfil en Twitter: se dedica a hablar con otros internautas y recomendar material de otros medios.

Según el experto en redes sociales J. D. Lasica, de cada cuatro mensajes que un periodista publique en una red social, en tres debería estar conversando con otro usuario. El cuarto puede dedicarlo a recomendar contenido de la publicación para la que trabaja. Quizás esta sea la regla de las redes sociales más difícil de aprender para el gremio periodista, acostumbrado a lanzar un mensaje y no tener que escuchar después.

Articulo para soitu.es 

Un hueco y muchas historias por contar

Wednesday, October 28th, 2009

El primer impulso, aunque triste, después de soitu, es seguir escribiendo aquí. Al fin y al cabo es donde empecé.
El segundo impulso es la rabia, el enfado por la condena de un proyecto valiente. Porque se han callado muchas voces.

Y el tercero es que quedan muchas historias por contar, así que seguiremos contándolas aquí.
Hasta la próxima.

Huecos - By CFPereda

Huecos - By CFPereda

“La única solución a la crisis es una huida hacia delante”

Saturday, October 10th, 2009
CRISTINA F. PEREDA
“Ésta se ha convertido en la conferencia de Twitter”. Durante tres días, la revolucionaria red social ha sido la protagonista de la décima conferencia de la Online News Association (ONA), donde 700 periodistas de todo el mundo han debatido sobre qué pueden hacer los profesionales para aprovechar la cantidad de información publicada en ella y mejorar así su trabajo.

Evan Williams, cofundador de Twitter, inauguró la edición de la ONA con una charla en la que detalló el gran número de usuarios que tienen fuera de Estados Unidos —el 60%—, y los últimos estallidos en Japón y Brasil. La relevancia de Twitter en noticias internacionales como los atentados en Bombay en noviembre de 2008 o las elecciones en Irán parecen haber pillado también por sorpresa a los trabajadores de la red social.

Williams se declaró “inspirado” por el papel que jugó su invento en ambas ocasiones, especialmente útil para los periodistas que quisieron cubrir las revueltas posteriores a la reelecciones de Ahmadineyad, cuando el régimen expulsó a todos los corresponsales. Rodeado de periodistas, el cofundador del gigante adelantó nuevas facilidades para los medios que utilicen esta red social.

“Moderar es la clave”, dijo Williams. Twitter ofrecerá nuevas herramientas muy pronto para que los periodistas puedan moderar conversaciones y extraerlas en páginas independientes, que puedan ser publicables en sus medios. “Las conversaciones de los usuarios añaden valor al trabajo de los periodistas”. Por ello, “queremos aumentar las posibilidades de verificar la autenticidad de todos los mensajes”, anunció Williams.

Twitter tiene la mirada puesta en el periodismo, y los periodistas también miran a Twitter. El ambiente en estos tres días de conferencias en San Francisco ha sido el de profesionales de medios digitales que no miran a las redes con miedo, sino que quieren aprovecharlas para mejorar su trabajo y servir así mejor a los ciudadanos. Nadie ha puesto en duda esta posibilidad.

Mayor relación con el lector

“El contenido tiene que estar en las redes sociales y los periodistas también”, afirmo Joan Walsh, editora de Salon.com, una revista online estadounidense con 14 años de recorrido. Walsh explicó que están enseñando a los 50 periodistas de Salon.com a participar en conversaciones con los lectores, demostrándoles que es rápido y divertido: “Las redes sociales tienen más de una dimensión, no es sólo poner links a tu último artículo, sino desarrollar una relación con el lector, ser una persona de verdad”.

Entre los resultados obtenidos, Walsh destacó el valor de las aportaciones de los lectores que sirven para mejorar el contenido, un aumento del tráfico que llega desde las redes sociales —Salon.com ha triplicado el número de visitas que les llegan desde sitios como Facebook o Twitter gracias a las conversaciones— y una mayor lealtad de los lectores hacia la publicación. “El periodista está obligado a ser honesto en internet, —opinó Walsh—. Y gracias a las redes sociales, los ciudadanos nos devuelven la responsabilidad de servirles con la mejor información”.

Uno de los retos que afrontan los medios digitales es crear una comunidad de lectores que se identifiquen con la publicación y que participen en ella, lo que acaba traduciéndose en tráfico de usuarios. “Las comunidades se construyen a base de conversación. Hasta ahora han ocurrido en blogs y redes sociales, la clave es traerlas hasta el medio de comunicación”, explicó JD Lasica, el creador de Socialmedia.biz.

La cuestión es qué debe (y no debe) hacer el periodista en Twitter, Facebook o cualquier otra red para ayudar a crear esa comunidad. Lasica trató de responder con algunas recomendaciones: responder a comentarios en cualquier red social; reenviar comentarios y sugerencias; y recomendar contenido de otras publicaciones. Y para los que aún necesiten orientación en el mar de mensajes que vemos al entrar en cualquier red, Lasica invita a utilizarlas para estar pendiente de las noticias de última hora; pedir opiniones y comentarios; identificar expertos y fuentes de información; lanzar ideas y preguntas a otros usuarios; o distribuir contenidos de tu publicación.

‘Periodista marca’

Gracias a la interacción del periodista con los lectores nace el concepto de ‘periodista marca’, en el que también se ha insistido estos días. Los lectores ahora reconocen a los periodistas porque participan en los comentarios y acceden al contenido por la relevancia de la firma, igual que antes lo hacían por la reputación de la cabecera de un periódico. Steve Fox, de la Universidad de Massachusetts, quiso añadir una clave más: “el periodista tiene que escuchar en las redes, no es sólo un método de distribución”. Los periodistas tienen que dejar atrás el concepto de que al publicar una noticia el trabajo en ésta se termina. Escuchar lo que dice el lector puede ayudar a mejorar y actualizar el contenido. Aunque no todo es desconocimiento de los medios sobre cuál es el siguiente paso que dar. La décima edición de la ONA ha demostrado la fuerza de la innovación en internet y cómo los medios miran hacia el futuro y hacia los lectores. Como ejemplo, varias charlas sobre el acceso al contenido desde teléfonos móviles. Y no sólo en Estados Unidos. O Globo, en Brasil, es un ejemplo de cómo los medios deben poner el contenido ahí donde están los lectores: más del 80% de los lectores del diario brasileño acceden a la publicación desde su teléfono móvil. Además, hacen un esfuerzo importante por distribuir el periódico en teléfonos móviles, con 40 suscripciones diferentes por SMS. “La información viaja tan rápido como los hechos”, explicó Cilene Guedes, coordinadora de la sección móvil de O Globo, en la sesión sobre innovación fuera de Estados Unidos, en la que también participó Soitu.es presentando Utoi. “La oportunidad de crear una comunidad en el medio de comunicación también está en el teléfono”, apuntó Guedes.

No limitarse a reproducir nuestro medio en el móvil

Parte del debate de los dispositivos móviles se centró en la conveniencia de crear aplicaciones para todos los tipos de teléfonos, iPhone y Blackberrys desde los que acceden a la información. “Sabemos que nuestra fuerza radica en el contenido. Dejamos que otros creen las herramientas que nos ayuden a trabajar mejor”, dijo Josh Belzman, editor de msnbc.com. La cadena estadounidense tiene diferentes aplicaciones en función de los programas de más éxito y las características de la audiencia. “Tienes que poner el contenido donde quieran tenerlo los lectores”, afirmó Belzman.

El tiempo que se ha tomado la CNN en lanzar una de las aplicaciones más completas para tener un medio de comunicación en el iPhone es, según Staci Kramer, vicepresidenta de ContentNext Media, un ejemplo de por qué compensa llevar el poder de la marca hasta el usuario. El secreto puede no estar en llevar páginas de internet hasta el teléfono sin más. “La clave está en no reproducir tu página exactamente igual”, opinó Lawrence Coburn, del portal de recomendaciones Rate It All. “Tienes que aprovechar las mejores cualidades que te da el teléfono y combinarlas con lo que los usuarios quieren hacer con tu página”, aseguró Coburn, que acaba de encargar la aplicación de Rate It All para iPhone a dos estudiantes de la Universidad de Pensilvania.

El desafío sigue estando en la rentabilidad de todas estas aplicaciones y cómo hacer publicidad en ellas. Aunque alguno se lanzó a adivinar la solución. “Creo que estará en ofrecer a los lectores dos opciones: pagar por las aplicaciones para que no lleven anuncios, o ver publicidad junto al contenido”, adelantó Benjamin Mosse, Director de Productos Móviles para Associated Press.

Otra alternativa será ofrecer anuncios sólo al sector de la audiencia al que le interesa el producto. Leo Laporte, periodista especializado en nuevas tecnologías, se preguntaba en su discurso por qué hay que pagar la difusión de un anuncio a toda la audiencia, si sólo interesa que llegue a unos pocos por sus características demográficas, por ejemplo. Medios como el New York Times —en su sección hiperlocal—, incluso Facebook y Google, ya se han dado cuenta y ofrecen servicios de publicidad personalizados.

Los medios serán personales, no de masas

El estallido del uso de teléfonos y otros dispositivos para acceder a la información, y las consecuencias que esto supone para la publicidad, significa el final de la era de los medios de comunicación de masas para Paul Saffo, uno de los dos gurús que dieron un discurso en San Francisco. “Esa revolución se ha acabado, estamos en la era de los medios personales”.

Saffo y Leo Laporte, el genio detrás de This Week in Tech un portal de podcasts sobre tecnología, fueron los únicos que se arriesgaron a decir hacia dónde van los medios de comunicación. No escuchamos en ninguna ocasión la frase “internet tiene que salvar a los periódicos”, ni hubo palabras para debatir si los medios deben cobrar por las ediciones digitales o no. Todos los asistentes parecían convencidos de que el ancla de las publicaciones será internet. Como ejemplo, el mismo Laporte, quien después de una carrera como presentador de radio tiene una audiencia ahora de 175.000 personas a la semana gracias a sus podcasts.

El cambio en el significado de los medios viene, para Saffo, de un cambio en los productos digitales. “El consumidor es a la vez productor”, explicó. Google vio esto hace años y lo puso en práctica: sólo puedes obtener resultados del buscador si introduces una búsqueda. Saffo dice que “participar es obligatorio”. Si lo traducimos a los medios de comunicación, los comentarios son la primera puerta abierta a los lectores para participar.

Y de nuevo, en el debate apareció Twitter, como uno de los caminos que pueden tomar los periodistas para relacionarse con su audiencia. Aunque para Laporte no todo es positivo en este aspecto, pues la red social actúa como “sistema nervioso de internet”, se decir, un modelo que permite compartir información, participar y conversar , pero controlado sólo por esta empresa.

“En este momento nada es seguro, todo es riesgo”, sentenció Saffo sobre el entorno actual de los medios. “La única solución es una huida hacia delante”. Y como resumen mostró la fotografía de un vaso de propinas que encontró hace tiempo en un restaurante con un mensaje válido para el actual momento: “si te da miedo el cambio, déjalo aquí”.

Para soitu.es

Aprendemos porque alguien se equivocó primero

Wednesday, October 7th, 2009

Han sido tres días de conferencias, charlas y conversaciones en las que más de 700 periodistas han mostrado lo que comparten en común: creen en internet, creen en el uso de la tecnología para impulsar su trabajo periodístico y están concentrados en mirar hacia delante.

Ayer publiqué en soitu.es en resumen con lo mas importante e impactante de la décima edición de la conferencia de la Online News Association en San Francisco. Este es mi resumen personal:

1. El contenido sigue siendo lo mas importante.

Independientemente de si lo contamos en Internet, papel, televisión o radio. Si lo que contamos no es de calidad, da igual toda la tecnología que estemos utilizando (o no).

2. No temas al cambio: Internet es el medio que más posibilidades aporta al periodismo

Desde mapas que contextualizan la información hasta gráficos o archivos de audio que acompañan a una entrevista, todo esto son posibilidades  que aporta internet a los medios. El papel no lleva sonido. La radio no se puede leer. Nadie en San Francisco parecía tener miedo a la oportunidad de contar las cosas desde la adaptación al lenguaje digital.

3. El futuro te espera

¿De qué nos sirve seguir mirando al pasado y condenando a Internet como la alternativa maldita? Siempre vemos los cambios tecnológicos como una amenaza para todo lo que estaba aquí antes.  La radio no acabó con la prensa ni la tele acabó con la radio. Los medios no son excluyentes. Podemos aprovecharnos de las innovaciones tecnológicas para mejorar nuestro trabajo, que sigue siendo acercar información al ciudadano.

4. Aprovecha la tecnología que más te guste y convenga

Prueba como si fueras un usuario más. Juega con páginas y servicios que hay en internet, disponibles para cualquier persona que este navegando la red. Descubrirás que algunos te van a servir para publicar contenido. JD Lasica dijo una frase que marcó una de las sesiones: “Lo gratis no es tu enemigo”. Hay cantidad de aplicaciones que podemos usar adaptándolas a las necesidades del periodismo. Si lo hacen los ciudadanos, ¿por qué nosotros no?

5. Aprendemos porque alguien se equivocó primero

Estamos en un momento de gran incertidumbre y cambio. Todos estamos arriesgando y cometiendo errores. Hemos visto eventos en los que algunos medios se lanzaron a colgar una cascada de mensajes de Twitter en su portada digital y la velocidad de los mensajes los convertía en un engorro, sin aportar información.  Otras veces el filtrado de mensajes corría el riesgo de añadir contenido editorial a una portada que no debe ser subjetiva.

6. Recuerda por qué quieres ser periodista

¿No era tu intención llevar la información hasta el ciudadano? Internet y la tecnología pueden llevar tu trabajo hasta donde esta la audiencia, desde su correo electrónico hasta las redes sociales o su teléfono. La audiencia ha aprendido a utilizar todas estas herramientas para llegar hasta la información, pero los periodistas (y responsables de medios) no siempre reaccionan a tiempo para ir donde esta la audiencia.

7. Quizás sea porque se trata de Estados Unidos y la cultura de innovar y mejorar siempre las cosas. Aquí siempre hay que hacer más y mejor. En otros países tenemos mucho que aprender de esto. 

Los medios de comunicación se lanzan en brazos de las redes

Wednesday, September 9th, 2009
CRISTINA F. PEREDA

Las redes sociales acaban de superar a la pornografía como actividad número uno de los internautas de Estados Unidos. YouTube aloja 100 millones de vídeos y ya es el segundo buscador más utilizado sólo por detrás de Google. Los usuarios de Facebook comparten cada día un millón y medio de fotos, vídeos, noticias, comentarios y links. Pero el asunto no acaba ahí: una de cada 8 parejas estadounidenses casadas en 2008 encontró a su media naranja en una red social.

Los números también asustan si comparamos las redes con los medios de comunicación. A la radio le costó 38 años conseguir 50 millones de oyentes en Estados Unidos. A la televisión, 13. A Internet, cuatro. Al iPod de Apple, tres. Facebook logró 100 millones de usuarios en sólo 9 meses.

Las redes sociales no sólo han conseguido captar nuestra atención más rápido que ningún otro avance. Los usuarios cada vez pasan más tiempo en ellas, modifican sus hábitos y, en esta transición, hacen que organizaciones, medios de comunicación y cualquiera con un perfil público tenga que transformar su forma de trabajar. Las empresas, por ejemplo, necesitan proteger su marca en internet y comienzan a usar las redes para aprender sobre sus consumidores. Las organizaciones tienen en las redes sociales el distribuidor perfecto para promover proyectos y captar nuevos afiliados.

El resultado de este aumento de tiempo que pasamos en las redes ya tiene su reflejo en la publicidad. Según una investigación publicada el pasado miércoles por la organización comScore, el 21,1% de los anuncios en internet aparece justamente en estas webs. Y sólo MySpace o Facebook acaparan el 80% del total. Son datos de Estados Unidos y referentes al mes de Julio, pero nos dan una idea de la dirección que lleva la publicidad online.

En el caso de los medios de comunicación, ya pueden olvidarse de que estas redes son el enemigo que les ha robado la magia de ser el primero en contar la noticia. Ellos necesitan a las redes sociales. Son un altavoz, el camino para captar nuevas audiencias, un foro de aprendizaje donde conocer las costumbres, intereses y motivaciones de los lectores, y una fuente de recursos interminable.

En Estados Unidos, algunos como el Washington Post trabajan desde el año pasado para promover contenido fuera de su página. Los reporteros tienen su perfil personal para hablar con los lectores y recomendar sus noticias; los editores distribuyen artículos en su red de amigos; el defensor del lector recoge comentarios dentro y fuera de las páginas de la versión online del periódico… Es como si se hubieran parado a escuchar a cualquiera que tenga algo que decir sobre sus noticias en medio de la calle. Lo que hace unos años era imposible por inabarcable, las redes sociales lo hacen posible.

El lector como parte de la noticia

“La explosión del uso de redes sociales ha cambiado nuestra relación con las noticias. Ya no son algo que recibimos pasivamente. Ahora participamos en las noticias, reaccionamos a ellas y las compartimos”, declaró Arianna Huffington el día del lanzamiento de HuffPost Social, una red social ‘de noticias’, fruto de la integración entre Huffington Post y Facebook.

Gracias a su alianza con Facebook, cada vez que un lector de Huffingtonpost.com pone un comentario en un artículo, puede hacer que aparezca también en su página de Facebook. Los lectores saben del mismo modo qué acaba de consultar el usuario al que siguen dentro de Huffington Post. ¿Qué se consigue con esto? Huffington Post distribuye su contenido dentro y fuera de sus páginas gracias a los comentarios —1.700.000 sólo el mes pasado— y recomendaciones que los usuarios hacen a través de Facebook. Por otro, la red social consigue una excusa más para que los usuarios entren en su sitio antes que en cualquier publicación digital.

El paso dado por Huffington Post responde a los últimos cambios en el comportamiento de los internautas. Antes nos dirigíamos a la web de un medio de comunicación y, después —y a veces— comentábamos. Ahora cada vez son más los que repasan el perfil de sus amigos en Facebook, ven qué páginas acaban de visitar y pinchan en el link para leer ellos mismos la información. Después, vuelven a la red social y comentan.

Jesús Encinar, director ejecutivo de Idealista.com, analizaba hace unos días en su blog cómo cambia el tráfico de lectores. Si hace un tiempo llegaban de lectores automatizados tipo RSS, ahora llegan desde redes sociales. Y esto afecta también a los comentarios: “Antes la gente respondía en el blog, ahora me responden por Twitter o Facebook”, escribió Encinar.

Los comentarios, de viaje

Las conversaciones han viajado desde las páginas donde el internauta lee la noticia hasta las redes sociales, porque es ahí donde los usuarios se sienten más cómodos. Tienen la sensación de que sus palabras quedan ‘entre amigos’. Los comentarios publicados en un medio de comunicación pueden ser leídos por cualquiera. Pero si lo escribimos en nuestro perfil, sólo será visible para aquéllos que nosotros hemos elegido.

La red social integrada en el medio aporta un factor clave para las redacciones. Los periodistas son un usuario más al que los lectores pueden consultar. Pueden comentar sus artículos y obtener una respuesta directa. ¿Cuántas veces has querido preguntarle directamente a un columnista? ¿Cuántas le has hablado a la radio? En estos casos es tan sencillo como buscar el perfil del autor de la noticia y le tendrás un poco más cerca.

Cómo aprovechar todas estas oportunidades depende de los responsables y de sus redacciones. Por un lado, los medios pueden conocer y dialogar mejor con la audiencia. Por otro, las redes permiten que los ciudadanos y lectores contribuyan en la creación de contenido. El primero de los medios de comunicación en utilizar esta técnica fue el diario estadounidense USAToday, que la bautizó como crowdsourcing (algo así como buscar fuentes de información entre la gente).

Antes del verano, vimos como The Guardian convertía a los ciudadanos en fuentes de información cuando les invitó a indagar en un documento con detalles sobre los gastos del primer ministro británico. El diario consiguió alistar a 20.000 voluntarios que, asistidos por un equipo de periodistas, pusieron su curiosidad al servicio de una de las exclusivas de la década en Gran Bretaña.

Es una vuelta de tuerca más a las encuestas de opinión entre usuarios. Ya nadie pregunta qué te han parecido los datos sobre los gastos de los mandatarios de tu país. Ahora un periódico te invita a ayudarle a encontrar cuánto se gastaron y en qué.

Vea con sus propios ojos

El último ejemplo son los documentos recién desclasificados en Estados Unidos con detalles sobre técnicas de interrogación de la CIA. Medios como el Washington Post o el New York Times publicaron en su web el documento al completo. Los lectores tienen acceso a las 259 páginas con toda la información oficial. Más allá de la noticia en la que estos dos diarios explicaban lo que significa el informe en la investigación de casos de torturas, pidieron en Twitter y Facebook a sus seguidores que les contasen lo que más les llamaba la atención de éste. Algunos descubrieron que los nombres de los interrogados a veces no coincidían con el de los fallecidos y pidieron al New York Times que aclarasen si se refería a la misma persona.

Las mismas técnicas sirven a los medios para cubrir información local que han dejado fuera de sus páginas. Si faltan reporteros pateando las calles y en contacto con los problemas que afectan todos los días a los ciudadanos, ese hueco lo puede acabar llenando un grupo de lectores que se aprovecha de la inmediatez de la red social para contarle al periodista el abandono de una zona de ocio en la ciudad, el transporte público que no llega a una zona residencial o las dificultades de acceso a un centro de salud.

Los más rápidos ya se han dado cuenta. Los blogs de información del New York Times tienen un sistema para que los ciudadanos puedan denunciar desde calles mal asfaltadas hasta problemas en el servicio de recogida de basura. La labor del periodista está en comprobar la situación y cubrirla con el mismo rigor que cualquier otra noticia. En el caso de The Local, del diario estadounidense, las denuncias en una calle de un barrio de Nueva York consiguieron que arreglaran el asfalto dos días después de que aparecieran en el blog. Mediante la colaboración con los medios, los ciudadanos vuelven a ponerlos a su servicio. Sólo hay que abrirles la puerta.

45 minutos con ‘POTUS’ en la Casa Blanca

Tuesday, August 11th, 2009

CRISTINA F. PEREDA

Una profesora me dijo en una clase que cuando vas a entrevistar a un famoso o una persona “importante”, la mejor forma de aliviar los nervios es imaginarte a esa persona en el baño. “Te darás cuenta de que es igual de humano que tú”. Pero por más que haya visto imágenes de él en la playa, quitándose la sal de los ojos como el resto de los mortales, bebiendo una cerveza o soltando una lágrima por la muerte de su abuela, yo no podía imaginarme a Obama en el baño. Lo siento.

"La foto". La tercera por la izquierda es la autora del artículo. El del centro, Obama...

Una reunión con él en la Casa Blanca tampoco ayuda. Doble verja para entrar en el recinto. Atrás quedan los cientos de turistas que pasan cada día por allí, fotografiando por igual la Casa y los guardias armados que pasean por el jardín. El control de seguridad tiene lugar en una sala diminuta. Imposible evitar el arco de seguridad. Sólo cabe una persona entre la puerta y el detector. El espacio lleno entre guardias y detectores de metales, armas o cualquier regalo que quieras hacerle al presidente. O a su perro. El pin de soitu.es pasó el control.

Al otro lado del detector te espera otra pareja de guardias que repiten incansables a todo el que entra que no pueden salir de la sala sin un acompañante. Espera el caminito hasta el ala oeste de la Casa Blanca. Un anexo con salas de reuniones, pasillos estrechos, alfombras oscuras, que dan una sensación de búnker al aire libre, pero aislado del mundo. Un soldado, con las manos cruzadas bajo la barriga. Abre y cierra la puerta como un autómata.

Los responsables del equipo de comunicación recogen a los periodistas a la entrada, cubriendo varias veces el camino entre el mundo exterior y el ala oeste. A los que llegamos pronto nos tocó esperar media hora al sol. Nos colocan en un punto en el asfalto del que no nos podemos mover. Apenas a unos metros, Obama está compareciendo en la sala de prensa. ¿Alguien se atreve a abrir la puerta? Durante toda la estancia en la residencia presidencial no te libras de la sensación de estar a punto de montar un pollo en cualquier momento. No sabes si puedes hacer fotos a una ventana, al soldado, o a ti misma con cara de turista que no se cree estar donde está. Así que haces la foto al soldado. Ni se inmuta. Pero no te atreves a acercarte a la sombra que le protege.

¿Quién se sentará junto a ‘POTUS’?

Salen a recoger al grupo de borreguillos nerviosos con un pequeño mapa de la mesa en la mano. Pasan lista. Como el estudiante que quiere saber su nota antes de que se la diga el profesor, miramos de reojo la organización de la mesa. Apenas somos diez periodistas de medios latinoamericanos, y a ninguno se le ha ocurrido pensar que estará sentado junto a ‘POTUS’, el nombre clave en el centro de la mesa: se trata del President Of The United States. Sí hombre, Barack Obama. El de “Yes, We Can”.

El recorrido que separa a Obama del resto del mundo. A la izquierda, los puestos para las emisiones de televisión en directo. C.F.P.

Apenas cruzamos dos salas antes de llegar a la habitación donde se celebrará la reunión. En cada una de las puertas espera una persona para abrir y cerrar. Sólo les falta la enorme anilla con llaves maestras. Pero el “clin, clin, clin” sería un sonido demasiado alto para el silencio del recinto. El ruido del tráfico queda reservado para el resto del mundo. Las voces en el exterior, lejanas. Las conversaciones en el pasillo, a susurros. Y las miradas, a medias, no resulte que le estés guiñando el ojo a alguien para que te haga una foto. Al fin y al cabo, tu madre todavía no se cree que te hayan invitado a la Casa Blanca…

Ni siquiera queda un resquicio para retratar el momento con un teléfono. Antes de que empiece la reunión pasan la cesta de mimbre para recoger todos los teléfonos y se los llevan fuera de la habitación. Buscamos el cartel con nuestro nombre e inmediatamente después el de ‘POTUS’. No está. Se sentará en el extremo de la mesa, que para eso es el presidente. Pero hay un hueco en el centro, sin nombre. “¿Se va a sentar a mi lado y nadie va a poder hacerme una foto?”, se lamenta el lado ciudadano de una periodista que inmediatamente después recita en alto: “objetividad, objetividad. Sí, se puede”.

Resulta que tengo a Obama casi en frente. A ver cómo le planto el pin de soitu.es desde aquí… Se me pasa por la cabeza que si me mira a los ojos no voy a poder decir nada, apuntar nada, ni recordar nada de lo que esté diciendo. Circulan por tu mente las miles de palabras que has leído y escuchado idolatrando al personaje que está a punto de entrar en la habitación. Después piensas que ‘noooooo’, que eres periodista y estás ahí para contarles a los que no se pueden sentar en la mesa lo que te ha contado Obama.

Recuerda, te dijeron que te lo imaginaras sentado en el baño

En el instante en que empiezas a calmarte te recuerdan que en la mesa sólo puedes tener un bolígrafo, grabadora y cuaderno. Ni agua. ¡Mierda!, te recuerdan que el que viene es Obama. Y yo pensando que iba a hablar con una persona como yo.

El ala oeste de la Casa Blanca, el jardinero y la sala de prensa a la derecha. C.F.P.

Entonces entra ‘POTUS’. Los invitados trajeados en pie. ¿Somos periodistas o ciudadanos? Pero esto es un debate aparte… No pienses, que viene Obama. Resulta que da la vuelta a la mesa, estrechando la mano a los periodistas, mirándoles a los ojos mientras saluda con un “Nice to see you”.

“Nice te see ‘ME’?” La mitad de tu cerebro piensa que cuando le cuentes a tu gente que el de ‘Yes We Can’ te ha dicho que “está encantado de verte”, te van a soltar un “venga ya…”. La otra mitad, por suerte, te recuerda que sigues siendo la misma pardilla del barrio de Aluche y que tienes que sentarte a la mesa, con cuidado de no caerte al suelo porque retiraste la silla, y encender la grabadora.

Entonces ‘POTUS’ arranca la diplomacia del detalle. Marca de la casa.

Trata todos los temas de la agenda: reforma del sistema de salud, inmigración, la gripe A, pérdida de trabajos, la economía, etc. La introducción dura diez minutos. En todos los casos, recuerda una cifra sobre cómo cada uno de estos problemas afecta a la comunidad hispana. Está rígido y te recuerda a una marioneta que van soltando de habitación en habitación. Ahora te toca decir esto, ahora lo otro. Sólo repite un guión. Como todos. “Ah, se me olvidaba, estoy muy contento por la aprobación de Sotomayor —primera mujer latina en el Tribunal Supremo—. Hoy es un gran día para América”.

Como puede que sea tu última oportunidad, intentas colarte donde sea. La sala de prensa sorprende por su tamaño, es muy pequeña. En el piso inferior, que antes era una piscina, están los pequeños estudios y puestos de trabajo de los corresponsales. C.F.P.

Tragado por las tripas de la Casa Blanca

Me pregunto dónde está el Obama que saltaba a escena en los mítines con la música de U2 a todo volumen y ese aspecto imparable. La pausa enérgica con la que pronunciaba ‘Yes, We Can’ y dejaba al público hipnotizado, como si les acabara de poner delante la solución secreta a todos sus problemas. Aunque no te creyeras el mensaje, sólo él sabía transmitirlo. Y parecía que iba a comerse el mundo, pero se lo han tragado las tripas de la Casa Blanca.

Ahora Obama está cansado, tiene más canas de las que muestran las cámaras de televisión y muchas ganas de llevar la reunión a lo que más le gusta: la conversación. Es su oportunidad de mostrar ese don de gentes, la postura relajada de sus días en Hawai y el terreno para las bromas. Se dirige a ti por tu nombre, invitándote a preguntar. Y tú, que has hecho tantas bromas con eso de “Thank you, Mr. President”, te sientes ridícula cuando, de verdad, se lo estás diciendo al dirigente más poderoso del mundo.

Me contesta que los ciudadanos estadounidenses tardarán dos años en notar los beneficios de la reforma de salud. Dos años. Primero tiene que asegurarse que las compañías aseguradoras no echen ni engañen a nadie. Desde fuera de la Casa Blanca, la inmediatez de la cobertura mediática cada vez que Obama mueve un dedo te deja con la sensación de que puede solucionar las cosas así, de un día para otro. Pero este país es enorme, una maquinaria monstruosa y consolidada, a veces en el fracaso, que lleva demasiada inercia como para detenerla y llevarla al taller. Hay que arreglarla en marcha y cruzar los dedos para que no descarrile.

Mientras controla que nada se salga del guión, Obama sigue mimando los detalles durante los 45 minutos que dura el encuentro. Mide las respuestas con el mismo cuidado que pronuncia los nombres en su idioma original. Dice Colombia y Ecuador (no c-holumbia ni ec-huadooor) Le cuesta decir Sotomayor. Y se le resiste el nombre de Zapatero. La zeta es misión imposible para los angloparlantes. Se le escapa un sapatheuro, que arregla diciendo que es “un buen amigo” con el que se entrevistará en la próxima cumbre del G-20.

Me pregunto si sapatheuro también se imagina a Obama sentado en el baño, antes de encontrarse con él.

Nuestra misión imposible es conseguir “la foto”. Los teléfonos siguen fuera al final del encuentro. Las cámaras, bajo la mesa. Antes de que empezara la reunión acordamos que el borreguillo líder pediría al presidente una foto de grupo. Porque, aunque haya fotógrafo oficial, ¿de verdad va a esperar mi madre un mes a que le mande la foto con Obama? Pues no.

Para soitu.es

Mas fotos aquí.

El New York Times busca a los pequeños anunciantes en la red

Tuesday, August 4th, 2009
CRISTINA F. PEREDA

La reducida atención que muchos periódicos como el New York Times prestan a la información local les ha costado una gran pérdida de lectores. Para evitarlo, el diario estadounidense lanzó el pasado mes de marzo los blogs The Local, que cubren un barrio de Nueva York y otro de Nueva Jersey. Liderados por un reportero del periódico, los blogs permiten publicar esas historias de escaso interés en el periódico, pero importantes para los lectores. Ellos quieren saber cuáles han sido las consecuencias de la última ley aprobada por el Ayuntamiento en su barrio, conocer los cierres de centros comerciales o qué dicen las estadísticas relacionadas con el crimen.

Así se ve The Local.

Pero el agujero de la información local existe tanto para el público como para los anunciantes. El dueño de la cadena de supermercados del barrio ya no sabe quién lee las páginas del New York Times. No sabe cuántos de sus clientes compran el periódico. Y además de que las noticias cada vez hablan menos del barrio, la crisis ha convertido los precios de los anuncios en un imposible. Igual que los lectores abandonan estos días las suscripciones del periódico o dejan el viaje al kiosco para el fin de semana, los anunciantes buscan otras formas de llegar a ellos. El periódico ya no sirve.

Si ya era novedosa la cobertura de lo local a través de blogs, el New York Times sorprende ahora con un sistema de anuncios para empresas locales en éstos. Además de publicar anuncios de grandes empresas como puede ser Apple —que tantas veces ha invadido su portada con un enorme banner— el periódico estadounidense se fija ahora en los pequeños empresarios de Nueva York.

“Nos hemos aliado con AdReady, una compañía que proporciona soluciones autoservicio para anunciantes a grandes publicaciones”, explica Diane McNulty, directora ejecutiva de relaciones públicas del New York Times. “Muchos medios estadounidenses se centran estos días en la creación de herramientas que permitan a pequeños anunciantes poner anuncios en sus páginas. Los medios utilizan la tecnología para que tanto la venta de los anuncios como el servicio dado a las empresas siga siendo beneficiosa para la compañía”.

En los últimos años han nacido varias empresas como AdReady que permiten a los anunciantes lanzar campañas a la medida de su bolsillo. Ya no tienen que acogerse a las condiciones impuestas por los medios de comunicación. El empresario elige cuántos anuncios pone, en cuántas páginas e incluso en cuáles, en función de si el contenido que aparece en la noticia tiene relación con su producto o no.

¿Por qué empezar por la información local?

The Local permite al New York Times informar de incidentes que no podría cubrir de otra manera, a pesar de que ocurran en la misma ciudad donde tiene su sede. El día de su estreno, por ejemplo, se cubrió el derrumbamiento de un edificio en uno de los barrios elegidos para el proyecto. Fue gracias a Andy Newman, el reportero que lidera el blog, y a colaboradores, blogueros de la zona y otras diez personas identificadas como lectores, según cuenta Jim Schachter, editor de iniciativas multimedia del periódico.

El blog se convierte en el punto de encuentro de todos los miembros de la comunidad

La cobertura de un tiroteo en el área de Fort Greene, centro de atención de uno de los blog, convenció a más de uno que no estaba a favor de esta iniciativa en favor de la información local. “Soy residente de Fort Greene y estoy sorprendido por la falta de cobertura en los grandes medios. Aplaudo al equipo de The Local porque se han convertido en mi única fuente de información en este tema. He sido muy crítico con el blog en el pasado, pero la cobertura de este tiroteo me ha hecho cambiar de idea. Creo que todo el vecindario está agradecido por vuestro trabajo“, comentó un lector.

“El periodismo ciudadano no es un sustituto del profesional, pero se pueden complementar el uno al otro. De hecho, necesitamos aprender cómo movilizar a las comunidades para ayudarlas a servirse y cubrirse (periodísticamente) a sí mismas, porque ni nosotros, ni ningún otro medio puede contratar a reporteros en todas partes“, explica Schachter.

Los blogs de The Local cubren un área delimitada en la que el anunciante aprende quiénes son los lectores, y la audiencia conoce los pequeños negocios del vecindario. El blog se convierte en el punto de encuentro de todos los miembros de la comunidad y, dado el tamaño de la publicación, el pequeño empresario puede comprar campañas publicitarias sin condenar su bolsillo y asegurándose de que aparecerán ante los ojos de sus clientes.

Una vez consolidada la proliferación de blogs y páginas locales en Estados Unidos —ya hay más blogueros que bomberos en este país—, los anunciantes responden al cambio buscando alternativas a los medios como plataforma publicitaria. La atención de lectores y anunciantes a información local se traduce en el éxito de proyectos como The Local, todavía “en fase de aprendizaje” y sin intención de extenderlos a otras áreas de la ciudad, según Schachter.

“Una de las mejores formas de medir el entusiasmo de la comunidad es viendo la cantidad de residentes de estos barrios que se han convertido en colaboradores. La semana pasada, el 42% de todos las entradas del blog de Nueva Jersey y el 34% del de Brooklyn eran de miembros de la comunidad“, añade.

El editor del New York Times comenta que otra forma de medirlo es ver cómo la comunidad reacciona gracias a uno de los reportajes. Una entrada sobre la cantidad de caras blancas en un festival de música provocó una interesante discusión online y la creación de un consejo de dirección del festival mucho mas diverso. O cuando los lectores utilizaron la aplicación ‘See.Click.Fix’ (Mira.Pincha.Arregla) para informar de agujeros en las calles del vecindario, las autoridades las asfaltaron en 48 horas.

Rentabilidad sin departamento de publicidad

El problema al que se enfrentan los dueños de pequeños negocios, como argumenta Jon Fine en la revista Business Week, es que la mayoría de blogueros y periodistas ciudadanos no tienen precisamente un departamento de publicidad ni modelo de negocio. Podrían estar cubriendo las historias del barrio para su propio blog de la misma manera que ahora colaboran con el periódico estadounidense. De hecho, fue precisamente la cantidad de bitácoras personales en estos dos barrios lo que llevó al periódico a lanzar su experimento en estos dos vecindarios.

Pero no es el caso del New York Times, que sí cuenta con un departamento de publicidad y, a partir de ahora, una empresa como AdReady que funciona desde 2006 y ya trabaja con Yahoo! y Google. Aunque para pequeñas publicaciones locales que nacieron como un blog experimental y ahora son el punto de referencia de una comunidad, internet cuenta cada día con más empresas tipo AdReady o Growthspur (de Mark Potts, ex del Washington Post, y del gurú Jeff Jarvis como consultor) para ayudarles a encontrar su modelo de financiación.

Pequeños y grandes anunciantes comparten dudas sobre la efectividad de los anuncios en internet

Pequeños y grandes anunciantes comparten, sin embargo, dudas sobre la efectividad de los anuncios en la Red. Bien porque son una mera traducción del anuncio que pusieron en las páginas de un periódico o porque el complejo diseño con vídeo incorporado distrae tanto al lector que termina por ignorarlo. Décadas después de la llegada de internet, Disney investiga ahora la efectividad de los anuncios online, ya sea en el ordenador o el teléfono, como antes estudiaba los de televisión o radio. Según explica el New York Times, el mercado de este tipo de publicidad moverá este año 25.000 millones de dólares.

Para los que no han querido esperar a saber los resultados de investigaciones como ésta —cuenta el New York Times que saldrán mañana a la luz—, empresas como AdReady ayudan a los anunciantes a saber cuántas personas pincharon en un anuncio, a qué hora o en qué páginas. El anunciante necesita aprovechar cada céntimo de dólar invertido a través de publicaciones pequeñas donde saben que sus clientes pondrán la mirada. Y ahí es donde encajan blogs como The Local.

Articulo para soitu.es.

Seis consejos para los medios que enterrarán a los demás

Sunday, August 2nd, 2009
CRISTINA F. PEREDA

Se acabó hablar de todos los problemas de la prensa. También existen propuestas de futuro para sacar a los medios del agujero al que les ha condenado, entre otros factores, la falta de inversión publicitaria. El miércoles, el portal mediabistro.com celebró una sesión en Washington que analizó algunas de estas soluciones con representantes de Slate,PoliticoAssociated Press

ktoddstorch on flickr -- Se paga por las aplicaciones en móviles o suscripciones de Kindle pero no en internet

“Ninguno de nosotros sabe de verdad lo que va a pasar, dónde estarán los medios de aquí a unos años o cuál será el modelo de negocio, pero ya podemos ver algunas claves”, explicó John Alderman, director de Slate. El también gerente de la compañía Washington Post apuesta por la especialización de contenidos y periodismo de calidad. Internet ha hecho que los periodistas no sólo compitan entre ellos por la audiencia, sino que también se pelean con ella a la hora de producir información, por lo que el talento es más necesario que nunca.

La discusión estuvo centrada en Internet como eje del futuro de los medios, a pesar de que las tres organizaciones representadas dependen en mayor o menor medida de un periódico. La revista online Slate tiene el respaldo de la empresa Washington Post, que la compró en 2004. Casi el 90 por ciento de los lectores de Politico.com desconocen que su edición en papel —publicada únicamente en el centro de Washington DC y en el barrio del Capitolio—, proporciona casi todos los ingresos que mantienen la publicación a flote. En cuanto a Associated Press, es una cooperativa de 1.400 periódicos estadounidenses, aunque sirva también a todo tipo de medios a nivel nacional e internacional.

1. Que tu audiencia crea que no encontrará tu información en otro sitio

El director de Slate explicó que hay dos tendencias actuales mostrando mayores posibilidades de supervivencia. Los medios que mejor resisten a la crisis son los que ofrecen información especializada o han creado el llamado “nicho” informativo, y los que cuentan con una marca respetada. El secreto de ambos es que la audiencia siente —sea verdad o no— que la información que publican no la pueden encontrar en ningún otro sitio. Ya sea por la calidad, el tipo de contenidos o el tratamiento de las noticias.

Internet permite a los lectores encontrar lo que quieran, cuando quieran y donde quieran. Da lo mismo si es información de deportes, recomendaciones de estilo para decorar un salón o la última hora en Palestina. Saben encontrarlo. Por esta razón, medios como Slate y Politico, de contenido especializado y con una audiencia muy definida, sufren menos y se permiten ampliar su plantilla en tiempos de crisis.

“Sobreviven mejor aquellos medios que ya tienen creado un nicho porque los anunciantes tienen muy claro quién es la audiencia y cómo llegar hasta ella, por eso siguen invirtiendo”, explicó Steve Komarow, jefe de la oficina de Associated Press en Washington.

Esto no quiere decir que ya no tenga sentido publicar información general. La supervivencia de agencias como Associated Press refleja la demanda de información tanto por los medios como las audiencias. Sin embargo, AP no depende de los anunciantes. La estrategia de la compañía Washington Post el último año da otra de las pistas sobre el futuro de la financiación: su apuesta es dividir las audiencias al mismo tiempo que amplían la cobertura.

2. Divide audiencias… y publicidad

Washington Post es dueño del periódico del mismo nombre, la revista digital Slate, el medio The Root para audiencia afroamericana, el blog ‘El Factor XX’ derivado de una sección de Slate por y para mujeres, la revista Newsweek, el periódico en español El Tiempo Latino y el diario gratuito Express para el área metropolitana, además de otros medios de información especializada. Cada vez que un anunciante quiere contratar espacio con la compañía Washington Post, puede elegir exactamente en cuál de estos medios coloca el anuncio. El anunciante reduce el gasto y aumenta la efectividad. Y el medio sigue recaudando publicidad.

Por eso Alderman prefiere separar audiencias antes que impedirles llegar hasta el contenido cobrando por leer. “Soy bastante pesimista en cuanto al cobro en Internet. Hay demasiada información de interés general en la red como para ponerlo todo detrás de un muro de pago,” aseguró.

3. El link en las redes sociales es un camino hacia ti

Alderman también añadió que los medios ahora saben que los lectores siguen nuevas trayectorias para acceder a la información y que redes como FacebookTwitter empiezan a soportar el peso que antes tenían los medios en cuanto a noticias de última hora.

“Debemos recordar sin embargo que [las redes sociales] son sólo el inicio de la conversación, al final siempre acabas pinchando en un link que te lleva a un artículo o la información en un medio”, argumentó. “Para mí lo más poderoso de estas redes y lo que las convierte también en un nicho es la recomendación de links. La gente comparte lo que le interesa, comenta lo que ha leído y aprende además de seguir la información”, explicó Jonathan Martin, corresponsal de Politico en la Casa Blanca.

Y los usuarios —incluidos los periodistas— que cuentan con mayor número de seguidores en estas redes son quienes recomiendan más contenido y han logrado crear su propia imagen de marca, sustituyendo incluso a la del medio para el que trabajan.

4. El periodista es la marca

Ésta es otra de las claves del periodismo en un futuro no tan lejano, según los tres conferenciantes. El reportero es ahora la marca. Los responsables de Google News en Estados Unidos ya se han dado cuenta y permiten navegar las noticias a partir de su autor, no de la cabecera. Aunque el mejor ejemplo en este momento es Politico. La cabecera es sólo la excusa para reunir al mejor talento periodístico que haya cubierto el Capitolio y la Casa Blanca en los últimos años. Así, cada periodista llegó a trabajar a la redacción con su propia audiencia.

“En el caso de Slate tenemos a John Dickerson, con dos cuentas en Twitter. Una con sus comentarios de la actualidad y links a sus artículos y otra más personal. Tiene casi 900.000 seguidores y si un día él se va de Slate, se los lleva a todos a una nueva publicación“, comentó Alderman.

El reportero-marca empieza a ver consecuencias también en su trabajo diario. Uno de los periodistas con más influencia estos días en Washington es Mike Allen, de Politico. «Hace muy poco tiempo, cuando un periodista levantaba el teléfono y decía ‘Soy Mike Allen, de Washington Post’, la parte más importante de esa frase era el nombre del periódico. Ahora mi compañero Mike dice ‘Soy Mike Allen’ y ya no hace falta saber dónde trabaja», explicó Martin.

Los responsables de los medios reconocen que todo esto da mucho miedo a algunos periodistas.Hace unos años nadie te exigía llegar a una publicación con una red de seguidores detrás. Es el concepto de periodista como red social gracias a cuentas en Facebook o Twitter donde pueden mantener conversaciones más directas con sus lectores. Y el miedo no es sólo por la necesidad de adaptarse a la tecnología. La red obliga a los periodistas de grandes medios a competir con ciudadanos que también aportan contenido informativo y de calidad.

5. No le tengas miedo a la competencia

A ninguno de los representantes de los medios ayer en Washington les asusta el aumento de la competencia.

“El mundo del periodismo es tremendamente popular ahora y la audiencia de Internet está empezando a reconocer trabajos de calidad de los que no la tienen. Hace unos años ibas a comprar el periódico y sabías las diferencias entre las cabeceras, ahora la gente empieza a hacer lo mismo en Internet y creo que también lo hará la inversión económica”, contó un esperanzado Komarow.

Y una de las diferencias que aprendemos todos en Internet está entre los medios y el contenido creado por ciudadanos individuales. Hay ejemplos que tienen cada vez más de periodismo y menos de ciudadano, haciendo que las definiciones queden inservibles.

“Decir blog no significa nada ahora mismo. Los reporteros tienen blogs, los medios de comunicación publican blogs. Ya no estamos hablando de un chaval en el sótano de sus padres comiendo cheetos y criticando a Bush”, comentó Martin. “Hay ciudadanos dando noticias en sus páginas con estándares periodísticos, otros están contando sus opiniones, pero hay muchos de gran calidad y muy informativos”.

Algunos de ellos han tenido éxito y han demostrado que en este momento, el talento y las ganas de experimentar son más importantes que nunca. También cuando se trata de encontrar financiación. Así, Alderman compartió la experiencia del joven de San Antonio, en Texas, que consiguió que anunciantes y organizaciones de su comunidad le financiaran un viaje a Afganistán, donde pasó un tiempo empotrado en el ejército y escribiendo en su blog sobre ello.

“Es precisamente la tecnología actual lo que te permite hacer estas cosas y, si tienes talento, serás descubierto”, añadió Martin.

Komarow advirtió también que nadie debe olvidarse de la tecnología que nos permite acceder a la información. “Todo lo que pensamos ahora es que las noticias de Internet las leeremos en un ordenador y será sin pagar, pero yo me pregunto por qué no leerlas en un teléfono, como ya hace mucha gente. Hay muchas oportunidades de mercado por explorar, y todas pueden dar beneficios”.

“La señal más importante es que el periodismo está aquí para quedarse, no se va a ninguna parte, y que cada vez hay más gente de todas las edades leyendo las noticias, la única diferencia es cómo llegan hasta ellas”, afirmó Alderman.

6. Recuerda que esto nunca fue un gran negocio

La única mención al pasado fue para dejar claro que el periodismo en sí nunca ha dado beneficios económicos. Los anunciantes veían el periódico como la forma más sencilla de poner un anuncio delante de más personas hasta que llegó Internet. “Debemos recordar que los periódicos daban beneficios por los anuncios, pero el periodismo nunca fue un negocio. Las noticias eran sólo el medio para engancharles”, añadió Alderman. “El problema es que ahora da menos beneficios y se hacen más pequeños porque la competencia es mayor, pero el periodismo sigue ahí”.

Y este es el mayor cambio al que se enfrentan los dueños de los periódicos. Necesitan recuperar la inversión publicitaria en papel y que crezca la de Internet. La crisis económica ha ralentizado las inversiones e incluso publicaciones de éxito como Politico siguen sufriendo tanto como otras para encontrar anunciantes para su Web.

“Los lectores saben encontrar la información que buscan, comentó Martin. El desafío es obtener beneficios de ello porque desde los inicios estamos condicionados a que la información fuera gratis. A ver cómo cambiamos eso ahora”.

Artículo para soitu.es